La televisión pública ha carecido de proyecto: Patricia Ortega.

Por Redacción Reversos

Más que la falta de innovación en contenidos, el principal problema de la televisión pública radica en la inexistencia de un proyecto definido que se respete y no pueda ser modificado, afirmó la doctora Patricia Ortega Ramírez, investigadora del Departamento de Educación y Comunicación de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante la II Coloquio EDUCOMA La reconfiguración de los campos culturales y las prácticas simbólicas en la era digital, la especialista mencionó que a lo largo del tiempo se ha producido programación interesante y de éxito en la audiencia de México y América Latina, pero ha sido cambiada por decisiones personales carentes de visión institucional.

Como ejemplo recordó la barra infantil del Canal 11 que tuvo relevancia durante la última década del siglo XX y la primera del presente, al grado de que “toda una generación puede recordar El diván de Valentina”, entre otros productos, pero ese segmento fue desaparecido porque el director entrante de la emisora consideraba que las series eran el tema del momento., por ejemplo, XY o Soy tu fan, que tuvieron ratings altos, aunque no llegaron a posicionarse de la misma forma que la barra infantil.

Otro caso es el de Ópera prima, un reality show transmitido por Canal 22, que fue un programa innovador y altamente atractivo, pero cuyo problema fue que el director destinó parte importante del presupuesto del canal exclusivamente para ese programa, con lo que los demás contenidos quedaron desprotegidos.

Con estos dos ejemplos la investigadora ilustró el problema de la televisión pública permisionada: la falta de planificación y dejar el éxito del canal a programas esporádicos que a pesar de ser de calidad no tienen continuidad ni una línea de trabajo para poder ser repetidos.

Al dictar la ponencia Desafíos de la televisión pública en la era digital, en la Sala Tlamaticalli de la Unidad Xochimilco, mencionó que además de la falta de continuidad o de un plan de trabajo, los medios convencionales han ido perdiendo credibilidad entre sus audiencias, debido a problemas de corrupción que también han permeado a las televisoras.

Ortega Ramírez recordó cómo se develó en la llamada estafa maestra que presuntamente la Universidad de Chiapas recibió dinero de manera ilegal, recursos que al parecer fueron utilizados en la televisora de la institución.

De igual forma algunos productores benefician a sus conocidos o a empresas con presupuesto bajo el criterio de cercanía, sin importar que no sean los idóneos para generar los contenidos del canal.

Ante esa serie de problemas se han consolidado los medios digitales –redes sociales, blogs y streamings– que dan otra opción más libre a las audiencias. En estos medios existe menor censura, mayor cantidad y, en algunos casos, calidad de contenidos y democratización de los productos, ya que no responden directamente a los mismos compromisos que los medios tradicionales y existe una mayor accesibilidad para decidir qué consumir.

Para salvar a la televisión pública es necesario institucionalizarla, generar un plan que proteja los derechos de las audiencias y permita funcionar como vigilante de la democracia, que no fragmente a la sociedad por barras programáticas, propicie la participación ciudadana y se convierta en un centro de denuncia ante la mala praxis de la clase política nacional.

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