La criminalización del trueque y venta feminista en el Metro

Por Mónica Loya Ramírez

Las mujeres han entendido que, para ser fuertes, necesitan de otras. Desde encargar a la hija, hasta llorar en los hombros de una amiga. Una mujer sin redes de apoyo es más vulnerable.

Al tener en cuenta la crisis económica por la que muchas están pasando, así como todo un sistema que dificulta el empoderamiento, desde hace algunos años se conformaron grupos en Facebook y Whatsapp donde se intercambian o venden cosas. 

En estos grupos de mujeres se ha prevenido sobre la supuesta prohibición de este tipo de actividades en el Metro de la Ciudad de México.

Durante la pandemia se han profundizado las brechas en el mercado laboral, con 21 millones de mujeres desocupadas en 2020, o sea 8 millones más que en 2019, mientras que más de la mitad están en riesgo de ser afectadas por la contracción económica.  http://reversos.mx/invertir-en-mujeres-impulsara-el-progreso-economico-de-mexico/

Más de uno de cada cuatro hogares de la región están a cargo de mujeres, la tasa más alta del mundo. Esta situación ahonda aún más la feminización de la pobreza y la vulnerabilidad de las mujeres a los efectos sanitarios y económicos del Covid-19, ya que muchas dependen del trabajo informal y precario para sus ingresos. 

En comparación con el 93% de los hombres, sólo el 67% de las mujeres en América Latina y el Caribe participan en la fuerza de trabajo formal y más de 126 millones trabajan en el sector informal. 

Asimismo, sufren más complicaciones para acceder a las opciones de teletrabajo o generar ingresos a través del trabajo fuera de sus hogares.

En este escenario, las ventas y el “trueque solidario” son una forma de sobrevivir al entorno adverso, y las entregas en el Metro, por su accesibilidad y seguridad, se han convertido en algo cada vez más usado por muchas mujeres.

¿Quiénes venden y hacen trueque en el Metro?

Existen grupos que promueven estas alternativas para las mujeres. Uno de los más representativos es La Mercadita Feminista contra la Violencia Económica.  

El proyecto surgió como grupo de Facebook en 2016, como una alternativa económica ante la precarización y la falta de oportunidades laborales a las que se enfrentan las mujeres. Se construye para facilitar la cooperación y construir redes entre mujeres de la Ciudad de México y el Área Metropolitana. 

Al grupo se fueron sumando mujeres de otros estados de la República. Actualmente está integrado por un total de 8 mil 524 integrantes. Aquí no sólo se venden y “truequean” cosas, también se piden consejos, se anuncian empleos, se asesora contra la violencia y se ofrecen talleres, todo en un marco de sororidad.

También se pueden compartir artículos en general y de proyectos productivos independientes y autogestivos hechos por mujeres, o artículos de segunda mano en buenas condiciones. Además se pueden poner a la venta a un precio solidario e intercambiar a partir del trueque  por otro producto o servicio.

Se trata de un espacio feminista, anticapitalista, anarquista y autogestivo, donde también se pueden ofrecer servicios a partir de sus profesiones y oficios bajo los mismos principios de intercambio, a precios solidarios, de forma gratuita o trueque.

Otros de los grupos son: Trueka y Venta Feminista, Ventas y Trueque entre Mujeres, Trueque/Venta y compartiendo saberes entre mujeres, Vendiendo entre Mujeres, Trueque en el Closet, Venta Justa Feminista, Trueque Feminista Interseccional.

“El trueque me ha salvado” 

Miroslava Mercado da su testimonio a Reversos. Narra que hace dos semanas estaba esperando a una clienta en los torniquetes de acceso del Metro Xola, Línea 2, cuando se le acercó un elemento de seguridad del Sistema de Transporte Colectivo (STC) y le dijo a ella y a otra chica que también esperaba que no podían estar ahí porque el Metro era “foco de infección”.

Al responder que no llevaban ni un minuto ahí, el policía les advirtió que no podían estar ahí esperando.

“Llega otra vez y nos dice: no pueden estar aquí esperando porque el Metro es foco de infección, y yo le dije sí pero no llevo ni un minuto aquí parada, osea, no le veo lo malo. Nos insiste que no podemos estar esperando. Luego llega y empieza a tomar fotos y le toma fotos a la chica que estaba al lado mío. Le dije: ‘deja de tomarle fotos’. La chica se enojó y le gritó: ‘¿Oye por qué me estás tomando fotos? Elimina las fotos’”.

Miroslava comenta que, en seguida, otro de los policías que estaba en los torniquetes se mete y dice: “Está tomando fotos porque es su trabajo, no te está tomando fotos a ti”. 

La chica que era mi clienta –indica– responde “¡claro que me está tomando fotos a mí, yo lo estoy viendo que me está fronteando la cámara!

“Yo le dije también que estaba viendo que le estaba tomando fotos a la chica y que se me hacía que nos ponía en una situación vulnerable que nos estuviera tomando fotos. El ‘poli’ no dijo nada y siguió. Entonces le digo: ‘No me voy a mover porque ustedes no están respetando nuestra identidad. Le estás tomando fotos a ella y pues no está chido”.

Miroslava Mercado –quien realiza esta actividad de manera particular– relata que el elemento de seguridad le insistió que no podía estar ahí porque “son ‘cibernautas’ –así nos catalogan a los vendedores de internet”.

“Luego el que estaba en los torniquetes me dice que nosotras no queremos “ni invertirle cinco pesos al Metro y entregar afuera.

“La verdad yo sí me enoje y le dije: No hables porque ni siquiera sabes qué onda. Yo estoy esperando a mi clienta aquí y nos vamos a salir a que le haga la entrega. No la voy a hacer aquí, pero todavía mi clienta no llega. Entonces sí me molesté y dije que no me iba a mover”.

Miroslava añade: “Luego el poli me dijo: ‘Pues mira, tú sabes a lo que te atienes. Si yo veo que tú haces una transacción aquí y te dan dinero y entregas cosas, yo te remito al juez cívico de Pino Suárez, y la multa es de 950 pesos’.

Explica que ella le reiteró que nada más estaba esperando a su clienta, y que después iba a hacer la entrega afuera de la estación, y que estaba ahí para no estar vulnerable afuera del Metro. 

“‘¿Qué parte no entiendes?’, le pregunté, y me respondió que nosotras no entendíamos que ahí no era un área de compra-venta”.

Entrevistada vía mensajes de audio de Whatsapp, Mioslava continúa:

“Luego el ‘poli’ me grita: ‘¡Abre tu bolsa!’ Me exigió y le dije no. ‘¿Por qué la voy a abrir?’ Aparte, si me vas a catear, me va a catear una mujer. Tú no puedes hacerme abrir mi bolsa y menos si eres bato. Si viene una policía mujer me puedes revisar”.

“Entonces la otra chica también dijo que no, que estaban bien mal, porque de esto vivimos. Nos empezamos a apalabrar y en eso llegó mi clienta y los dejé hablando solos y salí. Entregué e hice la transacción. Le di las cosas. Me volví a meter a los torniquetes y todavía el otro policía, el que no se metió para nada, me dijo: ‘Ten cuidado, traes tu mochila abierta. Que te vaya bien”. 

Desde los 16 años –añade– “‘truequeo’ cosas, ropa, comida, productos, todo lo que se me ocurra. El trueque me ha salvado”.

Guadalupe Juárez fue a hacer un trueque de medicinas por comida. El punto de encuentro eran los torniquetes de la Estación del Metro Escuadrón 2001, Línea 8. Llegó un poco antes de la hora acordada. La cita era a las dos y media de la tarde y llegó treinta minutos antes.

Mientras esperaba al lado de la taquilla llegó un policía y le dijo que no podía estar ahí, que era zona de riesgo y tenía que circular.

Guadalupe les dijo que estaba guardando sana distancia, que traía cubrebocas y que no se iba a tardar, pero el guardia la amenazó con “remitirla” si no se retiraba. No tuvo más remedio que irse pues su hijo, de 5 años, se asustó y comenzó a llorar.

Patricia López Domínguez prepara brownies y hace las entregas en la Línea 1, casi siempre en las estaciones Insurgentes o Chapultepec. 

“Ya tengo como tres años vendiendo y nunca había tenido ningún problema”, comenta.

Tenía ya varios meses sin salir, pero tuvo que hacerlo porque la cosa se estaba poniendo cada vez más “cabrona”. A su esposo le bajaron el sueldo y necesitaba urgentemente dinero extra, así que puso su anuncio.

Hizo la lista de entregas, se vistió con una blusa rosa fosforescente porque, dice, “así me ubican de volada”, y se dirigió al Metro Insurgentes.

Ella prefiere esperar en el andén, debajo del reloj, porque así es más seguro.

“A veces, afuera del Metro, pasan tipos y te acosan, disque ‘ligan’, pero aunque no los peles son muy molestos”. Así que dentro del Metro entrega, termina y va a la siguiente estación.

Estaba esperando pero de pronto llegaron dos policías y le pidieron que se retirara, que “los ambulantes estaban prohibidos”. Ella les dijo que sólo iba a entregar unos pedidos pero aún así la amenazaron con detenerla.

Alegó, les gritó, les explicó, pero la sacaron agarrándola de los brazos y advirtiéndole que no podía volver. Un día perdido y gastos de traslados sin ningún beneficio.

El Metro CDMX

A pesar de que las mujeres son las más vulnerables en el entorno de la pandemia, son  hostigadas y amenazadas en el Metro de la CDMX cuando van a entregar sus productos. 

En redes sociales circula un cartel que advierte la prohibición del comercio informal y de hacer entregas dentro y fuera de las instalaciones del servicio de transporte colectivo. 

Aunque autoridades de STCM han informado que “son carteles apócrifos”, el hostigamiento existe. 

En el comunicado 78/20, del 27 de mayo del 2020, las autoridades del Metro informaron que “en el marco de las acciones preventivas ante la emergencia sanitaria, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) implementa maniobras de dosificación y encauzamiento para el ingreso de usuarios a estaciones de la Red, la cual se lleva a cabo con apoyo de unifilas desde las zona de taquillas y torniquetes, en la que el objetivo principal es mantener la sana distancia y evitar aglomeraciones.    https://www.metro.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/implementa-metro-cdmx-dosificacion-y-encauzamiento-de-usuarios-para-ingresar-estaciones

El acoso a mujeres que venden e intercambian productos puede ser producto de la intención de cubrir estas medidas lo mejor posible, en un afán rigorista de los policías que se encargan de cuidar las instalaciones del Metro.  

El 10 de septiembre el Sistema de Transporte Colectivo Metro emitió un comunicado en el que advierte que las entregas e intercambios dentro de sus instalaciones no están prohibidas.

Metro Chabacano

El pasado 12 de septiembre un grupo de feministas realizaron una protesta en el Metro estación Chabacano, Línea 2, en contra del acoso policial que les impide truequear y vender sus productos.

Con pintas de “Menos policías más seguridad”, “Autogestión, No Criminalización”, “Con lxs vendedores bien cabrones, con los acosadores bien Coyones”, ”Estamos vendiendo y no acosando”, “Vender y Truequear no es un delito”. 

Todos los sábados, de 12 a 2 de la tarde, en el espacio que está a un lado de la biblioteca pública de la estación, mujeres se reúnen a vender e intercambiar productos.

Las reglas de los grupos que acuden a Metro Chabacano incluyen la prohibición de hacer venta con dinero de por medio –todo tiene que ser mediante trueque–; debe existir respeto, educación; decir “gracias” y “por favor”. Si una integrante deja plantada a otra es reportada y se expulsa del grupo.

Las manifestantes publicaron un comunicado en el que muestran su apoyo a las mujeres que están dentro de “La Casa de Refugios de Víctimas de Feminicidios”, anteriormente llamada Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

En el texto, puntualizan: “También hacemos mención de la violencia ejercida en los últimos días hacia mujeres en el transporte colectivo-Metro, las cuales han sido detenidas por hacer entregas dentro del Metro, arrebatándoles sus pertenencias, privándolas de la libertad, haciendo revisiones arbitrarias al azar, y remitiéndolas con violencia.

“Ningún elemento de seguridad tiene derecho o autorización para ejercer estas acciones violentas contra ninguna mujer, consigna que se encuentra asentada en los protocolos de los elementos policiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) adscritos a la red del Metro, así como del personal de Vigilancia de Seguridad Institucional del STC”.

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