Los feminicidios… nuestra enfermedad presente



Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

Cuando la peste se convirtió

en el deber de unos cuantos,

se la llegó a ver realmente como lo que era,

esto es, asunto de todos.

Albert Camus

PHILIPP BLOM en su texto AÑOS DE VÉRTIGO, Cultura y cambio en Occidente 1900-1914” señala que en los primeros años de la centuria pasada la tasa de natalidad en Occidente decreció, debido a las epidemias de gripe, o bien los conflictos bélicos. Este repunte de la desnatalidad fue leído por el patriarcado como una crisis de legitimidad de su poder, es decir la masculinidad de los varones fue puesta en duda, ya que la construcción simbólica de este poder depende del falo y de su eficiencia. El falo machista dejó de ser eficaz, ya que no daba constancia del mismo en la reproducción de la especie.

La respuesta falócrata a dicha crisis de legitimidad se dio en la respuesta belicista. La guerra fue la forma en que los varones ocuparon el vacío dejado por su ineficaz falo. A ello también hay que agregar el crecimiento de los bigotes y las barbas; entre más largo y respingado era el mostacho más hombre era su portador. Las guerras por otro lado dieron pauta a un nuevo fenómeno social, la incorporación de la mujer al ámbito laboral, dicha experiencia permitió, no de manera gratuita, que se iniciara un proceso de transformación de la condición de la mujer.

A una centuria de aquellos AÑOS DE VÉRTIGO” la mujer continua dando una batalla frontal contra el machismo falócrata. Es evidente que su condición se ha modificado, debido a una lucha sistemática emprendida por ellas, desde votar hasta la decisión soberana sobre su cuerpo han sido batallas sanguinarias. El capitalismo en su fase actual ha visto en la mujer el agente productivo por excelencia, ellas son la mano de obra por excelencia en la capitalismo maquilador. Paralelamente ellas ocupan un lugar primordial en la matricula educativa, si bien, es cierto que las cifras no son satisfactorias, lo cierto es que 66 por ciento de los países en el mundo han alcanzado la paridad de género en la matricula a nivel de educación básica.

La Secretaria de Educación Pública reportó que para el ciclo escolar 2015-2016 la tasa de inscripción en el nivel medio superior alcanzó el 74.6 por ciento, es decir, sólo 3 de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 17 años tuvo un espacio en el sistema educativo; de ellos 2.5 millones fueron varones, mientras que la matrícula femenina en este nivel educativo es de 2.48 millones. No hay una paridad plena en el acceso a la educación en México, sin embargo, las cifras son alentadoras, ya que entre más mujeres haya en el sistema educativo esto se vuelve un factor para modificar su condición de vida.

En el Informe DESIGUALDADES EN MÉXICO 2018elaborado por el Colegio de México, devela que el género es un condicionante en la desigualdad. De acuerdo a los datos del Informe, las mujeres tienen menos probabilidades de mejorar que los varones. La posición de las mujeres en el sistema las coloca de entrada en desventaja, mucho más aquellas que se encuentran en los quintiles más bajos (I al III), que en lugar de mejorar tienen mayores probabilidades de empeorar. El género, concluye el estudio, determina con fuerza la movilidad social. La sociedad mexicana sigue estando estructurada de forma tal que los recursos casi no se redistribuyen. Familia es destino, como lo es aún ser hombre o ser mujer.

México confronta una extrema desigualdad, que se acompaña con una cancelación en la movilidad social, a ello hay que agregar que son las mujeres las que confrontan más terriblemente esta condición de vida.Hoy el patriarcado le ha declarado la guerra a las mujeres, la violencia que confrontan cotidianamente es signo del estado de la cuestión. La numeraria esalarmante, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el período que va entre 2000 y 2014 fueron ASESINADAS 26.267 MUJERES, es decir en promedio durante estos años fueron asesinadas CINCO MUJERES al día. A ello es necesario agregar que los feminicidios anuales se duplicaron al pasar de 1.284 casos a 2.349.

Por su parte el Observatorio Nacional Contra el Feminicidio señala en su más reciente informe que entre 2014 y 2017 unas 8.904 MUJERES fueron asesinadas en México, y agrega, que sólo el 30 por ciento de los casos fueron investigados bajo los protocolos del Feminicidio. Esto genera que en la actualidad sea asesinadas en nuestro país 9 mujeres al día. la mayoría de las mujeres en México han sido asesinadas de manera brutal, mediante diversos métodos: golpes, estrangulamientos, asfixia, quemaduras, envenenamientos y heridas. Las víctimas de feminicidio fueron encontradas en espacios públicos como: carreteras, terrenos baldíos, hoteles, bares, hospitales, restaurantes, entre otros. Lo que evidencia el nivel de riesgo e inseguridad que viven las mujeres en estos espacios”

Otro aspecto importante de la violencia que confrontan las 46,6 millones de mujeres mayores de 15 años que hay hoy en México, es que más de 30 millones de ellas, es decir, el 66 por ciento ha confrontado algún tipoviolencia al menos una vez en su vida, de acuerdo a una encuesta del INEGI en 2016, de el total de mujeres asesinadas en esa año, 42,4 por ciento de ellas tenían menos de 30 años.

Recientemente hemos confrontado en la opinión pública la noticia de que un matrimonio en Ecatepec asesinó al menos a 20 mujeres. Ello generó un debate sobre si la violencia y la ola de feminicidios que confrontamos se debe o no a multihomicidas como los de Ecatepec. Los más de 35 mil feminicidios en 17 añosson producto de una patología, pero no se trata de un enfermo, si no de un colectivo machista que le ha declarado la guerra a las mujeres. No hay manera de entender dicho fenómeno si no a través de la negligencia, corrupción y colusión del ESTADO MEXICANO.

Desde las muertas de Juárez hasta el multihomicida de Ecatepec hay un hilo conductor, ASESINAR MUJERES en México es, fantasmagóricamente, un deporte machista. La guerra contra el crimen organizado declarada por el ilegítimo y fraudulento Felipe Calderón metió al país en un espiral de violencia que ha generado más de 270 mil mexicanas y mexicanos asesinados en esta guerra letal; pero bajo ese manto de impunidad que da la guerra calderonista y peñista la guerra de eliminación social del neoliberalismo, miles de mujeres han sido asesinadas.

No es una anomia dentro del tejido social, si no que el tejido social mexicano está enfermo. Cuando un colectivo permite que sean eliminadas 9 mujeres al día y no pasa nada, cuando 6 de cada 10 mujeres han experimentado algún tipo de violencia al menos una vez en su vida, entonces la ANOMIA se llama MÉXICO. Mientras sigamos tolerando la violencia y los feminicidios, mientras las mujeres no tengan acceso a la justicia, no se logre una equidad en el acceso a la educación. Mientras ellas ganen manos que los varones… entonces México seguirá enfermo.

 

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