Internet durante el #8M: el peligro de la violencia digital

Por Priscila Alvarado

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), existen ocho tipos de prácticas que pueden experimentar las víctimas de acoso vía digital. En esta ocasión nos centraremos en tres (lista completa https://goo.gl/tE9W2j ):

Primero el puesto tres: “Recibir mensaje o llamadas con insultos o amenazas (intimidantes o incómodos)”. Brincamos al punto cinco: “ser dañado al publicar información vergonzosa, falsa o íntima”. Y por último, el sitio siete: “recibir vídeos o imágenes de contenido sexual o agresivo”.

Puntos ejercidos año tras año en el Día Internacional de la Mujer, conmemorado (no celebrado) el 8 de marzo desde 1975. Fecha que percibe flujos incalculables de críticas, amenazas, comentarios, hostigamientos, memes e incluso eventos (recordemos el “arrimón masivo convocado cuatro días antes el año pasado en la Línea 1 del Sistema de Trasporte Colectivo-Metro: https://goo.gl/JvWjhA )

En México, el número de usuarios en Internet según la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) era en 2016 de 65.5 millones de usuarios. Con computadoras se estimaron 51.7 millones, y conectados a través de un teléfono móvil, 81 millones (revisar el informe de 2015 https://goo.gl/4fzbKF)

De acuerdo al INEGI (https://goo.gl/WYxeEM ) en México alrededor de 9 millones de mujeres han vivido ciberacoso, 26 por ciento por parte de algún conocido.

Lulú V. Barrera, columnista de Luchadoras asegura que en Internet “hay una ola de odio viral que se extiende”, ya que denunciar públicamente algún tipo de violencia machista “reproduce los lugares comunes del machismo. Nos dicen putas y lesbianas como si fuera un insulto, o que exageramos porque el ‘piropo’ no es acoso, y ya no aguantamos nada”.

Ante esto, a nivel mundial, movimientos como #NiUnaMenos o #MiPrimerAcoso —en México—, o #Time’sUp o #MeToo —en Estados Unidos—, han luchado, incluso en medios electrónicos, para visibilizar la inequidad y la violencia de género  y para proponer una sociedad más equitativa y justa.

El meme como propaganda machista

El investigador Michele Coscia, en su trabajo “Competition and Success in the Meme Pool: a Case Study on Quickmeme.com”, define los memes como “rasgos culturales, que flotan juntos en un entorno. Como genes llevados por cuerpos, los memes son llevados por manifestaciones culturales” (https://goo.gl/6LDT28 )

 

Cada imagen que vemos, compartimos y aprobamos en Internet es la representación más pequeña, pero con un impacto feroz, de un hecho cultural. Una herramienta digital que ha trasladado a diversas formas de expresión, violencias y discursos de odio hacia la mujer.

El sitio feminista Take back the tech ha nombrado esta forma de violencia como “violencia contra las mujeres relacionada con la tecnología”(https://goo.gl/ECvz7A), definiéndola como:

Los actos de violencia de género cometidos instigados o agravados, en parte o totalmente, por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), plataformas de redes sociales y correo electrónico; que causan daño psicológico y emocional, refuerzan los prejuicios, dañan la reputación, causan pérdidas económicas y plantean barreras a la participación en la vida pública y pueden conducir a formas de violencia sexual y otras formas de violencia física”.

En este sentido, de acuerdo a un informe presentado por Luchadoras (https://goo.gl/75JerD), la violencia en línea contra la mujer tiene impactos severos en la vida cotidiana y pone barreras para el ejercicio pleno de los derechos.

La investigación detalla que existen “tres perfiles mayoritarios de mujeres que padecen la violencia digital”: quienes viven una relación íntima de violencia; mujeres profesionales con un perfil público (periodistas, activistas o artistas); y mujeres que sobrevivieron a ataques físicos o sexuales.

En marzo de 2017 Luchadoras y La Sandía Digital publicaron una tabla que refleja las experiencias de violencia en línea y los efectos negativos sufridos por activistas en ciudades como Guadalajara, Ciudad Juárez, Yucatán, Morelia y la Ciudad de México (https://goo.gl/75JerD ):

En otro informe Luchadoras elaboró un glosario de términos que permiten visibilizar y denunciar la violencia en línea. Algunos de ellos son (consúltalos completos  https://goo.gl/M668mh ):

Ataques DDOS: Este es un tipo de ataque en línea que es orquestado a través de la movilización de personas y tecnologías, en la cual un amplio volumen de solicitudes son enviadas al servidor de un sitio web para saturarlo y así causar que se vuelva inaccesible.
Sextorsión: Este tipo de agresión consiste en el uso de imágenes íntimas o información personal como una forma de coerción para la explotación o el chantaje sexual.
Troleo: Es una forma de abuso por recreación –por lo general en el anonimato– con la intención de hacerle perder el tiempo al sujeto, sacarlo de sus casillas, frustrarlo o asustarlo para callarlo. A veces es relativamente inofensivo (realizan preguntas contradictorias para generar una discusión) o inmaduro (se burlan del peso o inteligencia), pero (sobre todo cuando la persona agredida es una mujer joven), se llega a rayar en el acoso o el hostigamiento.

El mundo se construye a través del lenguaje, por eso términos como «feminazi» o «hembrista» perpetúan actitudes que muchas veces desembocan en feminicidios (en 2017 fueron asesinadas 3 mil 275 mujeres), violaciones (actualmente hay 20 mil reos sentenciados por este delito) o acoso (https://goo.gl/r9jZXj).

No minimicemos las causas. Utilicemos Internet como una herramienta de lucha. No lo edifiquemos como un espacio de violencias replicadas y exclusión.

 

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