La miserable farsa de los acontecimientos: el fascista americano

 

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

Pero me quebré cuando vi que la tía se inclinaba sobre el catre,

levantaba al chiquito, lo sostenía en el aire, lo miraba con una cara rara,

como extrañada, como incrédula, lo apoyaba en la espalda de su madre

como se apoyan los chiquitos en África en las espaldas de sus madres

– con las piernas y los brazos abiertos, el pecho del chico contra la espalda

de la madre, la cara hacia uno de los lados– y su madre lo ató con

una tela, como se atan los chiquitos en África al cuerpo de sus madres.

El chiquito quedó en su lugar, listo para irse a casa, igual que siempre, muerto.

Martín Caparrós

La socióloga Agnes Heller, fallecida el pasado 19 de julio, señala la “necesidad” humana por reinventar el Apocalipsis, ese deseo secreto de la Modernidad por restaurar el viejo ordenamiento sacro, para en la tierra vivir la destrucción total. Bajo esa pulsión de muerte la humanidad parece concentrar todas sus energías en recrear el infierno dantesco secular. La humanidad se encuentra en una profunda orfandad; frente a la guerra total que la ciencia le declaró a lo sagrado, hoy confronta, desvalida a la razón instrumental como máxima aspiración utópica.

Walter Benjamin analizó esta sensación desde el paroxismo de la aporía, esa situación sin salida, esa calle que no lleva a ninguna parte; para el berlinés es desde ahí donde es posible reconstruir a la humanidad. La Otredad como la signa alternativa de la humanidad. Estamos en las postrimerías del inicio de la tercera década del siglo XXI, una centuria donde la democracia está en crisis. Aquí, las interpretaciones pueden ser varias, bien sea que la democracia no se ha realizado en sus totalidad (Habermas), o bien, porque lo que hemos experimentado las sociedades occidentales es la democracia (Adorno y Horkheimer). Es decir, los Estados Unidos de Norteamérica, alegoría de la democracia, ejemplo a seguir, llevaron al poder, el pasado 20 de enero  de 2017, al fascista americano, un personaje nacido de las fauces de Hollywood.

El antecedente de este evento, fue el cuadragésimo presidente de los EEUU, el republicano Ronald Reagan. Sin embargo, el límite de la experiencia es el actual presidente, que emerge de programas de historias de éxito, que inspiran a los norteamericanos a salir de la cloaca que los ha llevado el actual modelo de económico para aspirar un mundo destinto; si el Fascista Americano pudo llegar a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, probablemente ellos, los habitantes de la miseria puedan llegar también.

El Fascista Americano es la demostración de una falsa ideología, el neoliberalismo, cambió los viejos valores de cooperación, solidaridad, fraternidad y libertad; por una artificial creencia donde el sujeto se ensimisma en un individualismo pedestre, donde la solidaridad es aniquilada de facto, los seres han dejado de ser fraternos para denotar su contracara la violencia, el acoso físico y psicológico. No es casual que hoy la psicología analiza el bullying como un fenómeno central en la experiencia de socialización de los seres.

El Fascista Americano pone en marcha, lo que diversos “analistas” han llamado las políticas empresariales, la economía al espacio de la política. Lo que este argumento devela, es que los empresarios neoliberales —esos que poseen el 82 por ciento de la riqueza del mundo, ese 1 por ciento que hacen que 800 millones de personas en el mundo vivan en la extrema pobreza—, utilizan la violencia como un medio para obtener un fin. Una violencia que está al margen del Estado, una violencia que eliminada de facto al Pacto Social. El 1 por ciento de la población mundial es profundamente rica a costa de la utilización de la violencia. Aquí ya no sólo se trata del argumento de lo violento que implica que haya gente en el mundo que lo tiene todo y otra que no tiene absolutamente nada, sino de la creación de guerras, invasiones a naciones, eliminación de poblaciones, a costa de la ganancia.

En 2006, el periodista y activista social, JULIAN ASSANGE, creó WIKILEAKS, la plataforma donde millones de ciudadanos pudimos conocer información que los gobiernos ocultaban a la sociedad. Desde el tiroteo a periodistas por parte de fuerzas armadas norteamericanas, —WIKILEAKS sacó a la luz el video, donde se observa como los soldados norteamericanos eliminan al periodista de Reuters, el iraquí NAMIR NOOR-ELDEEN, a su ayudante y a nueve personas más—, pasando por los “Diarios y registros de Guerra en Irak”, hasta llegar a los “Papeles del Departamento de Estado”, donde participaron en su difusión medios tradicionales como The Guardian, The New York Times, Le Monde, El País, Der Spiegel y La Jornada (en México).

A través de los esfuerzos de JULIAN ASSANGE, de la exsoldado y analista CHELSEA MANNING, y entre otros, Citizenfour: EDWARD SNOWDEN, hemos podido saber como el Internet está siendo controlado ilegalmente por los Estados Unidos de Norteamérica y sus agencias de inteligencia, que espían, bajo el argumento de seguridad nacional a millones de ciudadanos, que no necesariamente atentan contra la seguridad de los Estados, sino que el acecho es más bien de carácter económico.

El 1 por ciento de la población mundial, se ha apoderado de las instituciones “democráticas” para desde ahí inventar alertas de seguridad nacional, atentados y posibles atentados a los Estados para invadir naciones o eliminar posibles opositores.

El deseo de destrucción total es el gran fantasma que alimenta la propaganda que legitima el poder de ese 1 por ciento de la población mundial. El reducido grupo de multimillonarios, esa burguesía imperialista, inició el 2020 con la amenaza del estallido de una Tercera Guerra Mundial, la banalización del mal. En: “El 18 brumario de Luis Bonaparte”, KARL MARX, señala: “La historia se repite dos veces: la primera como una gran tragedia y la segunda como sainete.” La miserable farsa de los acontecimientos, nos lleva a observar atentos lo acaecido desde nuestro cómodo sillón, como si se tratara de una historia de Netflix, donde la realidad se introduce a nuestro mundo de ficción.

En el parafraseo de la ficción y la realidad… en aquella crónica de una guerra anunciada, los Estados Unidos pregonaron el 2 de agosto de 1990, la invasión de Irak, la llamada Operación Tormenta, es el inicio del simulacro del Apocalipsis, de la construcción de un Chivo Expiatorio; no sólo se trata de la puesta en escena del gran enemigo ORIENTE y lo que el simplismo mediático ha denominado MUNDO ÁRABE, sino del fantasma de una guerra total que eliminará a la humanidad.

En esa misma lógica racional, la racionalidad NAZI se impone y el 20 de marzo de 2003, se crea un nuevo simulacro de guerra, bajo el argumento de armamento nuclear, biológico y químico, los Estados Unidos, comandados por Bush II, vuelven a invadir Irak. El simulacro consiste en la invención del argumento, ya que Colin Powell, la CIA, el presidente Bush II y sus aliados nunca pudieron demostrar la existencia del armamento, la evidencia sólo demuestra la eliminación de más de 650 mil muertos, iraquíes la mayoría de ellos, mujeres, niños… varones. Un pueblo miserable es sometido y sacrificado en torno a intereses económicos: el Petróleo.

Diecisiete años después, el Fascista Americano vuelve a utilizar la misma fórmula, ejecutando al general iraní Qassem Soleimani, un antiguo aliado norteamericano es eliminado con drones; ¡el sainete del sainete!. El absurdo. La miserable farsa de los acontecimientos no está en los millones de mujeres, niños y varones que han fallecido en pos del nuevo “orden mundial”, sino en el engaño que legitima la violencia que se ejerce sobre poblaciones enteras, invasiones políticas que disfrazan el imperialismo económico de ese 1 por ciento.

El enemigo de la democracia occidental no es el Islam, no son los millones de habitantes que se encubren bajo el manto mediático de lo ÁRABE, ¡NO!, el enemigo de la democracia es ese 1 por ciento, que durante más de cuatro décadas ha pauperizado a poblaciones enteras del mundo, democratizando la miseria; grandes franjas de norteamericanos viven en la misma condición de norteafricanos, habitantes de los llamados países desarrollados habitan el mundo bajo iguales circunstancias de los subdesarrollados. Los piojos, las pulgas y las garrapatas de los chiquitos en África, son las mismas de los miserables chiquillos norteamericanos, latinoamericanos… el HAMBRE es la misma. La globalización democratizó el hambre, como la muerte, los niños miserables de Corea del Norte experimentan la inanición que un infante peruano; agonizamos de antiguas enfermedades… poco a poco el capitalismo en su fase actual ELIMINA a su enemigo, al pobre, al nuevo analfabeta, a aquel que ya no le sirve porque no consume. ¡Sobrevivir es consumir!

El Fascista Americano recurre a la vieja fórmula de la invención del Apocalipsis, por los antiguos intereses económicos, y también, como un medio para distraer la atención pública norteamericana ante el Impeachment al que está siendo sometido por abuso de poder y obstrucción. La miserable farsa de los acontecimientos envuelven al Fascista Americano en sus mentiras… una Fake News sobre el candidato Joe Biden, llevó al Fascista Americano a pedir al presidente de Ucrania investigar al ex Vicepresidente y su hijo. La anécdota es que la historia falsa fue construida por el mismo equipo del Fascista Americano años atrás. La miserable farsa de lo que acontece, el mentiroso que cae en sus mentiras hasta llevar el simulacro al paroxismo de lo real.

Aparentemente la tercera guerra mundial no ha estallado todavía, lo que sí, es la necia necesidad del humano por recrear el Infierno en la tierra. La mercadotecnia de la destrucción total está alimentada por la industria cultural que desprecia profundamente lo humano y apuesta consistentemente por la recreación del horror. En la crisis mundial que confronta la humanidad, el Fascista Americano es su termómetro. Ayer Hitler eliminó a más de 60 millones de humanos; ayer Hitler creo una racionalidad que se consagra en la Solución Final. Hoy el Fascista Americano apuesta a la eliminación de millones en pos de mantenerse en el poder. Hitler llegó al poder por la democracia, de igual forma el fascista americano. La miserable farsa de los acontecimientos.

 

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