Mexicano: el zapato que siempre le aprieta

Por Marco César Jiménez Cruz

Llevamos casi 2 meses del nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador y en las redes no se han hecho esperar las quejas e inconformidades por diferentes medidas, ya sea por el desabasto de gasolina, recorte presupuestal a algunas dependencias gubernamentales, dependencias educativas o simplemente por ser AMLO.

Pero me doy cuenta que al mexicano le molesta el no estar molesto. Con esto quiero decir que “si hacen porque se hace, sino se hace porque no se hace”.

El mexicano se quiere quejar porque es su naturaleza. Todos somos gobernantes, pero desde nuestro sillón o desde nuestra casa, todos haríamos cosas espectaculares desde la comodidad de nuestra casa, y son muchos temas que podríamos tomar en cuenta. Daré algunos ejemplos.

Si se lucha contra el huachicoleo va la queja de “somos Venezuela del norte”, “tenemos que hacer filas larguísimas porque se tomaron medidas que no son correctas ni con planeación”, y en las miles de quejas busqué quién diera soluciones y no hubo ningún comentario.

Incluso puedo decir que en artículos de prensa sólo uno dio solución y fue el artículo de Carlos Ramírez, del periódicoReporte Índigo; sin embargo, si esto hubiera ocurrido en el sexenio de Enrique Peña Nieto, que sí ocurrió pero no con tantas afectaciones, nos lo hubiéramos comido a mentadas de madre.

Otra queja que fue recurrente al inicio de este sexenio fue el nuevo aeropuerto. Algunos decían que era un ecocidio y otros decían que no, que el Tren Maya sería un mayor ecocidio. De entre los comentarios recurrentes encontré: “¿Dónde estaban los chairos para defender este proyecto?” o “¿Cuál sería la justificación que darán los chairos?”

Lo que no encontré en esas críticas fueron los ecocidios que se cometen por mineras canadienses o por el “progreso” para zonas hoteleras del sur de México.

De las muchas quejas y justificaciones que encontré fueron las hechas hacia AMLO y Felipe Calderón, el primero por postularse tres veces a la Presidencia, que el pasado 1 de julio ganó.

Mucha gente decía y sigue diciendo que es un enfermo de poder. El segundo fue presidente de México, su esposa se postuló para ser presidenta en las pasadas elecciones y actualmente quieren crear un partido político, pero a los ojos de los que critican a AMLO los Calderón no están enfermos de poder.

Así de incongruente es la sociedad mexicana. Me doy cuenta que todas las críticas vienen de los juicios que tenemos hacia las personas, la falta de convicción y acción para ser una mejor sociedad. Criticamos desde la comodidad de nuestra casa y englobo a toda la sociedad mexicana.

La sociedad mexicana se acostumbró a ser reprimida, a la inacción, a la queja aguda, a hablar sin accionar, a tener miedo, a estar dividida, a aprovecharse de algo, así sea lo más mínimo, a no cultivarse.

Esto se acrecienta desde la conquista, este modus vivendi, es “malinchista” y, desde este acontecimiento de la Malinche, se ha marcado más la división, siendo clasistas, racistas, aprovechados, siendo enemigos, viendo con desdén al de a lado, así es como el mexicano se convirtió en su peor enemigo, simplemente siendo mexicano.

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