Irán: el enemigo necesario de Trump

 

Dr. Melchor Arellano Chávez *

 

Las disquisiciones sobre la confrontación entre Estados Unidos con Irán, se centran (como ocurrió con Corea del Norte) en la percepción de que es un conflicto solo entre iraníes y estadounidenses, dejando de lado la página de fondo: reasunción de la presencia ruso china en el área. Si Irán no aparece en el escenario bélico, motivado por el asesinato del General Qassem Soleimani (como principal acto de provocación/ respuesta del Tío Sam), los estadounidenses lo hubiesen inventado.

Estados Unidos abatió al general Soleimani el viernes 3 de enero del 2020, mediante ataque aéreo en el aeropuerto de Bagdad. Soleimani fue comandante de la Fuerza Quds de Irán, Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y principal estratega militar de Irán en el Medio Oriente. Se le considera el arquitecto de las principales operaciones de las fuerzas iraníes en las últimas dos décadas en la zona.

Ambos países compiten por ganar influencia en Medio Oriente (y control del estrecho de Ormuz) cuya tensión aumentó por el programa nuclear de Irán y retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 con Teherán.

El antagonismo, ocurre justo en el momento en que Estados Unidos necesitaba un enemigo con capacidad de réplica en la región, misma que se dio este miércoles muy temprano. Así como la administración de Donald Trump, magnificó el conflicto con Corea del Norte, donde el objetivo no era eliminar a Kim Jung-un, sino usar (como chantaje) el riesgo norcoreano para el rearme de Japón, Corea del Sur, Filipinas y ensayar una eventual pugna con China en el Collar de Perlas.

En Siria, Estados Unidos fracasó, mientras China, Rusia y el propio Irán se afirmaron como aliados. Ahora intenta marginalmente, acentuar o perpetuar una presencia exigua, con las migajas que queden del triunfo ruso, iranio, Hezbollah (Hizbulá, Hizbulla o Hezbollah) y Kurdistán, en el país que aún encabeza Bashar al Assad.

En Ucrania, no hubo el éxito esperado, sino la afirmación del país que lidera Vladimir Putin en la región y país (con el regreso de la Península de Crimea a Rusia) e incluso la atracción de Turquía a la férula eslava.

Irán no solo desafía a Estado Unidos en Irak; busca afirmarse en Asia Central (Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán), tras su intervención en Siria y estancia en Irak.

Reta la presencia estadounidense en Irak, como intervalo de gestión rusa china en el área buscando un doble golpe: – fortalecer su alianza con China y Rusia; y – cuestionar el poder estadounidense en Medio Oriente (actuando sobre Irak y al rato Afganistán), para afianzarse como potencia intermedia con capacidad nuclear.

Es también la lucha por el control del Mar Caspio (el más extenso de agua salobre del mundo [contiene el 40% de las aguas continentales del planeta] y con grandes reservas de crudo) y la asunción al nuevo eje de poder global: Rusia- China- Alemania, que se integran logísticamente vía el Eje Eurasiático o Nueva Ruta de la Seda. Los países que rodean el Mar Caspio son Rusia, Irán, Azerbaiyán, Kazajstán, Turkmenistán. 

Con ello se consolida la rediscusión del traslado del Eurocentrismo al Asia centrismo, cuyo epicentro será el Mar Meridional de China y espirales hacia el resto del Sudeste Asiático, con Taiwan y Filipinas, como primer paso y luego el despliegue hacia Indonesia, Malasia y Vietnam.

Asimismo, Irán buscaría cuestionar la capacidad de Estados Unidos de mantener su tentativa de no salida al índico por parte de China. En dicho conflicto, está en escena el verdadero inter juego geopolítico del globo:

      • Probar la capacidad de respuesta de China y Rusia
      • Medir el grado de fuerza efectiva de Irán, que lleve hasta el límite de intervención y provocar la capacidad de reacción directa de China y Rusia
      • En Corea del Norte, se impuso la fuerza de los hechos: era más costoso intervenir contra Kim, que venderle seguridad a sus aliados, Corea del Sur y Japón ante la “amenaza norcoreana” (esta, fue el mejor negocio)
      • Estados Unidos busca impedir el control de Asia Central por parte de Rusia y China y contener la salida al Índico de los sinos, mediante el control- invasión de Afganistán (Irán sería el “buen pretexto”)
      • Intervenir, puede ser una equivocación fatal para Estados Unidos: Irán podría estar más allá de cualquier riesgo marginal.
      • A Estados Unidos se le escapan las zonas de poder en Medio Oriente, Asia Central y Sudeste Asiático y al parecer, no tiene las mejores respuestas.

 

¿Corea del Norte a segundo plano?

 

Por otra parte, la tensión entre Estados Unidos e Irán, desvía el interés de Washington en Pyongyang. El abatimiento del militar iraní de alto rango por Estados Unidos, llevaría al líder norcoreano Kim Jung-Un a reevaluar la intención de Estados Unidos de usar la fuerza en Corea del Sur. Corea del Norte (como eje geopolítico de China) pasará a segundo plano para el coloso del norte, mientras la administración Trump se ocupa de represalias iraníes en el Medio Oriente.

Irán desviaría la atención de Estados Unidos sobre Corea del Norte, en momentos en que Pyongyang busca aumentar las tensiones en la Península Coreana. Kim Jung-un no estaría conforme con la atención centrada en Irán, al momento en que trata de ejecutar una campaña mediática e influencia a gran escala contra Estados Unidos y comunidad internacional, para levantar las sanciones contra su país.

Para no ir más lejos, acaba de prometer que activará el proyecto para desarrollar armas estratégicas. El objetivo de Corea del Norte, es aumentar la amenaza en la Península Coreana (y región en su conjunto) sobre la influencia de Estados Unidos y forzar a que se cancelen las sanciones en su contra.

Corea del Norte exige Estados Unidos eliminar castigos desde que Kim se reunió con Trump en la Cumbre de Hanoia en febrero del 2019. Dicha Cumbre, se hizo añicos cuando el mandatario estadounidense rechazó propuesta del líder norcoreano de desnuclearizar parcialmente la Península a cambio de anular las sanciones. Pese al estancamiento de las conversaciones, Corea del Norte ha realizado 13 pruebas de misiles desde mayo del 2019, para presionar a Estados Unidos sin lograr la quita de sanciones.

Una opción militar de Estados Unidos en Corea del Norte, no parece el mejor camino a seguir, sino un acuerdo político diplomático que desnuclearice la Península. No obstante, hace poco el Pentágono hizo pública imagen de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos y Corea del Sur llevando a cabo simulacros de incursiones sobre instalaciones militares de Corea del Norte, para eliminar a sus principales cabezas.

La presunción estadounidense, es que el líder norcoreano piense que podría correr la misma suerte que general iraní, o que Trump le envía ese mensaje para que ceda.

Sin embargo, lo anterior no deja de ser más meras especulaciones.

Habrá que esperar la respuesta de Corea del Norte en los próximos días, para saber si los anteriores escenarios son reales y se pueden cumplir. En estos momentos, Estados Unidos apostaría a que el asesinato del general iraní, cambie la actitud de Corea del Norte sobre la capacidad del país de las barras y las estrellas en el uso de la fuerza. Al mismo tiempo, el ataque sobre Irán, le dice a Corea del Norte como reevaluar y re direccionar sus planes anticipadamente contra las acciones punitivas estadounidenses y en especial, con un presidente como el megalómano de Donald Trump, que le gusta (por adelantado) provocar, amenazar, decapitar y asesinar de manera “teledirigida”.

Quizá lo único que cabría advertir sobre Irán, es que este país no tiene el desarrollo nuclear de Corea del Norte y la presencia China en su territorio (a contrapelo de Rusia), es menor.

Por lo demás, los ataques con misiles de este miércoles por la mañana de Irán a dos bases militares aéreas estadounidenses en Irak, como respuesta al asesinato de Soleimani, confirmaría la hipótesis de que Estados Unidos habría obtenido la respuesta buscada para magnificar el conflicto y desencadenar una intervención a mayor escala. ¿En dónde juega hoy China con mayor fuerza?

 

    * Catedrático de posgrado del Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV) de la SEMAR.

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