Incertidumbre y tensión por guerra de AMLO al “huachicoleo”

Texto y fotos por Karina H. Contreras

 

La falta de gasolina se ha vuelto problema en varios estados de la República y va más allá de la estrategia del gobierno: acabar con el robo de combustible conocido como “huachicoleo.

Esta lucha ha traído problemas económicos y tensiones en aquellas largas filas de automóviles y personas con botes esperando alcanzar un poco de la poca gasolina distribuida.

Pero desde que se tomó esa iniciativa, el tráfico en calles cercanas a gasolineras ha aumentado, algunas han cerrado y la espera ha superado las dos horas o, incluso, los conductores deciden pasar la noche formados.

A una semana del corte al suministro, para algunos estados los problemas económicos han llegado a números alarmantes.

Con respecto al comercio, la preocupación por pérdidas económicas alerta a Michoacán, con una baja del 80% y la posibilidad de aumentar el porcentaje de alimentos que corren riesgo de echarse a perder.

Esto a causa de que los compradores y distribuidores de alimentos no cuentan con combustible suficiente para acudir a las centrales de abasto, surtirse y volver.

Han dejado de comprar debido a la falta de un medio de transporte que pueda completar el viaje, camiones se han quedado en el camino con el tanque vacío, alimentos como frutas y verduras permanecen guardados, y quienes viven de este sustento económico no tienen otra opción más que esperar a que la crisis de gasolina pase sin que sean más afectados de lo que ya están.

Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Jalisco, Estado de México, Aguascalientes y Tamaulipas fueron de los primeros estados en ser afectados con el cierre del suministro.

Los primeros tres, según la BBC, tuvieron una pérdida económica de mil 250 millones de pesos hasta el 11 de enero. A estos estados se les ha sumado la Ciudad de México, en donde una de las principales afectaciones ha sido el tránsito a consecuencia de las largas filas.

De continuar la crisis de gasolina, las pérdidas aumentarán. Si bien los ciudadanos actuaron de inmediato como un modo de prevención, al querer llenar el tanque de los automóviles, fue necesario limitarlos a comprar 20 litros por auto tanto para que todos tuvieran la posibilidad de alcanzar como para hacer rendir el combustible, ya que el modo de abastecimiento ha sido lento y los trabajadores desconocen en qué momento les vuelvan a surtir.

Una crisis de este tipo no se había visto en México. Las decisiones del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con respecto a dar solución al robo de combustible han sido fuertemente criticadas.

A pesar de tener conocimiento del llamado “huachicoleo”, no había sido enfrentado. Ahora lo que queda es el sentimiento de incertidumbre y esperar a ver qué va a pasar después.

 

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