Mejores mujeres para salvar al planeta

Por Karenina Díaz Menchaca

Las mujeres tenemos que demostrar todo el tiempo que somos buenas en lo que hacemos. Hemos dejado las tareas de casa para salir a la calle y ganar nuestros propios recursos económicos y profesionales. Mujeres que hemos alcanzado otra reputación a la altura de la moderna crítica social, económica y política.

Nos hemos levantado hasta tener otro estatus que ya va emparejando al del hombre. Para muchas esto es un sueño; para otras, lo sigue siendo, sabemos que en países árabes esto es impensable. Personajes como Malala Yousafzai, son una esperanza para niñas y jóvenes, quienes luchan por tener un aporte más en su vida.

Yo nunca he sido feminista ni quiero serlo, aunque mi padre piensa lo contrario. Siempre me defiendo y defiendo a las mujeres, proclamarse en favor de derechos ganados a base de muchos atropellos y que siguen pasando, ha sido y es un logro que parece verse disminuido ante tanto feminicidio, acoso y violaciones de todo tipo. Aún con todo, y por si fuera poco hemos tenido que reeducar a los hombres  ( y también a  mujeres) de estigmas que se han creado entorno a nosotras: brujas, putas, locas, etc., sobre todo si se sale una tantito del huacal.

A pesar de todo, me gusta pensar en una media en este proceso, pues no se trata de pelear con los hombres. Por ejemplo, dejar la caballerosidad a un lado porque hay chicas a quienes les molesta que les abran la puerta “porque yo puedo sola”, o “yo pago”. ¿Qué tan viable y conveniente es? Hace años una mujer ama de casa me decía que ella estaba en contra del feminismo porque eso hizo que los hombres se hicieran irresponsables, sobre todo cuando se trataba de pensiones alimenticias o las obligaciones económicas para con los hijos. ¿Quizás fue un pretexto?, tengo mis dudas de esa aseveración, quien es irresponsable lo será con o sin feminismo.

Al respecto, el otro día merodeando por Youtube, miré una entrevista que le hizo Sabina Berman a la pareja de escritores: Héctor Aguilar Camin y Ángeles Mastretta en donde básicamente la charla era que platicaran sobre su vida conyugal. Además de la complicidad en la literatura contó el escritor que desde que vivían juntos los gastos siempre se repartían en dos, que cada quien ganaba su dinerito y compartían gastos en casa. Parecería una bobada, pero no lo es. Puede ser uno de los éxitos de la pareja, por si quieren un tip, ¡ja!

Me parece que otro de los retos de la mujer es la educación de los hijos y yo creo que acaso la más importante.  Como recordarán, desde la década de los setenta empezó a efervescer el  término ‘madre soltera’, las estadísticas eran mínimas en aquellos años si las comparamos con esta década. Evidentemente los divorcios aumentaron, pero también la decisión de serlo, es decir, de estar sola y con hijos. Según estudios del año pasado, 8.2 millones de hogares en México son liderados por mujeres solteras y casi la mitad de estos (45.9%) se encuentran en condición de pobreza, de acuerdo a datos del  Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En México, ser madre soltera puede ser una decisión propia y otras tantas, más bien forzada.

Por otro lado, en España se dice que la generación llamada Millennial es en la que prevalece un gran número de madres solteras, pero este fenómeno en varios países de Europa sí se da más por una decisión autoasumida, así como la adopción de menores.

¿Un avance o una transformación social?, pienso que la unión de una familia es bien importante y que a ningún hijo nos gusta ver separados a los padres. Yo soy hija de padres divociados y nunca me gustó, pero es cierto que las sociedades van teniendo otros matices, como las uniones homoparentales.

Y sin embargo, les confieso que  esto de tratar de demostrar siempre que somos las mejores mamás, las mejores esposas, las mejores profesionistas, las mejores amigas, bla, bla, bla es tremendamente cansado y estresante. Estar en una competencia constante puede provocar olvidarnos de nuestra esencia y nuestros verdaderos sueños.

Sigo creyendo que las mujeres somos la base de la sociedad porque somos quienes por siglos hemos estado al pendiente de las crías y en gran medida, somos la plataforma para que un matrimonio funcione. Lo que voy a decir es muy fuerte, pero creo que los hombres nunca han tenido la capacidad de estar solos, así que creo que esa es una de las razones por las que las mujeres tenemos mucho peso e importancia. Sé que mucha gente no estará de acuerdo conmigo, porque suena tradicional, pero por muy avanzados que estemos en tecnología y demás, la especie humana obedece a genes y a comportamientos primitivos.

En resumidas cuentas aseguro que las mujeres somos tan fregonas y tan necesarias que podemos salvar al mundo. ¿Cómo?, ahí viene lo difícil, como decía mi sabia abuela, tenemos que estar más preparadas que los hombres, pero no sólo en lo profesional, emocionalmente también. Educar buenos hijos para un mejor planeta y por ende, mejores hombres para nuestras hijas y mejores hijas para una cadena donde valores como la bondad, la empatía, la honestidad se multiplique. ¡Está cañón!

 

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