Incidencias laborales para el gobierno de Estados Unidos

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Muchas veces resulta absolutamente inútil escuchar los argumentos que los principales medios de comunicación del mundo, de México y de Estados Unidos dan sobre la política migratoria que pretende desarrollar progresivamente el Gobierno norteamericano.

Desde luego las versiones que los grandes corporativos de la información arrojan siempre va encausados a cuidar de la legitimad pública de los grupos de interés dominante que son propietarios a su vez de dichos medios, hoy día acérrimos enemigos en la generalidad de Donald Trump.

No está de más aclarar que hay una guerra no declarada entre los medios masivos de comunicación más importantes de Estados Unidos y el Gobierno actual de Estados Unidos.

¿A qué responde a que en la actualidad se pretenda prescindir de un porcentaje importante de trabajadores en Estados Unidos de origen latino?, primero que nada a la preferencia que prevalece sobre el trabajador calificado, muchas veces en proporción mayúscula trabajador de origen SWAP Anglosajón, y casos excepcionales de trabajadores latinos con mucho valor de calificación en su preparación para su desenvolvimiento laboral.

El tema de la Política Migratoria, desde mi punto de vista, se decanta por un caparazón xenófobo/racial pero tiene en su rasgo de mayor profundidad, y por ende de razón de ser la ley del valor y la funcionalidad del mercado de trabajo en Estados Unidos.

Segundo, a la caída progresiva del salario (valor trabajo) en Estados Unidos. El salario mínimo promedio en las grandes zonas laborales e industriales de Estados Unidos como Boston, Detroit o Pittsburg decayó constantemente de $1234.00 pesos de México a $1122.00 pesos de México diarios, según cifras del banco de información estadística de la CIA. Las cifras que la Universidad de Georgtown en sus repositorios estadísticos maneja no varían demasiado.

Tercera, contrario a lo que muchos puedan creer o pensar en Estados Unidos ha habido constantes pronunciamientos sindicales de aquellos gremios no alineados al gobierno “sindicatos NO charros por así decirlo” en pro de las mejores condiciones de salario, mejores opciones de empleo e incluso temas que tienen que ver con mejorar los sistemas de ahorro para el retiro, sobre todo aquellos administrados por la Banca Comercial y no por el Estado norteamericano, así también en relación a temas generales sobre prestaciones sociales, seguridad social, etc.

El neoliberalismo que sí es visible en Estados Unidos ha atacado rubros trascendentales de la vida social en aquel país. Hay rasgos de la vida económica donde el neoliberalismo no existe en Estados Unidos, tampoco está de más comentarlo.

¿Prevalece una correlación de fuerzas latente entre el Gobierno de Estados Unidos y la Clase trabajadora?, pienso que sí. Existe una presión de la clase trabajadora, base importante de la dinámica electoral favorable a Donald Trump en los comicios nacionales de 2016. Estados Unidos anida problemas estructurales fuertes, entre ellos, aquellos que tienen que ver con la situación de la working class.

¿Por qué en Estados Unidos la clase trabajadora incide en presiones sobre el Gobierno y no así en otros países como México?, existe un sinfín de respuestas pero básicamente por la cualificación y la valía funcional de los trabajadores norteamericanos en el mercado de trabajo. Porque además las garantías constitucionales en Estados Unidos se respetan a pesar del ciclo y el momento socioeconómico que se vivan.

El trabajador promedio estadounidense conocen (desgraciadamente sobre todo aquellos que son de origen SWAP Anglosajón, y digo desgraciadamente porque muchos compatriotas que llegan a aquel país de manera ilegal las desconocen) muy bien sus garantías laborales, su tope salarial y sobre todo sus condiciones de integridad y prestaciones sociales.

Además prevalece una conjunción de mayor colectividad y camaradería proletaria en Estados Unidos que en otros países del mundo como México, reitero, contrario a lo que muchos puedan pensar.

Se torna difícil pensar en una huelga, en un pronunciamiento en contra de una política antisocial desde el gobierno estadounidense en Estados Unidos, más aún, conociendo los métodos de represión de las fuerzas policiacas norteamericanas, sin embargo, a raíz del crackfinanciero de 2008 el riesgo de huelga general y de paros parciales en los corredores industriales de Estados Unidos ha estado latente, se mantiene activo y puede reventar en cualquier momento.

Pensar en la Política Migratoria desde el sendero de la economía es algo que los enfoques culturales, multimedia y propagandísticosdescalificadores antitrump no nos han querido decir porque para muchos de los voceros de la actual oposición al Gobierno norteamericano no les conviene un nuevo modelo de desarrollo económico en Estados Unidos, en el cual, también exista la sanidad salarial, social y laboral de la clase trabajadora en Estados Unidos, a pesar de la actual y aún futura (desgraciadamente por muchos compatriotas que trabajan allá) exclusión de trabajadores de origen latino.

Esta idea se vuelve incompatible y de colapso con la convicción que muchos tenemos de que el proletariado internacional viva los mejores pasajes de su vida en términos generales, sin embargo, la actual política migratoria en Estados Unidos (en parte mínima, pero en parte a final de cuentas) responde a la defensa de la clase trabajadora norteamericana (de origen SWAP anglosajón) para con sus espacios de trabajo y de explotación.

A final de cuentas tengo la convicción personal (digna del debate y la comunión de ideas de diversos frentes de análisis) que la base social de apoyo para con el actual Gobierno es aquella que gestó el PROYECTO NACIONAL (que no es otra cosa más que un magno y variado proyecto de negocios) que significa el devenir histórico de Estados Unidos desde su origen como ESTADO NACIÓN.

Related posts