La comentocracia… ¿será que no le gusta la democracia?

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

La democracia significa poder ser esclavo de cualquiera

Karl Kraus

 

Recientemente el presidente electo ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR ha confrontado un embate de la auto denominada COMENTOCRACIA cada una de sus declaraciones han sido duramente criticadas, llama poderosamente la atención que la mayoría de las diatribas coinciden en utilizar los mismos argumentos. Editoriales, artículos de opinión… minutos al aire tanto en radio como en televisión, lo mismo de periodistas, que de académicos, escritores y políticos, todos ellos han delineado un frente común contra el presidente electo. Los opinadores no son entes aislados, defienden intereses, desde aquellos que se reducen a la mezquina individualidad, hasta los de grupo, cada letra, implícita o accidentalmente defiende un interés contrario al del presidente electo.

La auto denominada COMENTOCRACIA es parte de una élite, la estratificación de los colectivos es un fenómeno inevitable, pero en una sociedad que pretende ser igualitaria, democrática, las élites deberían diversificar su composición, mucho más con las actuales condiciones del país, con una lacerante desigualdad económica, con una sociedad que insistentemente muestra su peor cara, con un racismo y clasismo ramplón, producto de tres décadas de exfoliación neoliberal.

Un ejemplo de estratificación y desigualdad económica son la cantidad de jóvenes que acceden a la Universidad,

de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Juventud, de los 36 millones de jóvenes que deberían acceder al sistema de educación superior sólo el 9 por ciento de ellos lo hace; mientras que aquellos que lograron ocupar un espacio en el sistema de educación superior, 1 de cada 4 estudiantes logra graduarse.
El neoliberalismo ha generado una enorme desigualdad económica, política y social, pero también en el acceso al conocimiento, que hoy se ve como una mercancía que se traduce en un insumo al servicio de la técnica —perdiendo su base humanista— o bien un servicio, sujeto a la oferta y la demanda.
Se repite hasta el cansancio que el conocimiento es la base del desarrollo de una sociedad, pero las líneas que ordenan el sistema mundial del conocimiento, chocan con la posibilidad de que cada nación desarrolle e impulse un sistema soberano de conocimiento. El sociólogo norteamericano ALVIN TOFFLER desarrollaba allá por los años 80 del siglo pasado su texto “La tercera ola”, donde sostenía como hipótesis futurista el papel del conocimiento en la globalización, generándose un proceso mundial de centralización del mismo. Los conocimientos de frontera son desarrollados en institutos de investigación como el Instituto Tecnológico de Massachussets, National Intitutes of Health, National Institute of Informatics, Orgnanización Europea para la Investigación Nuclear, entre muchos otros; en contracara de esta nueva división social del conocimiento las sociedades confrontan una orfandad, ya que las políticas económicas sustentan como primado la privatización de la educación, por ende del conocimiento.
Esta deriva mercantilista del conocimiento y de la educación están generando colectivos más ignorantes. En México de 36 millones de jóvenes entre 15 a 29 años sólo el 9 por ciento de ellos tiene acceso a la educación superior, es decir, confrontamos un escenario donde los mecanismos para el incremento de la desigualdad están dados. Las cifras son extremadamente alarmantes, según un estudio de la OCDE para 2017, 2 de cada 10 mexicanos adultos han tenido acceso a una carrera universitaria, 1 de cada 10 cuenta con maestría y menos de uno tiene doctorado.
En su más reciente informe el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa señala que el promedio de escolaridad en México es de secundaria terminada. Si a ello sumamos los hábitos de lectura de los mexicanos, el escenario es aún más alarmante, de acuerdo a un estudio demoscópico, 45 de cada 100 personas declararon haber leído al menos un libro en el último año, 43 leyeron algún periódico en la semana anterior al levantamiento del estudio, 41 consultaron una página de Internet. De los 45 lectores que leyeron en promedio un libro al año, el 41 por ciento de ellos señalan que la razón para leer el libro fue por ENTRETENIMIENTO. Seis de cada 10 mexicanos no lee un libro, revista o periódico, en igual proporción se encuentra la lectura en Internet.
El pasado junio El Colegio de México presentó el informe DESIGUALDADES EN MÉXICO 2018 el objetivo del estudio fue presentar las diversas caras de las desigualdades que confronta México, en el se demuestra la imposibilidad —cancelación— de la ASCENCIÓN SOCIAL, así pues la pobreza de los mexicanos se ha vuelto destino; si los padres son miserables el destino de los hijos es el mismo; de acuerdo al estudio, “Si los padres (hogar de origen) estaban en el grupo más desfavorecido (quintil 1), entonces el 50.2% de los hijos nacidos de esos padres se ubican también en el quintil 1. Al contrario, solo el 2.1% de los hijos nacidos en hogares de ese quintil puede escalar socialmente en la edad adulta al quintil con mayor acceso (quintil 5).” Además: “las personas nacidas en el grupo de mayor acceso a bienes y servicios (quintil 5) tienen una alta probabilidad de mantener una posición de ventaja en la edad adulta”. En otras palabras: los de abajo se quedan en su lugar y los de arriba también”.
Bajo este panorama la opinión pública, o bien la auto proclamada COMENTOCRACIA juega un papel determinante en la creación del espacio público mexicano, si sólo 4 de cada 10 mexicanos ha leído un periódico, si el promedio de educación es de secundaria, entonces las élites “educadas” juegan un papel determinante en la construcción de la democracia.
Su rol en la sociedad no sólo basta con una toma de posición frente a la cosa pública, si no como agentes donde se filtra y construye el espacio público, ellos “ilustran” a la masa mexicana, generan posicionamientos respecto de los asuntos políticos y sociales que conciernen a todos, por ello no basta con serle fiel a su creencia, cada palabra que plasmen, idea que defiendan debe asumirse bajo la responsabilidad de la extrema desigualdad que confrontamos.
La auto proclamada COMENTOCRACIA es una élite, no sólo porque probablemente la mayoría de ellos se encuentra en las personas nacidas bajo alguno de los quintiles más altos, si no porque esta cuna determinó su Capital Cultural, prefijó su acceso al conocimiento, y determino su atajo a los medios masivos de comunicación… como “opinadores”. Decretó el espacio que ocuparían en la sociedad. Es un imperativo ético, bajo la actuales circunstancias que confronta el país que sus élites jueguen un papel distinto al actual. El conocimiento no sólo debe ser la posta que determina su certificado y el quintil que ocupan, si no la posibilidad de crear un entendimiento colectivo.
La auto denominada COMENTOCRACIA está compuesta por seres que defienden intereses, los suyos: individuales o los de grupo. No son agentes neutrales, muchas de sus “opiniones” obedecen a la defensa de su existencia como élite. Lo cual es absolutamente legitimo, sin embargo, en principio deberían aclararlo públicamente; pero además asumir éticamente el papel que juegan en una sociedad extremadamente desigual.
La crítica es fundamental en la creación de espacios públicos más igualitarios, distinguir las contradicciones en la cosa pública es vital para las sociedades. La crítica debiera someterse a una ética, sin embargo, puede no hacerlo, por ello es necesario estar atentos a cuando la crítica es la expresión de una élite que no está dispuesta a perder sus privilegios, que en lo absoluto le interesa el bien común, que México pueda ser una sociedad con mayor oportunidades, donde evidentemente su opinión pública, sus COMENTÓCRATAS juega un papel determinante.
La opinión es un elemento fundamental para el ejercicio del periodismo, en la modernidad el periodismo es un elemento central para la construcción de la democracia, que los gobernados puedan estar enterados de lo que sucede en sus instituciones, de cómo funciona el gobierno, cómo se ejerce el presupuesto público, o bien cómo se toman las decisiones de política publica es central para las sociedades modernas.
La opinión pública tiene una función central en el análisis de las políticas públicas, así como en la toma de decisiones del poder. Sin embargo, la crítica que la COMENTOCRACIA ejerce contra el presidente electo ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, llama poderosamente la atención, en principio porque muchos de estos ejercicios editoriales coinciden en los argumentos que utilizan para denostar.

Related posts