La Copa no se toca. A 10 años del “Milagro de Estambul”

Por Salvador Almeida Junquera

Miércoles 25 de Mayo del 2005. La cita fue en el estadio Olímpico Atatürk, en Estambul Turquía, para celebrar la gran final de la UEFA Champions League 2004/05, que enfrentaría al Liverpool contra el AC Milán. Un evento de la magnitud de una final de UEFA Champions League siempre genera mucha expectativa. En está ocasión nadie sabía la gran sorpresa que les esperaba.

Con un ensordecedor ruido, entre gritos y aplausos, de 75 mil espectadores ansiosos por el comienzo del partido, los jugadores salieron del túnel en dirección al campo de juego. El Liverpool portaba su característico uniforme rojo, mientras que el Milán usaba su equipación de visitante color blanco con detalles rojos.

“La copa se mira y no sé toca”. Después del túnel que da paso de los vestidores al terreno de juego los jugadores se encuentran con la copa de la UEFA Champions League. Nadie tuvo el valor de tocarla más que Andriy Shevchenko, delantero del AC Milán.

Llegando al terreno de juego, los jugadores se alinearon para escuchar la majestuosa obra de Tony Britten, el himno de la UEFA Champions League.

Algunos espectadores apenas iban tomando su lugar cuando a los 50 segundos de juego marcan tiro libre a favor del Milán, el encargado de ejecutarlo fue el italiano Andrea Pirlo, quien mandó un centro preciso para que Paolo Maldini impactara el balón con la pierna derecha y mandar el balón al fondo de las redes para conseguir la ventaja en el marcador. Además fue el gol más rápido en la historia de una final de Champions League.

En el minuto 39 de juego, el brasileño Kaka le sede el balón a Andriy Shevchenko quien hace un desborde en el área y asiste a Hernán Crespo, quien anotó el gol que adelantaba al conjunto italiano con una ventaja de dos goles a cero.

A tan solo minutos de que el árbitro diera el pitazo final del primer tiempo, Kaka toma el balón en el centro de la cancha y da un espectacular pase de 45 metros a su compañero Hernán Crespo, quien ante la salida del arquero, realiza una fenomenal definición globeando el balón y haciendo el gol que parecía ser el definitivo, pues tenían una ventaja de tres goles en tan solo 45 minutos.

Terminó la primera mitad de juego, en el estadio se podía percibir el júbilo de los italianos, pues parecía que el Milán de Carlo Ancelotti, quien apenas había levantado la orejona hace dos años en Old Trafford, lo volvería a lograr con ese poderoso y experimentado equipo que contaba con la defensa menos goleada del torneo.

Por otra parte, los aficionados ingleses no cesaban con los canticos, pues a pesar de ser un marcador adverso, llevaron a cabo las letras de su principal canción para alentar a los reds “You’ll never walk alone”.

“Les dije que dieran la cara por los aficionados, apelé a su profesionalidad y les señalé que si marcábamos pronto lo podíamos lograr” mencionó el director técnico del Liverpool, Rafael Benítez, respecto a la charla de entretiempo luego de ir perdiendo tres goles a cero.

El segundo tiempo comenzó conforme a la idea de Rafa Benítez. Minuto 54, John Arne Riise pone un centro que el capitán del equipo, Steven Gerard, ganaría de cabeza para mandarlo directo al fondo de las redes. Tres goles a uno. Hay partido.

Tan solo dos minutos después del gol de los Reds, el jugador Vladimír Šmicer, desde fuera del área grande le pega un zapatazo al balón, cruzándolo al costado derecho de la portería de Dida, quién hace el esfuerzo por parar el balón, pero ante la fuerza del disparo este es batido. Tres goles a dos. Los aficionados del Liverpool explotan de júbilo y comienza la esperanza de una remontada histórica.

Después de una hora juego muy intenso por parte de los dos equipos, los de Anfield generan una gran jugada en la que Gerard termina dentro del área y este es arrollado por Gattuso de un empujón. Penal para Liverpool. Esa remontada que tan solo minutos antes se veía tan lejana, se encuentra a tan solo doce pasos de la portería para los Reds.

Todo queda en los pies del centrocampista donostiarra del Liverpool, Xabi Alonso, muestra síntomas de nerviosismo en el rostro, pero con decisión corre hacia el balón y le pega muy fuerte hacia el lado derecho inferior del portero, quién para el balón, pero ante la fuerza del disparo concede un rebote, al que Xabi Alonso con todas sus fuerzas lo coloca en el costado superior y marca ese tan ansiado gol que pone el marcador tres goles a tres. Xabi corre hacia la esquina de la cancha a celebrar y se avienta al césped sin poder creer lo que está pasando, mientras todos sus compañeros corren hacía el jugador para aventársele encima y festejar ese milagroso gol.

El estadio explota como un volcán en erupción. Nadie podía creer lo que estaba viendo, mientras que los aficionados de Liverpool estaban locos de emoción, pues de ir perdiendo tres goles a cero, en tan solo seis minutos lograron empatar el marcador ante la mejor defensiva del torneo. Sin duda lo que estaba sucediendo en Estambul era un milagro.

Después de un agónico partido y muy

luchado por los dos equipos, el árbitro español  Manuel Mejuto González pita el final de los 90 minutos y éste se mantiene empatado a tres goles. Lo que da lugar a los tiempos extras.

La afición seguía impactada de la final que estaban viendo, pues el dramatismo que ésta ofrecía era realmente increíble.

Luego de 30 minutos de tiempo agregado, el marcador se mantuvo empatado a tres goles, todo esto a causa  del portero polaco del Liverpool Jerzy Dudek, quién comenzaba a proclamarse como el héroe del partido gracias a un gran número de espectaculares atajadas.

Caracterizándose por ser un partido extremadamente dramático, este lo sería aún más, ya que se tendría que definir en tanda de penales.

El primero en cobrar los penales fue el mediocampista brasileño del Milán, Serginho, quien voló el balón. Por lo contrario, el alemán Dietmar Hamann colocó el balón en el ángulo derecho del portero, imposible de parar. Cuatro goles a tres. Apodado “el arquitecto” por su exquisito y preciso toque de balón, el siguiente cobrador fue Andrea Pirlo, a quién Jerzy Dudek le adivinó el balón y lo atajó. El marcador se mantiene igual.

El francés de origen africano, Djibril Cissé se encargó de hacer la ventaja más amplia para los de Merseyside y poner el marcador cinco goles a tres. Para el Milán llegó el danés Jon Dahl Tomasson, quien por fin anotaría su penal y pondría las cosas cinco goles a cuatro. Toca el turno de John Arne Riise quién falló su penal. El Milán a un solo penal de empatar la serie. Es el turno de Kaka. El brasileño define el penal al ángulo superior derecho del portero y otra vez el marcador está empatado, ahora a cinco goles. Pero  Vladimír Šmicer anotó su penal, lo que volvía a darle la ventaja al Liverpool.

“La copa se mira y no se toca”. Es el turno del delantero Andriy Shevchenko, el valiente jugador que se armó de valor para tocar la copa. Si fallaba le daba la victoria al Liverpool o de lo contrario, mandaría a muerte súbita la tanda de penales. Shevchenko tira al centro, mientras que el portero Jerzey Dudek se había tirado al suelo, pero alcanzó a sacar el balón, para hacerse inmortal. Todos los jugadores del Liverpool quienes observaban la tanda de penales corren con mucha euforia hacia Dudek. La mayoría de ellos había jugado 120 minutos del más alto nivel de fútbol, pero ante la emoción de un partido tan agónico el cansancio se volvió nulo.

En el estadio se podía observar como los aficionados del Liverpool mostraban sus bufandas del equipo cantando sin cesar, mientras que los aficionados del Milán derramaban lágrimas y no podía creer que esa final que tenían tan segura los primeros 45 minutos se les haya ido de las manos.

El encargado de levantar La Orejona fue el capitán del Liverpool Steven Gerard, quien esbozaba una sonrisa de oreja a oreja, haciendo alusión a no poder creer el partido que acababa de jugar. El estadio se tornó de confetis color rojo, mientras que todo era una fiesta sin parar para los jugadores y aficionados de los Reds. Con toda razón, acababan de ganar la final más dramática en la historia del futbol.

Rafa Benitez cuenta “Todavía hoy la gente me para por la calle y me dice que estuvo allí. Nunca ha habido una final más llena de emoción y creo que nunca la habrá”

El 2005 será recordado por distintos hechos históricos, como la muerte del Papa Juan Pablo II, el devastador Huracán Katrina que atacó las costas de Nuevo Orleans, la creación del portal de videos en internet YouTube, Alemania tenía por primera vez una primer ministro mujer. Pero sin duda alguna, para los amantes de los deportes, en especial el futbol, siempre recordaremos el 2005 por brindarnos la mejor final en la historia de la UEFA Champions League, la final de Estambul. Mejor conocida como “El milagro de Estambul”.

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