Liga Mx: mala, mediocre y además tramposa

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

No exagero sin concluyo que en estos momentos el futbol mexicano vive una etapa de crisis severa; y es que no necesariamente las crisis deben causar estridencia, polémica, ni tampoco están obligadas a ser totalmente divulgadas y/o conocidas con premura ni ansiedad, en un raudal amarillista muy a la mexicana, en términos de prensa deportiva.

En la generalidad de esta supuesta “Liga Mx de élite” los juegos de siguen siendo absolutamente malos, en muchos de los casos abominables e intrascendentes para una memoria épica, de poca convicción por el espectáculo, con alineaciones de jugadores de mediana a mala jerarquía y nivel, ya sean extranjeros o mexicanos, y con el criterio del resultadismo por encima del buen juego. Una desgracia desde varios frentes.

La Selección mexicana y la parte institucional de la liga parecen un barco a la deriva en lo deportivo. No se sabe cuál es el proyecto ni la línea que defina el programa deportivo, tampoco se sabe a qué se pretende jugar, qué objetivos se tienen y en qué plazos se pueden cumplir, ni tampoco se tiene claro el diagnóstico deportivo del momento que vive el futbol mexicano.

Viven del hermetismo, la conspiración y las órdenes que tanto Televisa, como máximo mandamás, así como Grupo Pachuca y TV Azteca, como segundos entes dominantes establecen.

Las figuras de papel que tenemos en Europa, es decir “los cracks”, cuando se trata de la Selección Nacional de México, imponen condiciones, chantajean, negocian convocatorias, se contonean como gigantes, como grandes estrellas, casi como si estuvieran a la altura de Messi, CR7 o Neymar, se “lesionan” cuando vienen, o casi siempre vienen cansados y además les gusta mucho y en muchas ocasiones salirse de plena concentración a media convocatoria argumentando “problemas familiares y/o personales”, “lesiones de último minuto” o “cansancio”; con un tufillo poco profesional se creen altas personalidades del futbol mundial sólo por estar en Europa.

Convengamos que de casi una treintena de jugadores nacionales (mediáticos y no mediáticos) por el viejo continente ninguno está en algún club de élite o de primera línea europea, pues solo el 20% es considerado partido a partido como estelar o como cambio medular, el resto o son recambios inconstantes o simplemente calientan 90 minutos las bancas.

Algunos en casos bien extremos ni siquiera son convocados y sólo sirven en una como especie de sparring futbolero en entrenamientos para darle salida útil a sus contratos. Una mediocridad deportiva absoluta.

Si miento, exagero, o considera que me encuentro denostando a los nuestros, yo le pregunto: ¿Usted reconoce una quinteta de jugadores mexicanos estelares en la UEFA Champions League, que reluzca y genere expectación?

Desde mi punto de vista personal estar en Europa, ser de élite y jugar con los mejores implicaría figurar y destacar en partidos de Champions, así de simple.

Si le sumamos a la pobreza deportiva la parte non grata de lo institucional, pues estamos en una situación alarmante, terrible y sobre todo nos abre paso a concluir que no hay expectativas claras. No hay rumbo, no hay conducción y parece como que no pasa nada.

Es extraño que las autoridades mexicanas hasta ahora abran paso a casos de oficio que indaguen si en el futbol mexicano hay prácticas monopólicas, asignación de precios de forma ilegal, la naturaleza verdadera del pacto de caballeros, y otro tipo de prácticas fiscales, mercantiles y comerciales poco honrosas, incorrectas y desde luego ilegales.

¿Acaso nunca resultó extraño o llamó la atención la multipropiedad, las exorbitantes cifras de oferta hacia el Guadalajara, el encarecimiento de las cartas federativas de los jugadores mexicanos en la propia Liga “Mx”, los contratos dobles y hasta triples, entre otras cosas más que ventiladas a la luz pública? ¿Habrá un fin político detrás de todo este problema que se presentó esta semana entre la Comisión Nacional de Competencia Económica (Cofece) y la familia futbolística mexicana?

Lo que me queda absolutamente claro es que este futbol mexicano es mediocre, deportivamente pobre y seguramente está muy sucio, muy perverso, bastante transa, y bien corrupto, y hasta cierto punto se contonea institucionalmente de forma ilegal e incorrecta. No hay mucho que destacar de la actualidad futbolística mexicana.

No creo, pero habrá que ver al tiempo si algún famoso directivo, dueño o funcionario pisa la cárcel a futuro por estos temas. El tiempo lo dirá.

 

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