La visibilización: el quebranto del clóset

Por Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

¡Ya os han dado el dinero,

pero aquí tenéis un poco más!

(Gritó de una Drag queen

en las protestas del 28 de junio)

 

Cuando mandaron a mi abuelo a la cárcel

por quebrantar la ley,

también libraron a la sociedad de un rebelde;

y no sólo del clásico rebelde político,

sino de alguien que ponía en entredicho

algo mucho más peligroso:

la hipocresía de los valores sociales, sexuales

y literarios… de la sociedad victoriana.

Merin Holland –nieto de Oscar Wilde.

tamb

 

De 1947 a 1957 el senador republicano Joseph McCarthy generó un proceso de persecución en los Estados Unidos de Norteamérica, esta época es recordada como una de las más oscuras del distante vecino del Norte. El macarthismo abrió una cacería de brujas contra los supuestos enemigos de la nación. Los procesos de investigación incluían lo mismo a empleados públicos, artistas y creadores; así como periodistas y comunicadores.

Las listas negras del macarthismo generaron un proceso de retraimiento de la sociedad norteamericana. Ser comunista era un delito. Cuestionar los procesos del senador implicaba volverse su enemigo. Los comunistas dejaron de decir que lo eran, para McCarthy eran enemigos los comunistas; pero también, los distintos. Así también persiguió homosexuales. El macarthismo llevó a muchos al clóset. Es la expresión de una sociedad de bárbaros, donde los otros son estigmatizados por el simple hecho de serlo, de no pensar, actuar o amar como el “orden dominante”.

Llama poderosamente la atención que la mano derecha de McCarthy, fuera un furibundo homosexual de clóset: Roy Cohn, quien se encargaba de buscar las partes sucias de los posibles enemigos del gobierno. Cohn combatió a muchos homosexuales que consideraba sus enemigos. Ellos perdieron su trabajo, casa y algunos hasta la vida. Cohn murió en 1986 infectado de VIH. Cohn murió inundado de culpas, de odio. Cohn murió en el clóset, odiando maricas, aborreciéndose así mismo.

El clóset de Cohn le permitía ligar por las noches a jóvenes pobres, en algún parque de Washington. El clóset de Cohn le permitía acusar a homosexuales de serlo. El clóset de Cohn le permitía vivir con un joven millonario en su lujosa casa de Nueva York.

El clóset de Cohn es la vívida representación de lo que significa el clóset: negación, ostracismo, reificación de la homofobiacrímenes de odio. Las transformaciones culturales, el surgimiento de “comunidades tolerantes”, es un proceso paulatino que pasa necesariamente por el reconocimiento de aquello que se rechaza por ignorancia y miedo. En la historia de la gaycidad. El combate al clóset fue una batalla fundamental. Stonewall era un bar clandestino, uno de esos espacios donde sólo los iniciados sabían lo que ahí ocurría, no había bandera del arcoiris que guiara a los no bautizados, estos establecimientos eran conocidos como Speakeasy, en el argot homosexual, fueron el territorio donde lo inadmisible era permisible, donde la peluca, la falda y el colorete emergía como fuerza identitaria, pero también como un elemento de contrapoder frente al patriarcado machista.

En los años sesenta del siglo pasado ser homosexual era un delito. Los lugareños de aquellos espacios sabían del peligro que implicaba serlo… ser detenidos, extorsionados por la policía, ser golpeados o asesinados. La subsistencia de los Speakeasy dependía del pago al quebranto, que podían ser lo mismo en dinero que en especie (supuestos favores sexuales). La llamada historia del movimiento gay, del proceso de visibilización de la homosexualidad, tiene un punto de inflexión, en la noche del 27 de junio de 1969, cuando las mariconas se negaron a seguir siendo extorsionadas, cuando las mariconas reunidas en Chistopher Street se abalanzaban contra los ¡Cerdos! ¡Hijos de puta!. Las mariconas defendían el cutre bar: Stonewall. Cuando las mariconas se rebelaron colectivamente contra los cerdos homófobos rompieron el clóset. Stonewall es el acto de rebelión colectiva que ha sido mitificado por la historia del movimiento homosexual, al extremo de volverse un carnaval. Stonewall está en el origen del porqué millones de Lesbianas, Gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGBTI) salen a la calle anualmente. Stonewall inicia la historia del proceso de visibilización de la población sexodiversa. Stonewall rompe las puertas del clóset e inicia un proceso de transformación cultural de las sociedades.

El 2 de marzo de 1895, John Douglas (Marqués de Queensberry) fue arrestado en el hotel Carter, debido a que Oscar Wilde  y su abogado, Charles Humphreys, lo habían denunciado, por la insultante tarjeta que el Marqués le había dejado al escritor, en el club Albemarle, la nota decía a: “Oscar Wilde, ostentoso sodomita”. A quien ostentaba su sodomía, a quien posaba su sodomía, a quien alardeaba de su sodomía. Ostentar, posaralardear implica necesariamente reconocerse y salir del clóset.. Nombrar el amor que no se atreve a ser nombrado… es posar. Nombrar el amor que no se atreve a ser nombrado … es alardear. Nombrar el amor que no se atreve a ser nombrado… es ostentar. Sentirse orgulloso de lo que se es, aunque ese acto de rebelión implique la cárcel o la muerte.

Los juicios del marqués y del sodomita, son el nacimiento de la gaycidad, de la identidad homosexual como la conocemos actualmente. Es Oscar Wilde el padre de los maricas. Oscar Wilde eres mi padre. Oscar Wilde eres nuestro padre. Oscar Wilde le dio nombre ha aquello que no debería ser nombrado. Wilde se nombró sodomita, reconoció su gran amor por el efebo Lord Alfred Douglas (Bosie). Wilde defendió sus textos sodomitas, porque él era un sodomita.

Oscar Wilde rompió el clóset, nombró lo que la sociedad victoriana sabía… toleraba, mientras no fuera nombrado… ostentado, alardeado… posado. Los maricas posamos, ostentamos, alardeamos y corremos el riesgo de lo que ello implica, y sólo así hemos generado cambios en la sociedad. No es el clóset quien contribuye a generar sociedades que acepten al Otro, es el alardeo, la ostentación, lo nombrado y posado. El clóset de Carlos Monsiváis (“amigo de las minorías”) en nada contribuyó a modificar a la existencia de miles de lesbianas, gays y transgéneros.

El clóset vuelve la virtud un vicio. El amor es un arte. El clóset es el aliado de los crímenes de odio, de la homofobia, de la discriminación. El clóset es el lugar que la sociedad victoriana le había dado a los sodomitas… pero EL SODOMITA se rebeló… posó, ostentó, alardeó y nombró. El amor que no debería ser nombrado.

Es cierto como dice Guillermo Núñez Noriega, la categoría gay tiene elementos citadinos y clasistas. Pero también lo es que en el otro extremo están aquellas prácticas sexuales de varones que tiene sexo con varones y que no son homosexuales. Extrañamente una categoría médica se volvió una identidad, clasista por cierto, Hombres que tienen Sexo con otros Hombres (HSH)… hombres pobres que supuestamente no están dispuestos a romper el clóset y prefieren vivir en el anonimato de lo innombrable e inimaginable; es el supuesto teórico de Núñez.

En la historia de la gaycidad o de la cuestión gay como la llama Didier Eribon la salida del clóset es una acción política, es un posicionamiento político de aquel que es subyugado, violentado, asesinado. Hoy una ola de “tolerancia” recorre el mundo, diversos países legislan los derechos de los colectivos sexodiversos, matrimonio igualitario, la no discriminación, reconocimiento y aumento de penas a los crímenes de odio. Sin embargo, las leyes no han modificado culturalmente a las colectividades. Miles de lesbianas, gays y transgéneros mueren anualmente en Latinoamérica. Solo la salida del clóset de las maricas logrará modificar el estado de violencia en el que vivimos. Visibilización.

Harvey Milk volvió la visibilización en una acción política frente a la derecha cristiana norteamericana. Su respuesta fue salgamos todos del clóset para que sepan que no somos minoría, que en las familias hay homosexuales -puede ser tu tío, hermano, tu hermana, tu primo, tu prima, tu hijo, tu hija, tu madre o tu padre-. La experiencia de Milk le costó la vida, como a Wilde. La visibilización no evitó que un machista homófobo lo acribillara. Pero abrió la brecha para un sendero que las colectividades presentes andamos.

El clóset es una decisión individual, cada quien vive en la vitrina que le acomode, nadie debe obligar al otro a salir de ella; pero lo cierto es que si hoy vivimos un estadío donde el rechazo, el miedo, repudio, el prejuicio y la discriminación se han modificado, es gracias a la visibilización. Hoy, que dos varones se besen en el transporte público de la Ciudad de México es una experiencia diametralmente opuesta a la que experimentábamos hace una década. Hoy, que dos mujeres muestren su amor en público, no implica necesariamente el rechazo, si lo hay es un delito y los colectivos mismos castigan socialmente a quien lo hace. La sociedad acepta al Otro, porque ese Otro… tomó los vagones del metro, las calles y salió de los ghettos. La sociedad acepta al otro, porque ese otro salió del clóset.

Los crímenes de odio en Latinoamérica van en aumento, lo mismo que los feminicidios, el machismo patriarcal está en crisis. La femineidad pone en jaque al poder masculino. La femineidad del varón, del varón homosexual, del varón travestido, del transexual. La femineidad de la mujer vuelta poder, modifica cultural y socialmente nuestro presente. Los maricas tenemos que salir del clóset, como las mujeres de la cocina.

 

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