La tradición técnica de la Argentina

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Ilustración: Ricardo Camacho

Argentina es, junto a Alemania, Brasil, Uruguay, Holanda, Francia, Inglaterra y España, uno de los países que reivindica el desarrollo estructural de cada uno de los momentos de inflexión que el futbol mundial ha venido implicando a lo largo de su historia.

Sin embargo, un detalle a resaltar de parte de los argentinos, es su capacidad de potenciar con tradición y buenos esquemas la formación de sistemas de juego, identidad y filosofía deportiva, pero sobretodo estilos técnicos, metodologías de entrenamiento, y por ende sistemas totales y generales de juego.

La carrera de Director Técnico en Argentina se ha desarrollado como uno de las principales cartas de presentación del futbol pampero para el mundo, y es que cuando hablamos de tendencias modernas en este deporte, necesariamente la fuente empírica de muchos perfiles internacionales resalta algunos de los conceptos básicos que desde la cancha y el área técnica muchos representantes argentinos han venido desarrollando en su ejercicio profesional.

César Luis Menotti es uno de los principales iniciadores del fútbol a contratiempos y velocidad vertical; con Menotti se pasó de un juego donde el cerebro creativo del equipo cargara con la responsabilidad total en el ataque, a distribuir las responsabilidades ofensivas con más de un jugador que penetrara la última línea del juego para volver más cómoda y eficiente la tarea de hacer gol por parte de los ejes de ataque, independiente del momento que vivieran esos cerebros del equipo durante un partido.

Menotti alude que el futbol es digno del colectivo y no solo de un jugador talentoso que cargue con el peso funcional de un grupo de once profesionales. El mérito es de todos.

Además el menottismo le mostró al mundo la necesidad de construir el juego desde atrás, con el saque del arquero y considerar al portero un jugador más de la línea defensiva, y así causar que el marcador central se tirara para adelante algunos metros en línea recta como un líbero de marca y recuperación casi al centro del campo con solvente manejo de pelota en los pies, velocidad y potencia en el ir y venir, y dominio en vertical del tercer y segundo tercio del campo.

Este concepto fue potenciado por los holandeses en aquella Naranja Mecánica de Cruyff, en la cual, un verdadero estilo de rotaciones cambiaba de roles en la inercia del respeto a las especialidades del jugador dentro de las zonas que cada futbolista pisaba, respetando también un estilo progresivamente ofensivo modificando los lados, los perfiles y los movimientos de engaño para el adversario.

Irónicamente cabe destacar que Rotaciones en el futbol significa a grosso modo lo comentado en el párrafo anterior, y no cambiar las funciones que un especialista de zona domina a otro tipo de funciones que no domina, como lo hace el señor Juan Carlos Osorio, técnico actual de la selección mexicana.

Carlos Bilardo, por poner otro ejemplo, refrescó la idea del ataque en apertura amplia, es decir, aquel que utiliza la doble funcionalidad de un volante lateral, tanto en funciones de ida y regreso para la vocación defensiva y la respuesta ofensiva en torno a la elaboración de las paredes con los volantes interiores así como las funciones con alta velocidad en la llegada a los extremos de la cancha (y en ocasiones un poquito atrás) y el consecuente servicio de pelotas hacia la línea de ataque con uno o dos perfiles ofensivos que además tuvieran clara la facilidad en torno a la creatividad y la construcción de juego en el interior del último tercio de la cancha (dupla Maradona-Valdano, por ejemplo).

Además, el mundo entendió con Carlos Bilardo la importancia de tener listas variantes tácticas defensivas en función al sistema de juego ofensivo del adversario, lo que se conoce como “Meticulosidad técnica previsora”. El orden estratégico de Bilardo resaltó como nunca la importancia de la labor estratégica en un área técnica.

Marcelo Bielsa, sentó muchas de las bases conceptuales modernas del futbol a gran velocidad, aquel que tiene la actual batuta de hacer un juego absolutamente veloz, con grandes espacios para hacer coberturas, frenar el juego, salir a máxima velocidad, correr diagonales de marca y diagonales de ataque, utilizar eficientemente el juego aéreo a máxima velocidad, dinamizar los espacios cortos con mucha potencia, y engañar a la línea de ataque con la sorpresiva filtración de balones en diagonales interiores por las espaldas de esos marcadores haciéndose a máxima velocidad.

En ese sentido, algunos puntos de inflexión en la concepción estratégica del futbol en donde tres estrategas argentinos tuvieron mucho que ver, ha causado que se reestructuren los esquemas de preparación física, el trabajo en espacios reducidos, los entrenamientos de potencia y resistencia, los trabajos de marca y desmarque, los trabajos de inercia en el toco y me muevo, el trabajo técnico a máxima velocidad y con progresivo punto de arranque y potencia inicial, entre otros.

Así también estos puntos internacionales de inflexión en las etapas por las que ha pasado el devenir histórico del futbol moderno han ocasionado que la tecnología aplicada al deporte trabaje tipos especiales de zapatos, de ropa de juego así como de ropa auxiliar como medias, licras, cintas de distención muscular, entre otras, en función a las necesidades físicas y técnicas de los jugadores para adecuarse a las nuevas exigencias de estas inflexiones globales de este deporte.

La tecnología de las pelotas también ha ido adaptándose más al trabajo con máxima velocidad, destacándose la aerodinámica y el peso con la que los balones para este tipo de juego se presentan, descartando el peso pesado y la dureza de los materiales de los balones de antaño.

Argentina además es pionera en el trabajo físico. No está de más mencionar que existen cuerpos técnicos argentinos por todo el mundo, sobresaliendo los que se integran en trilogía con preparador físico-kinesiológico-fisioterapeuta.

Los argentinos entienden que las cargas de trabajo física tienen que ir de la mano con el trabajo táctico, precisando la programación de las jornadas de entrenamiento, incluso a doble sesión, para no desgastar el sistema musculo esquelético del futbolista, evaluando el estado del mismo y programando a su vez el entrenamiento en reposo del jugador aunado a sus sistemas de nutrición e hidratación.

Es por eso que en el mundo esta trilogía trabaja al parejo y pertenecen a un mismo cuerpo de trabajo, a diferencia de otras partes del mundo donde el fisio y el kinesiólogo trabajan independientemente al preparador físico dentro de un club.

El éxito de los entrenadores argentinos por el mundo radica en su meticulosidad en muchos aspectos, además del impulso de un temperamento y una personalidad (psicología y counching deportivo aplicados) adecuados para el futbol profesional.

Los DT´s argentinos se asumen como líderes de su vestidor y son cuidadosos de los consensos al interior del mismo, además en la generalidad son personas que tratan de mantenerse al tanto de las condiciones contractuales del jugador, la comodidad del mismo en su equipo, los hábitos de vida del futbolista, la psicología individual de cada uno, etc.

En otras partes del mundo muchos entrenadores de otras nacionalidades descartan inmiscuirse en aspectos correspondientes a la individualidad del jugador porque piensan que se trata de una intromisión en su vida personal, cosa que no es así cuando el criterio profesional y las relaciones obrero-patronales dentro del deporte están presentes.

Podemos concluir el presente trabajo aludiendo a que los argentinos son también un gran semillero de entrenadores, cuerpos técnicos y preparadores físicos, además de médicos del deporte especializados en futbol soccer. Asumo con responsabilidad que los cuerpos técnicos argentinos son los más exitosos del mundo; no por nada Argentina es el país con más cuerpos técnicos en el extranjero del mundo.

MI BALÓN SE DETIENE POR AHORA

 

Con mucha nostalgia, dolor, tristeza pero al mismo tiempo perseverancia, valentía, honorabilidad y sobre todo amor por el oficio del periodismo, despido por ahora y sin tiempo definido para un posible regreso, mi columna Por amor al balón.

No sé cuándo volverá la pelota escrita para mí, sin embargo, destaco que por ahora nuevos retos y convicciones periodísticas personales al interior de nuestro periódico y sitio digital y virtual de Reversos de cara al año 2018 hacen que me tenga que hacer a un lado de la sección Tiempo Fuera.

Agradezco para quienes me acompañaron desde Septiembre de 2015 con aquel primer número dedicado al mejor extranjero de la última década en el fútbol mexicano, Cristian “El Chucho” Benítez y que hasta ahora han sido fieles semana a semana, muchos con buenas críticas y puntos no coincidentes y comentarios al respecto, reconocimientos e inclusive mentadas de madre a mis trabajos. Todo cabe en el costal de mi agradecimiento.

Y en este sentido destaco de manera reiterada que seguimos vinculados a Reversos desde otras trincheras, como debe ser, con la pluma y el papel de frente trabajando semana a semana. Gato Económico y Filmoteca va seguirán viento en popa semana a semana para 2018. Los espero.

Agradezco mucho la vida posible de esta columna Por amor al balón a Rivelino Rueda y a todos mis lectores (en especial a Manix, a Martín de la O, a Daniel, a Iván Rojas, al Profesor Joel Guerra Castañeda y a Ricardo Camacho).

Gracias totales.

Artículos relacionados