¿Por qué maltratan al Puebla?

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Me gustaría empezar el presente artículo aludiendo a que la Ciudad de Puebla pertenece a la cuarta zona metropolitana, por detrás de la de Monterrey y por delante de la de Torreón-Gómez Palacio, más grande e importante de México.

Además es una de las principales metrópolis de América Latina. Históricamente, posterior a la conquista española, Puebla se convirtió en un centro de dinamización neurálgico del comercio nacional por ser un punto nodal de la ruta proveniente desde el Puerto de Veracruz hasta la Ciudad de México y Guadalajara respectivamente.

Actualmente Puebla reivindica uno de los cordones industriales (hoy mayormente extranjerizados) más importantes de la República Mexicana. Además tanto, el estado como la Ciudad de Puebla son uno de los recovecos culturales, gastronómicos, arquitectónicos, naturales y esenciales de la vida nacional. Es decir, desde cualquier punto de análisis, Puebla es un lugar extraordinariamente importante y trascendental para México.

Dicho lo anterior suena un poco lógico que una región con tales características tuviera un equipo de futbol representativo y trascendental de buenos blasones, que cumpla con las expectativas de representar a una zona metropolitana de tal envergadura.

La franja en este caso y la historia del futbol poblano con los extintos Ángeles de Puebla que alguna vez llegaran a jugar con puros mexicanos (como lo ha hecho siempre el Guadalajara) comandados por Ricardo Lavolpe, y más recientemente los Lobos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla lo han intentado hacer; sin embargo el caso de la franja es mayormente trascendental y hoy extremadamente caótico.

Si bien la historia del Puebla ha estado plagada de descensos, ascensos, caídas y reincorporaciones, éxitos importantes con títulos nacionales e internacionales o en el otro extremo incluso periodos de desaparición cuasiforzada, su esencia como club representativo de Puebla por sus colores y su franja en diagonal y su virtuosismo como equipo tradicional del balompié nacional hacen que el foco de atención esté centrado en analizar el crucigramacuasiirresolvible de la actualidad deportiva y administrativa de la franja.

El Puebla es un club histórico que llegó a fichar jugadores extranjeros de talla galante como la del chileno Carlos “El Búfalo” Poblete, Edgardo Fuentes, Jorge Aravena, Carlos Muñoz, Edivaldo Martins, Álvaro “La Bola” González”, Ítalo Estupiñán, Muricy Ramalho, Carlos Silvio Fogel; además ha tenido a grandes jugadores mexicanos como Roberto Ruiz Esparza, el arquero Pablo Larios, Luis García, Alberto García Aspe, Aurelio Rivera, Jorge Campos, José Manuel de la Torre, Marcelino Bernal, Cuauhtémoc Blanco, Moisés Muñoz, Raúl Arias, Raúl René Moreno, etc.

¿Qué se decir de la gran gestación heroica de los dos únicos títulos de liga conseguidos por la franja comandada por el profesor Manuel Lapuente frente al Guadalajara y la Universidad de Guadalajara en 1982 y 1989 respectivamente?, “don Manolo” visto como un entrenador mexicano de altos blasones y de connotada referencia internacional.

El Puebla, estimados lectores, es quizás uno de los equipos mexicanos más importantes y sobre todo emblemas del balompié mexicano, porque junto al Veracruz, el León, el Atlas, el Pachuca, el Necaxa, los Tigres, Santos Laguna y Monterrey, y desde la división de ascenso el Atlante, pertenece a la capa de equipos de mediana trascendencia nacional pero de especial huella en la afición mexicana. Es de esos clubes que no pasan desapercibidos.

El Puebla tiene demasiados éxitos deportivos, es junto al América y el León el máximo ganador del torneo de Copa, un distintivo nada despreciable. Pero además Puebla ha sido campeón de la Liga de Campeones de la Concacaf, otro asunto jamás prescindible. Ha sido también campeón de campeones en algunas ocasiones.

El Estadio Cuauhtémoc (su casa) es uno de los íconos arquitectónicos e históricos del futbol más distinguidos del país, doblemente mundialista por ser sede en los mundiales de 1970 y 1986, y además muy especial sobre todo por esas dos cabeceras (oriente y poniente) que se construyeron previo al mundial de México 86, donde entre otras cosas la selección de Argentina con Diego Armando Maradona en el campo jugó algunos partidos de ese torneo como aquel de fase de grupos contra Italia, donde el genio del futbol mundial anotó en un empate a uno frente a la azzurra, o ese duelo épico frente a Uruguay donde la albiceleste se consagraría para marchar en su búsqueda por salir campeón del mundo con anotación del santafecino Pedro Pasculli en los octavos de final.

A la postre la gloria de aquel mundial fue para los argentinos, y parte de esa dulce historia argentina se escribió en el pasto del Estadio Cuauhtémoc de Puebla.

En la actualidad las nuevas estructuras arquitectónicamente vanguardistas que acompañan al estadio, más las nuevas cabeceras construidas pero ahora de norte y sur, mirando hacia el volcán de La Malinche en la frontera de los estados de Tlaxcala y Puebla, y por el otro lado hacia el fuerte de Zaragoza, hacen ver de este inmueble un estadio de primer nivel, de excelso placer visual desde cualquier recoveco de la Angelópolis, un panorama casi de primer mundo.

Dicho lo plasmado anteriormente, ¿por qué han lesionado tanto al Puebla? ¿Por qué se echan la bolita los Henaines, los Abeds, los Bernats, los Maurers, los López Chargoys, el mismo Tv Azteca, los respectivos gobiernos del Estado (incluyendo el del panista Rafael Moreno Valle y el actual de José Antonio Gali Fayad como los últimos)?

¿Por qué torneo a torneo, ¡OJO!, no año con año, sino torneo a torneo, el Puebla precisa de desarmarse en un 90 por ciento y rearmarse en un 95 por ciento? ¿Por qué se permite que el Puebla llegue al draft de negociaciones con 5 o 6 jugadores en propiedad nada más?

¿Por qué la planeación deportiva en la franja no existe? ¿Por qué jugar de esa forma carente de escrúpulos humanos con el amor y el cariño que la ciudad y el Estado de Puebla le tienen a su equipo de mayor identidad? ¿Por qué año con año escuchamos que el equipo está en riesgo de desaparecer otra vez? ¿Por qué siempre se habla que el Puebla se convertirá en otro equipo y se irá a otra ciudad?

¿Por qué permiten que a veces se pongan parches sobre los patrocinios en las camisetas de los jugadores a la mitad del torneo? ¿A qué responde que los convenios comerciales del Puebla se desvanezcan en la plenitud de una campaña? ¿Por qué en este equipo a veces los patrocinios no están asegurados al inicio de torneo y los uniformes profesionales de los jugadores parecen casacas en renta de cualquier torneo de futbol 7 de barrio?

¿Por qué en siete años han pasado más de quince entrenadores en el Puebla, incluido el flamante entrenador nacional Juan Carlos Osorio, siendo responsable en mínima pero suficiente proporción de la debacle histórica de este club en la actualidad?

¿Por qué no se les paga a tiempo a los jugadores, al cuerpo técnico, a los utileros, a los jardineros, al personal administrativo, al personal de asistencia?

¿A quiénes responsabilizamos de la debacle semiirreversible del Puebla? ¿Quiénes son los dueños actuales del Puebla? ¿Los conocen? ¿Quiénes firman ante la FEMEXFUT a nombre del Puebla? ¿Quiénes se reparten el pastel (por más precario que sea) del negocio (poco redituable pero generador de riqueza al fin) que hoy significa la franja? No sobra mencionar que el Puebla cobra derechos de transmisión y patrocinios (por más que estos últimos sean tan volátiles como algunos indicadores bursátiles de la bolsa de valores).

¿Quién o quienes empezaron a apuñalar el significado histórico del Puebla en materia deportiva? ¿Quiénes le quitaron a los poblanos la intención de llenar el Estadio Cuauhtémoc como se conseguía hace algunos años?

¿Quién o quiénes deben llegar al Puebla a dirigirlo, a encaminarlo?, mejor dicho, ¿Quiénes se echarían el paquete? ¿Quién podrá con la franja?

No se vale jugar con el destino, la reputación, y el escudo (que ya ni siquiera es el original) de un equipo tan simbólico en el futbol mexicano.

Lo más extraño es que si hablamos de responsabilidades compartidas en casos de debacle deportiva de otros clubes como Pumas o Veracruz, claramente podemos señalar Con el dedo índice al Patronato universitario, al rector de la UNAM, a Rodrigo Ares de Parga y en cierta parte a Televisa para el caso universitario; en Veracruz a la dinastía impresentable llamada Kuri, con el etílico Fidel Kuri como mandamás del equipo Jarocho (asumiéndose también como jerarca y cuasicasique gandalla local de todo el Estado y el Puerto de Veracruz).

Pero en Puebla ¿a quién o a quienes les señalamos las responsabilidades compartidas? ¿Quiénes nos pueden dar detalles de las decisiones estratégicas del Puebla? ¿Por qué se dice que la Familia López Chargoy (esa misma que destruyó a los hoy extintos Jaguares de Chiapas) es solo una pantomima, y que en realidad el equipo ya es propiedad moral (ante el fisco) de TV Azteca?

Hoy la vida de la franja es volátil, caótica pero sobretodo inestable. Persiste la constante senda del fracaso y la perdición. Una pena por el Puebla.

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