La línea que se convierte en círculo. ¿Qué demonios es la Economía Circular?

Por Luz María Aguilar Vallejo

En su mayoría, la economía se rige por un modelo de consumo y producción lineal, en el cual es necesario extraer materias primas, para luego ser transformadas y vendidas, después ser utilizadas y desechadas, terminando su ciclo de vida como residuo.

Dicho comportamiento se ha llevado acabo desde los inicios de la Revolución Industrial, creando este cómodo modelo, donde no se miran los daños al medio ambiente.

Extraer-utilizar-desechar, de manera infinita, empujado a una creciente escasez y sobreexplotación de recursos naturales, llevando a su limite a este tipo de producción, ya que ¿cómo puede mantenerse un sistema que sólo extrae y no regenera, con una población consumista creciente, llena de nuevas necesidades y ciudades cada vez más urbanizadas?,  esto por inercia lleva a un aumento en los costos de extracción y una alza en los precios de los productos.

Porque si cada vez hay menos recursos, más se valoran y más se cotizan.  Este modelo brinda un bienestar a corto plazo, pero no a largo plazo, ya que es insostenible en cuestión ambiental, por los efectos negativos en los recursos materiales.

Se arrasa, con bosques y selvas, mientras que los residuos contaminan agua, cielo y aire, así como provocar la muerte de miles de especies de animales.

Es aquí cuando entra en juego la economía circular que promete una mayor eficiencia que la economía lineal, porque busca la optimización de materias primas y todos los sistemas que conlleva; en este modelo los residuos no existen porque los productos son diseñados  para entrar en un ciclo de desamblado y reutilización de los materiales.

El modelo de la economía circular se basa en el ciclo biológico en donde el desperdicio de una especie es alimento de otra y energía de un tercero, todo crece y muere y el sistema sigue en equilibrio infinitas veces, siendo todo aprovechado en su totalidad.

La economía circular busca eso. Retornar de manera segura los materiales a la biosfera. Esto quiere decir que el modelo busca utilizar materiales biodegradables en los bienes de consumo y no dañen los ecosistemas al final de su vida útil y en caso de no poder ser un material biodegradable (electrónicos, baterías, metales), volver a reincorporarlo a la producción como una nueva pieza, el residuo se convierte en recurso y no termina en un basurero, contaminando los mantos acuíferos o suelos.

Es un nuevo contrato entre las empresas y sus clientes, basado  en el rendimiento del producto, donde dicho producto se arrienda, para garantizar el retorno a la empresa para la reutilización de los materiales al final de su vida útil, el cliente lo lleva al lugar donde lo adquirió y el ciclo vuelve a comenzar, sin necesidad de extraer nuevamente de la naturaleza, permitiendo que esta se regenere.

Siguiendo este sistema, las empresas serian capaces de tener un ahorro en sus costos, manos de obra, energía y capital así como una menor emisión de gases de efecto invernadero, y a la postre menos contaminación.

Para muchos sonará un modelo utópico, sin embargo ya hay países implementándolo como: Xiangyang, China y Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Así como las empresas: Fonebank, Mud Jeans y Umicore.

La demanda de recursos aumenta con el paso del tiempo, pero la oferta no lo hace, sin recursos la economía no puede seguir en pie, es necesario la implementación de nuevos modelos de producción, sostenibles para la persistencia de los ecosistemas, de la misma vida. Pasar de lo lineal a lo circular.

 

Fuente: GreenBiz

Ellenmacarthurfoundation.org

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