Los niños no dan lata, más bien ponte en sus zapatitos

Por Astrid Perellón

 

Nunca pero nunca digas que un niño es latoso. Mejor admite que no los conoces bien ni te anticipas a sus intereses. Que los has tenido que someter a situaciones o espacios que ellos creativamente tratan de explorar, donde no sabes cómo facilitarles las experiencias de acuerdo a su incesante deseo de curiosear.

 

Si dices que es latoso, sólo estás encubriéndote. Un niño no da lata. Un niño descubre, explora, aprende, se mueve, se divierte, no tiene límites. Tú lo sabes. Tú has dicho <<¡No tiene límites!>> pero lo dices con cara de agobio ante el maestro, en lugar de fascinación.

 

Recapacita en lo que estás diciendo pues, aunque otros adultos te den la razón sobre eso de la lata, en realidad es una mafia que protege la dignidad de los padres que olvidan que tienen niños, no maletas. Las maletas se llevan a todos lados y se quedan calladas a tu lado. Es más, ni pío hacen si las olvidas. Los niños desean ir a muchos lados pero no necesariamente los mismos que tú. No quiero decir con esto que vayas sólo a sus lugares favoritos, ni que los dejes destrozar un sitio.

 

Me refiero a que pienses que son niños y no adultos defectuosos que deben aprender a comportarse (a no dar lata). Son niños. Piensa como niño de forma que puedas tomar dos opciones: 1) Encontrar algo que sí sirva a sus intereses en un lugar donde no pueden ser ellos mismos; o, 2) Dejarlos en un lugar adecuado a sus intereses mientras atiendes lo que no les corresponde.

 

Con esta fábula del aquí y del ahora, ponte en sus zapatitos, aunque te aprieten…

 

HIJO PIENSA: <<Cómo puede estar parada mamá en esta fila del banco aburridísima. Ese comercial ya se repitió 5 veces. Voy a ver por esa ventana, no es afuera del banco así que no debe ser peligroso>>.

MAMÁ DICE: <<Hijo, quédate aquí>>

HIJO PIENSA: <<Voy al menos a agacharme. Así duelen menos las pierna…>>

MAMÁ DICE: <<Párate del suelo. Qué no ves que está sucio>>.

HIJO PIENSA: <<¡Es cierto! Está sucio. Me pregunto qué será esa mancha brillante que no barrieron. ¿Moneda? ¿Caramelo? ¿Estampa?>>

MAMÁ DICE: <<Que te pares, te digo>>

HIJO PIENSA: <<Se ve muy blanco el piso pero mamá dice que está sucio. No han de saber barrer. Barrer y barritar suena igual. ¿Cómo dijo la maestra que barritaban los elefantes? Voy a barritar…>>

MAMÁ DICE: <<Cállate, qué ruidos son esos, chamaco>>.

HIJO PIENSA: <<Ese viejito se asustó con mi ruido. No sé por qué me mira feo si fue chistoso y hasta se paró más derecho>>.

MAMÁ DICE: <<Quita esa cara. No fue gracioso>>

HIJO PIENSA: <<Todos se están aguantando la risa. ¿Por qué mamá miente?>>

 

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