Kazajstán, un país desconocido para México

Fotos y texto: Sebastián La Mont/Enviado

ASTANA.–Kazajstán es un país en Asía Central con la novena extensión territorial más grande del mundo y, a pesar de eso, tiene solamente 18.5 millones de habitantes, y entre ellos más de 100 etnias distintas de mayoría musulmana, pero constitucionalmente es un estado laico y secular.

Fue la última de las naciones que conformaban la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) en declarar su independencia, el 16 de diciembre de 1991.

Según el presidente kazajo, Nursultan Nazarbayev, esta nación que se encuentra entre China al Este y Rusia al Noroeste busca mantenerse relevante ante al mundo a través de influir positivamente con la paz y la tolerancia. En este sentido, hay dos eventos importantes que cabe mencionar:

Primero, la desnuclearización armamentística del país. Tras la caída de la ya mencionada URSS, los kazajos contaban con el cuarto arsenal atómico más grande del mundo.

Una de las primeras acciones de Nazarbayev, ya sin el yugo soviético, fue deshacerse de bombas y misiles de destrucción masiva (alrededor de 4 mil ojivas nucleares) y desmantelar los programas de armas biológicas. En este mismo sentido, en 2010, con una visita oficial del entonces presidente estadunidense, Barack Obama, se firmaron nuevos acuerdos para la no proliferación de armar nucleares.

El segundo es el Congreso de Líderes Globales y Religiones Tradicionales, que se celebra desde 2003, cada tres años en Astana, la capital. Es una iniciativa del gobierno para traer grandes personalidades religiosas, políticas e incluso empresariales de todo el mundo a entablar diálogos para crear respeto, tolerancia y combatir la discriminación.

Enviado por ABC Radio a este evento, tuve la oportunidad de entrevistarme con algunas de los personajes religiosos que asisten y cooperan para las mesas redondas y exposiciones que se realizan durante los dos días que dura el evento.

Al Congreso llegaron 82 delegaciones de 46 países, representando budistas, cristianos, judíos, clérigos islámicos, taoístas entre otras religiones para discutir 4 puntos principalmente:

  • El manifestó redactado por el primer mandatario Nazarbayev: “El Mundo y el Siglo XXI y sus conceptos de seguridad global” Este documento llama a las naciones del mundo a deshacerse de sus armamentos de destrucción masiva y cambiar las estrategias de guerras comerciales, sanciones económicas e intervencionismo político o militar para someter a otras naciones.
  • Las religiones y su papel en la geopolítica.En este segundo panel se comentó cuál es la influencia que tienen los líderes religiosos en la política para promover la paz y la tolerancia.
  • Religiones y globalización; retos y respuestas. Líderes religiosos discutieron como puede la religión convivir con la ciencia y la tecnología para que se respeten las instituciones de fe tradicionales y aun así sean relevantes en el Siglo XXI.
  • Líderes religiosos y políticos; estrategias conjuntas para luchar contra el terrorismo. En este último panel se analizó la amenaza del extremismo; causas y condiciones para combatirlos y promover el diálogo para prevenir y combatir cualquier manifestación de violencia.

 

Cabe mencionar que, a pesar de que el tema sea “paz y tolerancia” y la sede del Congreso se lleve en una edificio de forma piramidal llamado “Palacio para la Paz y la Reconciliación”, sí hay desacuerdos y denuncias; por ejemplo, el presidente serbio, Alexander Vucic, utilizó parte de su discurso durante la inauguración del evento para atacar las diferencias políticas y culturales que tiene su país con los yugoslavos.

Sin embargo, tuve la oportunidad de entrevistar al Obispo de Bedford, Inglaterra, Richard Atkinson. que estaba en su cuarto congreso, y quién comentó:

“Creo que una de las cosas que uno aprende en diálogo interreligioso es que para que este sea efectivo tienes que ser honesto con los demás y eso significa que a veces entramos en desacuerdos, algunos muy fuertes y evidentes, pero si no hacemos eso no podemos construir relaciones fuertes. Los desacuerdos honestos y respetuosos son bienvenidos y deben tener su lugar”.

Sin embargo, queda una pregunta muy importante. ¿Por qué el interés de México en establecer mejores relaciones con este país tan lejano en Asia Central?

Además del profundo apego de ambos pueblos por sus creencias religiosas y tradiciones, ambos comparten una extensa riqueza cultural a través de su historia, distintas etnias e historia de colonización por parte de potencias militar y económicamente más fuertes, también comparten fuertes y evidentes retos en materia de combate a la corrupción e implementación de Derechos Humanos.

Es también importante mencionar el aspecto económico que nos relaciona. Actualmente nosotros exportamos a Kazajstán alrededor de 67 millones de dólares al año en bienes y servicios mientras que la nación asiática que produce el 60% del Producto Interno Bruto de toda la región aporta entre 700 y 900 mil dólares a la economía nacional, según datos proporcionados por la Embajada de Kazajstán en México. Esto quiere decir que nuestras relaciones comerciales tienen amplio terreno para ser expandidas en ambos sentidos.

Esto último es agravado por el hecho de que no tenemos una representación diplomática en el noveno país más grande del mundo y cualquier mexicano que requiera ayuda consular tiene que viajar hasta Ankara, Turquía, lo cual representa elevados costos económicos, tanto para kazajos como mexicanos que quieran viajar por placer o negocios.

Por su parte, Kazajstán requiere de amplia inversión extranjera para explotar los recursos de un país tan basto con tan baja densidad poblacional y apenas están empezando a crear una industria turística en el país. Hablando con gente de la embajada y el Ministerio de Relaciones Exteriores ambos comentaron sobre su preocupación por los estereotipos de su país.

Al final no puede sino beneficiar a México expandir sus relaciones diplomáticas en Kazajstán, dos países que hoy día tienen poca relación podría encontrar beneficios culturales, turísticos y económicos para ambos además de encontrar aliados que permitan voltear hacia otros lados que no sean las grandes potencias, en nuestro caso Estados Unidos y en el de ellos Rusia y China, países que tradicionalmente buscan influenciar en la política interior y exterior de naciones dentro de su esfera de influencia.

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