“Lo peor no es una golpiza, sino dejar de escribir”: Martín Valtierra

Por Border Center for Journalists and Bloggers

Uno de los primeros leñazos lo aturdió y le abrió un tajo del lado izquierdo de la frente que se volvió borbotón de sangre en segundos. El surco requeriría 12 puntos de sutura.

Como pudo, Martín Valtierra bloqueó con los brazos todos los batazos que siguieron. Este 1 de febrero será sometido a una cirugía que intentará reparar la fractura de cúbito en el antebrazo derecho que también le dejó el ataque.

La noche del martes 29 de enero, como de costumbre, Valtierra pasó por su esposa al trabajo para irse con ella a casa.

Su casa está en Comondú, un municipio ubicado en el centro del estado de Baja California Sur que tiene una población de poco más de 70 mil habitantes.

Tan pronto llegaron, el periodista perfiló el carro para meterlo en la cochera y descendió del auto para abrir el portón.

No se dio cuenta de que dos personas descendieron de un carro que se había estacionado junto al suyo. Eran dos hombres con capuchas que tapaban sus rostros, con un bate de beisbol cada uno.

Al ver que golpeaban a su esposo, la mujer de Valtierra bajó del carro y corrió a pedir ayuda en el despacho de abogados que está al lado de su casa.

Los agresores volvieron de inmediato a su vehículo, que siempre permaneció encendido, y se dieron a la fuga. Ocho segundos les bastaron para entregarle un mensaje a Valtierra.

El ataque quedó grabado por las cámaras de seguridad del despacho. El auto de los agresores era un Hyundai Accent, oscuro, con rines negros y una calcomanía de San Judas Tadeo en uno de sus cristales.

Balbina Flores, representante en México de Reporteros Sin Fronteras (RSF), organización que analiza la agresión contra Valtierra para poder determinar con claridad sus motivos, aseguró que este incidente recuerda que Baja California Sur es, desde hace dos años, una zona de riesgo para los periodistas en activo.

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