La burocratización… la banalidad de la imbecilidad

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

PARA OSCAR GONZÁLEZ NIETO

 

Eichmann se convirtió en un experto en cuestiones de evacuación” forzosa, tal como antes había sido un experto en emigración forzosa. Uno tras otro, todos los países impusieron a los judíos la obligación de empadronarse, de llevar un distintivo amarillo para su fácil identificación...

Hannah Arendt

Entre febrero y marzo de 1963, la filósofa y politóloga alemana HANNAH ARENDT publicó en la revista norteamericana New Yorker una serie de artículos que después se convertirían en su célebre y controvertido texto EICHMANN EN JERUSALÉN. Un estudio sobre la banalidad del mal, bajo su aguda mirada, ARENDT analiza los juicios del criminal de guerra Adolf Eichmann, donde se muestra más que a una máquina asesina, a un BURÓCRATA, que estaba cumpliendo órdenes, instrucciones… acciones racionales.

El diagnóstico que emerge de la experiencia histórica del Nacional-socialismo, Hitler, el nazismo… y la eliminación de millones de personas, mujeres, varones, jóvenes, niños, ancianos, judíos, comunistas, gitanos, discapacitados, negros, homosexuales y todo aquel que se opusiera… está cruzado por centrar el foco de atención del fenómeno en los nazis, como si el resto de los colectivos no hubieran participado bien por omisión, o bien por complacencia.

La derecha francesa que consumó servicial y cómplicemente la “ocupación nazi”, entregó a millones de ciudadanos franceses como tributo a Hitler. La redada del velódromo de invierno, Rafle du vel d’hiv es el signo ominoso que consagra la República de Vichy. Los colectivos deben de asumir su responsabilidad histórica en dicho fenómeno que constituye y marca la experiencia humana de nuestro presente.

Pretender que el nazismo ha muerto a través de políticas prohibicionistas, leyes… es no entender el fenómeno a cabalidad. ARENDT en su análisis del caso Eichmann, demuestra que el problema del nazismo está más allá de los juicios a los culpables. Es cierto es necesario aclarar el papel que cada individuo y colectivo jugó durante ese período histórico, pero también es necesario entenderlo como una pieza clave que constituye el modo de operar de cientos de millones de seres humanos en la actualidad.

La Escuela de Frankfurt explicó este fenómeno como la pieza más álgida de la racionalidad, es decir el proyecto emanado de la Ilustración tiene su gran fruto en el Estado moderno por excelencia: el NAZI. Hitler llegó al poder con el voto de miles de alemanes, los ciudadanos fueron a las urnas a votar por aquel que meses después sería su verdugo. El predominio de un tipo de razón, la instrumental, ha generado que las relaciones que se dan entre los humanos sean simples o complejos intercambios. Como el sociólogo FERDINAND TÖNNIES lo había explicado con anterioridad, la fase de solidaridad ha sido superada, por un complejo intercambio. Las relaciones humanas son un intercambio. Mi solidaridad ha dejado de ser un acto desinteresado para convertirse en un complejo intercambio donde obtengo algo por ser solidario con el OTRO.

Este paradigma se convierte en ley, se trata de la forma en que nos relacionamos. Te amo, pero por ese sentimiento espero algo a cambio, aunque sea que me salves de la culpa de no sentir empatía por tu dolor. Soy solidario contigo, siempre y cuando ello implique que obtendré un beneficio, el cual puede ser económico, emocional… salvarme del aguijón de la culpa, o bien es una inversión hacia el futuro, cuando yo requiera de ti, estarás obligado a retribuirme.

La etapa histórica actual, que emerge bajo el modelo económico del Neoliberalismo, ha exponenciado dicho fenómeno, que se combina bajo la coartada perfecta de la BUROCRATIZACIÓN. Nuestras relaciones obedecen a un fenómeno burocrático, es la ley que se convierte en coartada, es la ley que le da lógica a nuestro actuar; aunque dicha ley sea profundamente irracional.

Fueron irracionales las instrucciones que Adolf Eichmann siguió, un simple burócrata que banaliza el mal. Porque el mal pierde todo su sentido, porque quien ejerce el mal queda sorprendentemente libre de toda responsabilidad. MAX WEBER identificaba como uno de los grandes problemas de la CONTEMPORANEIDAD, la burocratización del Estado; en la dimensión demográfica actual, la burocratización es la racionalidad que vuelve a un humano una triste cifra. No importa la calidad de una exposición, mucho menos se estás o no formando a seres, sensibilizándolos, educándolos en el ARTE, lo que importa es la cantidad de consumidores de las exposiciones. Lo que importa es la cantidad de consumidores que ven una película en la CINETACA NACIONAL, no importa si los educas o no… lo trascendente para el burócrata de la cultura es el éxito de su actividad a partir de la numeraria. Entonces su programación y curaduría, se vuelve una simple estrategia de marketing. No importa cómo educas a tus alumnos… si al final del día saben o no comprender. No importa.

Pero ciertamente no hay peor ejercicio de la burocracia, que la médica. Un médico puede desentenderse de su juramento hipocrático, su coartada es la burocratización. Un médico deja de ver los síntomas de una enfermedad, porque no le interesa el HUMANO, si no cumplir con su cuota de pacientitos atendidos. Pero los humanos están enfermos, y el paracetamol no los salva, tampoco el uso del diminutivo, que lo infantiliza y a la postre los vuelve un imbécil. Pero el imbécil médico ha cumplido su cuota de imbéciles pacientitos.

La experiencia humana actual está marcada por la práctica NAZI. Sí, el médico que no atiende los síntomas de su ENFERMO y lo manda a su casa con paracetamol, es un fascista. El burócrata cultural que satisface su existir en los miles de visitantes, es un fascista. El que está esperando algo a cambio para ser solidario contigo es un fascista. Somos un colectivo NAZI gratuitamente, bien por imbecilidad… que se hermana con la ignorancia y con este deseo de imitar lo otro que es extranjero y por ende superior, hemos negociado con un legado. Hemos transformado nuestra experiencia histórica. Hasta el pobre miserable que no tiene que comer es profundamente neoliberal… NAZI.

El enfermo que no tiene seguridad social y que tiene que CONSUMIR los SERVICIOS de salud que cubre el Seguro Popular, se siente plenamente agradecido que alguien le dé atención médica. Agradece taimadamente, agradece humildemente que le den un servicio, aunque la SALUD es un derecho, un DERECHO HUMANO, aunque los sistemas de salud vivan del Estado, el ladino mexicano agradece. Lo tratan mal y taimadamente agradece, porque le hacen un favor, porque se lo regalan. Porque lo que no cuesta no se valora.

Por ello cuesta la solidaridad, por ello cuesta el cariño… por ello cuesta la salud, por ello cuesta la educación. Hoy cuesta hasta la creencia en DIOS, la misa cuesta, los santos oleos… el bautizo, la creencia cuesta, por eso nadie cree en DIOS, por el coste que implica creer en él. No hay ni un acto desinteresado. ¡TODO CUESTA!. Asumidos gratuitamente, de manera casi espontánea el costo de todo aunque seamos un colectivo de imbéciles. Nuestras relaciones en todos losniveles han sido burocratizadas, cada un cumple una función y de cada relación siempre debemos obtener algo a cambio, por mínimo que sea… bien una retribución económica, o bien descargar el aguijón de la culpa en el OTRO… o simplemente las gracias.

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