La filosofía de Michel Foucault: El control de la sociedad

Por Christian Marín

A lo largo de los años la sociedad se ha caracterizado por ser un ente comunicativo, es decir, dependemos, todos y cada uno, de la transmisión de conocimiento a través del habla.

Las sociedades han reformulado sus leyes con el fin de garantizar, ante todo, la libre expresión en la misma. Tomando el ejemplo de México, dentro de la Constitución Mexicana, específicamente en el Artículo Sexto, dice:

“La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley”.

En este caso, se entiende, que la sociedad mexicana es libre de expresarse. Asimismo, la manifestación de las ideas no debe atentar contra la integridad de alguna persona o perturbe el orden.

Pero, ¿realmente el Estado otorga tanto poder a la sociedad? Sin duda alguna existen múltiples formas de ejercer el control sobre la sociedad. La mayor parte de estos métodos del Estado se encuentran implícitos y pasan desapercibidos por la población.

Es aquí donde entra el análisis del filósofo francés. Para Foucault. En una cultura y época dada, hay siempre un orden regulador del saber, o mejor dicho, existe todo un sistema que subyace y regula el saber (un orden mudo). Este orden mudo es el que posibilita la constitución del saber, la producción del conocimiento científico en cada época.

Es decir, la información ya está filtrada y seleccionada antes de que ésta llegue a la sociedad, puede ser manipulada y distorsionada a través de los medios de comunicación.

En su libro El orden del discurso, menciona que “En una sociedad como la nuestra son bien conocidos los procedimientos de exclusión. El más evidente, y el más familiar también, es lo prohibido. Se sabe que no se tiene derecho a decirlo todo, que no se puede hablar de todo en cualquier circunstancia, que cualquiera, en fin no puede hablar de cualquier cosa.” Foucault, Michel, El orden del discurso, Tusquets Editores, Buenos Aires, Argentina, 1970, p. 5

A partir de la anterior cita se puede concebir una de sus principales ideas: lo entendido como prohibido en una sociedad, es ya una forma de exclusión y de selección.

Lo prohibido implica una decisión y, por tanto, una limitación en las ideas, ya que se menciona que dentro de la sociedad hay cosas que debemos y no debemos decir, y no me refiero a faltarle al respeto a alguien, sino en lo que debemos y podemos opinar respecto al régimen actual.

Esa prohibición creada por el poder es la que va evitando que se digan cosas que no convienen a las elites, porque normalmente van en contra de lo estipulado.

La idea central de Foucault radica en que “En toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio.”Foucault, Michel, El orden del discurso, Tusquets Editores, Buenos Aires, Argentina, 1970, p. 6

Concluyo diciendo que la información ya está dada desde antes, por medio de un proceso de filtración en que se evita cierta información que representa un peligro para ciertos grupos de las altas clases sociales.

En su mayoría (hay excepciones), las cosas que vemos en las plataformas digitales, medios de información, periódicos y radiodifusión ya están manipulados. El Estado solamente te enseñará y mostrará lo que quiere que veas o que quiere que estudies.

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