La derecha y el oscuro Felipe

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

En las rodillas del rey chiquito,

rey vasallo de otro rey,

no yace el cetro de oro,

sino el palo brilloso de vidrios de colores.

Eduardo Galeano

Leer es una experiencia peligrosa. Cuando terminé “Gomorra” (2009), del italiano Roberto Saviano quedé a la deriva; hay textos que suelen marcar a su lector, esa ha sido mi experiencia con la obra de Walter Benjamin, el Berlinés se caracteriza por encriptar las ideas, por exigirle a su lector; lo trata con respeto y en ocasiones se burla de él.

Sin embargo, haber leído “Felipe, el oscuro” de la periodista Olga Wornat ha resultado una experiencia contradictoria, donde el horror y la indignación confluyen… diversas preguntas emergen cuando avanzas en el texto, pero hay una constante, que genera un cuestionamiento a los periodistas, comentócratas, analistas, académicos y demás fauna que ejerce el derecho a la crítica: ¿en qué país vivían?

Muchos periodistas perdieron la vida documentando esa infausta realidad, otros fueron perseguidos, amenazados de muerte, como la misma Olga Wornat, perdieron sus espacios noticiosos, tuvieron que salir del país o bien, eligieron guardar silencio porque su pervivencia estaba en juego.

Pero como Jano, esta realidad tiene otra cara, la de una ¨élite” de periodistas, opinólogos y pseudo intelectuales, que no vivieron en primera persona esta cruenta realidad; que guardaron un silencio cómplice, que se beneficiaron con millones de pesos a cambio del pacto de silencio: Omertá.

El periodista Miguel Badillo documentó, en el semanario: “Contralínea” los millones de pesos que Héctor Aguilar Camín recibió durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari; durante esa época el historiador e “intelectual” defendió a capa y espada el presidente espurio, se negó a reconocer el fraude electoral de 1988; sin embargo, resulta inolvidable aquella escena en televisión, donde dijo no saber nada de la corrupción durante el Salinismo; están también los recientes señalamientos entorno a los millonarios contratos que recibió Nexos durante los sexenios de Calderón y Peña.

Una muestra de la terrible corrupción del neoliberal político es la portada del periódico: “La Jornada” del pasado 4 de septiembre, donde se señala: “Salinas recibió $13.7 millones que desvió Juan Collado, asegura MP”. Las historias de las complicidades entre estas élites y la clase política gobernante son largas y a todas luces deleznable. 

Ahí está la campaña sucia, que desde las cloacas, el otro historiador −neoliberal y conservador− realizó: “Operación Berlín”. Krauze en contubernio con la familia Coppel montaron un operativo generando una campaña sucia y de desinformación en contra del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador; otro elemento de análisis son los millonarios contratos por más de 300 mil pesos que Krauze, Letras Libres y Clío recibieron durante el sexenio de Peña, por publicidad oficial y compra de servicios.

Ahí están los listados de al menos una docena de “periodistas” y “portales informativos” que recibieron millones de pesos del presupuesto público para mantener el pacto de silencio. Pero también están esas docenas de grandes periodistas que han denunciado la corrupción del poder político: desde Carmen Aristegui, Ana Lilia Pérez, Lidia Cacho y otra docena de periodistas.

La historia que Olga Wornat narra es siniestra. “Felipe, el oscuro” echa luz sobre las entrañas de un poder en decadencia; como mónada, el sexenio de Calderón refleja la descomposición de las élites mexicanas. Empresarios coludidos en secuestros, políticos narcotraficantes, políticos secuestrando, traficando, robando… una élite neoliberal a la que no le bastó enriquecerse con el remate de paraestatales, una élite neoliberal a la que no le basta con no pagar impuestos, una élite neoliberal que no le bastó robarse millones de pesos del presupuesto público, ¡No! desean más.

No importa salir en la lista de los multimillonarios de Forbes, necesitan más y están dispuestos a participar en delitos: empresarios secuestrando empresarios; políticos secuestrando políticos. Políticos lavando dinero. Élites dispuestas a todo con tal de engrosar sus cuentas bancarias. El multimillonario Carlos Slim a cambio de recibir más contratos multimillonarios apoyó que el delincuente Genero García Luna se mantuviera en el cargo, a pesar de la “desconfianza” de los norteamericanos.

Resulta impactante el fragmento donde expresidente de la Conade y empresario, Nelson Vargas va a denunciar el secuestro de su hija con sus captores: “…se reunió con Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna, “…el secretario de Seguridad le pidió además que no lo hiciera público, que se mantuviera en silencio.”; otro caso fantasmagórico es el del hijo del empresario Martí, quien también fue plagiado por el secretario de Seguridad, acusado por las autoridades norteamericanas de traficar y ser parte del cartel de Sinaloa.

“Felipe, el oscuro” no sólo se adentra en la personalidad de Calderón, que nos plantea un personaje ignorante, inseguro, violento, alcohólico, con un odio despedido al padre y lleno de contradicciones donde lo que importa es el poder y su enriquecimiento… “haiga sido como haiga sido”. Nos refleja el grado descomposición de la élite económico, político e intelectual neoliberal. En esa pileta conviven lo mismo Dresser, Camín, Krauze que Miranda de Wallace, Jesús Ortega, hasta los Orozco… No hay gran diferencia entre el Pozolero, aquel albañil que diluía a sus víctimas en acido, a los Zambrano, Vázquez Raña, Azcárraga Jean y Salinas Pliego.

¿Cuál es el estímulo que recibe un policía de a pie si su jefe máximo: García Luna o Calderón están ligados al crimen organizado?… ¿cuál es el mensaje que recibe un ciudadano común una mañana 49 niños mueren en un incendio y la responable es la hermana de la esposa del presidente y su crimen queda impune? En este país han muerto más de 270 mil personas en una guerra contra el crimen organizado que Calderón declaró y que hoy sabemos no era tal, sino se trataba del control de la droga y del crimen por parte de Calderón y García Luna.

La historia que Olga Wornat narra es una mónada, muestra el verdadero rostro de la élite mexicana que son ladrones y criminales. Hoy sabemos que el INE rechazó el registro a la “nueva organización política” que esta banda criminal quería; pero la historia no está cerrada el Tribunal Electoral pude concederle el registro; pero además es necesario que la justicia mexicana investigue los crímenes que Felipe Carderón y su esposa cometieron.

Es urgente hacer un juicio histórico de lo que pasó durante ese sexenio, que debe esclarecer los más de 270 mil muertos en la guerra de Calderón: ¿Quiénes fueron? ¿por qué murieron?, también entender los niveles de complicidad o culpabilidad de Calderón respecto de su mano derecha García Luna.

Los periodistas como Olga Wornat son vitales para el entendimiento de lo que somos, de los abusos del poder y de la corrupción. Hacen falta más Olga, Carmen, Ana Lilia, Lidias… más investigaciones que develen el verdadero rostro de México y sus políticos.

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