La profesión de la salud en tiempos actuales: El caso Luis Alberto

Por Juan Alberto Alva Álvarez

Hace algunos días escuchaba una noticia que gracias a las redes sociales se hizo viral, relacionada con la detención de un doctor en el estado de Oaxaca, Luis Alberto Pérez Méndez. Era hasta hace unos días el único traumatólogo con especialidad en Ortopedia Pediátrica en esa entidad federativa.

Todo ocurrió el 26 de noviembre de 2017. Un pequeño de tan solo tres años de edad de nombre Edward entró a cirugía, luego de que se fracturara el brazo. Tras la auscultación correspondiente, se determinó la reparación de su hueso, una intervención de no más de hora y media.

Sin embargo, después de cuatro horas, les fue notificado a los padres del menor que no había despertado. Ante la angustia de éstos, tomaron la decisión de cambiarlo de hospital, a uno que tuviera terapia intensiva, donde al día siguiente fue declarado muerto.

Ante tal situación, se presentó la denuncia correspondiente, de la que se determinó en una primera instancia la imputación en contra de Luis Alberto del delito de “homicidio con dolo eventual”, con la agravante de “responsabilidad médica”.

Una vez hecho lo anterior, es importante referir que actúa con dolo aquella persona que al momento de realizar el hecho ilícito conoce las consecuencias de realizarlo y aun así quiere realizarlo, es decir, tiene la intención y el ánimo de hacerlo.

Tomando en cuenta lo anterior, me surge la duda: ¿Realmente Luis tenía la intención de quitarle la vida a ese menor? El juramento hipocrático, entre otras cosas, establece que “la salud y la vida del enfermo serán las primeras de las preocupaciones de los médicos… Tendré absoluto respeto por la vida humana”.

Ahora bien, el “dolo eventual” constituye la frontera entre el dolo y la imprudencia consciente, ya que en el primero se considera seriamente como posible la realización del tipo legal y se conforma con ella.

No se propone ni tiene como seguro el resultado, sólo se abandona al curso de las cosas; es consciente del peligro de la producción del resultado dañoso, pero continúa adelante sin importarle si se realiza o no, acepta de todos modos el resultado y asume su producción lesiva, siendo consciente del peligro que ha creado.

En tanto que, en la “culpa con representación”, el sujeto, al llevar a cabo su acción, es consciente de su peligro y del posible resultado lesivo que puede producir, pero no lo acepta, sino que confía en que lo evitará a través de sus habilidades personales o pericia

Una vez establecido lo anterior, y tomando en cuenta lo que se ha dicho en relación a este caso, se advierte que el menor tuvo una reacción alérgica fatal a la anestesia que le fue suministrada, lo cual, desde luego, no era del conocimiento del médico.

Al día de hoy, el Tribunal Superior de Justicia del Estado determinó reclasificar el delito como homicidio culposo, por lo que enfrentará la denuncia en libertad y se determine su responsabilidad en el caso concreto.

Todo este asunto ha servido como un parteaguas para considerar a los profesionales de la medicina, sobre todo tomando en consideración los sacrificios que hacen para llegar a posicionarse como un profesional de esa carrera.

El propio Luis, en una carta desde el penal en el que se recluyó, expuso los sacrificios que hicieran sus padres para darle los libros y uniformes que requería; asimismo, escribe sobre esos cinco años de carrera en los que tuvo que sacrificar cumpleaños, conciertos, películas, nacimientos. En esos cinco años era constante el mal sueño, la mala alimentación con tal de sacar avante sus materias.

Posteriormente, vendría la especialidad, que tal como lo dice el propio Luis, sería doblemente el infierno, porque dormía menos y se sentía como un esclavo dedicado únicamente al trabajo.

Entonces me vuelvo a preguntar si realmente tenía la intención de quitarle la vida a Edward, si todo ese esfuerzo que hizo en su preparación académica maquinó la idea de quitarle la vida a un ser humano. La respuesta es muy lógica, y es tanto como preguntarle a un abogado si estudió cinco años de universidad para meter a su cliente preso, o para que le embarguen sus bienes. Es absurdo pensar eso, y desde luego no puede haber duda en el lamentable accidente de Edward.

Este capítulo en la vida de México sólo demuestra las carencias que hay en el sector salud, sobre todo en aquel que imparte el Estado a través del Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, mobiliario que no se encuentra acorde con los avances tecnológicos, personal insuficiente y mal pagado, además, el personal que atiende, se encuentra cansado por largas jornadas de trabajo, lo cual hace deficiente el servicio.

Sería bueno que ahora que estamos en año electoral, los candidatos hagan una propuesta concreta para mejorar el sector salud impartido por el Estado para estar en posibilidad de tener un sector a la altura. En cuanto a los médicos, hacer lo posible para que tengan un reconocimiento y sobre todo una mejor remuneración y prestaciones.

No basta con decir que los servidores públicos se atiendan en los institutos de seguridad social, como lo expresó uno de los candidatos, cuando él se atiende en Medica Sur, sino hacer propuestas concretas para que los servicios de salud sean de calidad y de paso preparar mejor a los Ministerios Públicos y jueces que actúan de manera visceral y no apegados a derecho.

Twitter  @JuanAlberto3035

 

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