Locuras del dólar y recuperación en EU

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

En días recientes los mercados cambiarios internacionales, especialmente los más importantes de la América Latina, entre ellos Brasil, Chile, México y de manera angustiante la Argentina, en torno a sus monedas locales han venido manifestando comportamientos depreciatorios muy trascendentales que a los pequeños ahorradores trae en un dilema de volatilidad interesante, tanto de buenas oportunidades para ganar en el corto plazo como de poca certidumbre de qué va a pasar en el futuro de mediano plazo.

Sin embargo puedo manifestar que en gran medida la fortaleza del dólar estadounidense en el mercado cambiario a nivel internacional responde a una inercia de recuperación económica peculiar que en los últimos tiempos la economía de Estados Unidos y los circuitos de inversión real de aquel país tienen en el mundo entero.

Insisto que no es casualidad que desde el discurso de Donald Trump en términos electorales en el ya lejano 2016, como en la naturaleza de sus políticas económicas coexistan elementos de rescate, si se le quiere ver así, de los circuitos de acumulación y expansión de capital real, como factores de recuperación del poder económico en los Estados Unidos.

Según cifras del Bureau of Economic Analysis del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, en términos de salario, de 2017 a 2018 el salario promedio ponderado en aquel país aumentó 6.43 dólares por cada unidad porcentual de inflación promedio, sobre todo, con el progreso del aumento de los insumos alimenticios más importantes de la canasta básica estadounidense. Este dato es contundente porque a diferencia de otras monedas, el dólar si puede considerar las mejoras estructurales del valor trabajo como elemento de revaluación de dicha moneda.

En términos de volumen de producción, el índice de productividad industrial, que de acuerdo a las metodologías estadounidenses agrupa el tiempo de trabajo, la calificación del obrero, medidas cualitativas y cuantitativas de las condiciones en que se desarrolla la producción y el entorno cuantitativo de la realización de las mercancías en los circuitos comerciales, aumentó un 5,4% desde 2016 a 2018. Un índice por cierto medido de manera bianual.

La consistencia de las divisas internacionales en su devenir histórico cambiario depende de manera progresiva del respaldo económico de fondo que le dé fuerza de sobrevivencia ante la vorágine del mercado internacional en la actualidad. El mundo viene cambiando paradigmas que expliquen la dinámica de los mercados cambiarios a solamente depender de la libre interacción de las fuerzas de los mercados desregulados.

Estados Unidos ante el escenario anterior ratifica esta condición con suma prontitud porque en el mundo se viene inaugurando de manera contundente un nuevo momento económico dentro del capitalismo internacional, que desde luego anidará severas contradicciones estructurales, y fiel a la costumbre de la dominancia socioeconómica terminará por condicionar a las clases trabajadoras a medidas que paguen las secuelas de estos nuevos virajes estructurales.

El reto de la América Latina en su generalidad, desde la Venezuela chavista de Nicolás Maduro hasta la Argentina y el México neoliberales (estos últimos con la aplicación leal de las políticas económicas dictadas por los organismos financieros internacionales y el Grupo Bilderberg) será de incidir progresivamente en la regulación del mercado bursátil-crediticio y contener los fenómenos depreciatorios de sus monedas con políticas y dinámicas de fortalecimiento real de la economía, y no solamente con instrumentos como la emisión monetaria o la política de dádivas sociales.

 

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