Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, ¿una legislación permisiva?

Por Leila Soriano

Fotos: Daniel Perales

La Ley Federal de Responsabilidad Ambiental (LFRA) fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de junio del año 2013 y hoy, a poco más de cuatro años de su publicación, es visible que el país continua enfrentándose a un régimen novedoso y especializado.

Dicho régimen busca regular la responsabilidad generada por los daños al ambiente, además de adherir las figuras de reparación y compensación dentro del procedimiento iniciado para determinar el alcance de la responsabilidad ambiental. Aunado a ello, la indemnización y compensación a las “víctimas de la contaminación”, es decir, los ciudadanos que se ven afectados por los daños ocasionados al medio ambiente.

Hoy en día esta ley reconoce la personalidad para poder demandar la responsabilidad ambiental a personas físicas habitantes de la comunidad adyacente al daño ocasionado; a las personas morales privadas mexicanas, sin fines de lucro, cuyo objeto social sea la protección al ambiente (condicionado a que actúen en representación de algún habitante de las comunidades adyacentes); la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA); y a las procuradurías o instituciones ambientales de las entidades federativas.

Pero, para poder iniciar un juicio por responsabilidad ambiental, primero hay que determinar que existe un DAÑO, así que atendiendo a la propia ley, debemos entender por daño al ambiente, lo siguiente:

 “Pérdida, cambio, deterioro, menoscabo, afectación o modificación adversos y mensurables de los hábitat, de los ecosistemas, de los elementos y recursos naturales, de sus condiciones químicas, físicas o biológicas, de las relaciones de interacción que se dan entre éstos, así como de los servicios ambientales que proporcionan”.

 No se preocupen, tenemos 12 años para poder iniciar el juicio por responsabilidad ambiental a partir de que sea producido, tiempo en el que quizás podemos entender lo que quisieron decir nuestros legisladores, para poder decir qué es daño al ambiente.

Todos escuchamos hablar del famoso derrame en Sonora (hecho que era la oportunidad perfecta para demostrar la eficacia de esta ley, pero no ocurrió así).

Hemos sido testigos de múltiples situaciones que nos dejan entrever que los daños ambientales son cosa de todos los días, ya sea por tala clandestina; venta de animales exóticos/vida silvestre en plena vía pública; arrojar residuos al drenaje, pinturas o aceites; o incumplir con autorizaciones y permisos,  sin embargo, no hay un parámetro que nos señale.

¿Qué tanta contaminación es daño y hasta dónde está permitido contaminar, o bien, dañar el medio ambiente? Si bien es cierto no se trata de una ley en contra de los proyectos de inversión, porque eso contravendría el Desarrollo Sustentable, sí pone en duda el alcance de esta nueva figura que pretende resolver lo que la responsabilidad administrativa, penal o civil no han podido atender.

Como podemos observar, la ley no es un camino libre para poder señalar y demandar por daños ambientales a cualquier persona, ya sea física o moral (empresas), lo que puede hacer pensar que está dirigida a un cierto grupo de personas, o bien, que se trata de una Ley hasta cierto punto permisiva con un comportamiento tergiversado hacia la protección de los recursos naturales.

 

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Un comentario en “Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, ¿una legislación permisiva?

  1. Daniel

    Excelente punto de vista, sólo tenemos que recordar que la ley se generó para cubrir aspectos políticos y nunca fue para beneficiar a las comunidades afectadas ya que siempre justifican los daños por ser de utilidad pública.

    Un cordial saludo

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