Jackie Robinson y la segregación racial en el beisbol

Por Mateo de Jesús Audelín Mayo Gómez

La cuna del béisbol, los Estados Unidos de América, ha sido también lecho de discriminación hacia las personas de piel oscura. La segregación racial se vivió en muchos sectores de la sociedad norteamericana e inclusive en el béisbol, deporte del cual eran excluidos las personas afrodescendientes.

A finales del siglo XIX las ligas profesionales de béisbol norteamericano rechazaban la participación de jugadores negros en sus clubes. La National Association of Baseball Players impedía su inclusión mientras que la International League impedía que se contratasen jugadores de tez oscura.

Ante la segregación racial en el béisbol, se creó en 1933 la Negro National League y en 1937 la Negro American League, primeras ligas de béisbol profesional para jugadores afroamericanos.

El escenario se tornó favorable para los afroamericanos cuando en 1947 los Dodgers de Brooklin, ahora Dodgers de los Ángeles, incluyeron a Jackie Robinson en sus filas, iniciando así el fin de la segregación racial en el béisbol. Jackie Robinson debutó como primera base de los Dodgers portando el número 42 en su espalda, no consiguió un hit en su primera presentación pero anotó la carrera ganadora del encuentro.

Los inicios de Jackie Robinson en las Ligas Mayores fueron difíciles, recibió cartas con amenazas de muerte, los receptores escupían en sus zapatos, los pitchers lanzaban en dirección a su cabeza a propósito, inclusive sus compañeros de equipo intentaron rebelarse contra la participación de Robinson en los Dodgers.

Contra los estragos del racismo, Jackie Robinson supo ganarse el respeto de sus compañeros y rivales por su extraordinario talento para el béisbol, así como su habilidad para correr las bases. Robinson se robó 19 veces el home, jugó seis Series Mundiales con los Dodgers, asistió seis veces al Juego de Estrellas, fue el Novato del Año en la temporada del 47 y en 1949 el Jugador Más Valioso.

Jackie Robinson se retiró del béisbol en 1956 pero continuó luchando contra la segregación racial en los Estados Unidos. Fue portavoz de la National Association for the Advancement of Colored People e hizo apariciones junto a Martin Luther King Jr. También apoyó proyectos para mejorar los hogares de los afroamericanos y trabajó con iglesias y organizaciones sociales.

En 1962 se convirtió en la primera persona de tez oscura en ser inducida al Salón de la Fama del Beisbol en Cooperstown. Años más tarde, en 1984 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor para un estadounidense. En 1997 la temporada de béisbol fue dedicada a su memoria y se retiró el número de su uniforme de manera definitiva a manera de homenaje.

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