México 68: A 49 años del Black Power

Por Aldo Gómez

El 16 de octubre de 1968, dos atletas estadunidenses marcaron la historia no sólo del deporte, sino también de las políticas norteamericanas. Tommie Smith y John Carlos son ganadores de la disciplina de atletismo en aquel año.

Al recibir su medalla, los deportistas alzan la mano con el puño cerrado y con un guante negro. En aquellos días, Estados Unidos atravesaba una crisis racial. Es por eso que los atletas alzan el puño para decir que son parte de esta sociedad.

No eran los únicos vestidos de negro. Diez días antes, México vivió una masacre, una matanza que también fue ocultada al mundo por miedo de perder los Juegos Olímpicos. Negro como los atuendos de los atletas americanos, negro como el guante que alzan para manifestar su preocupación por esta diferencia. Tan gris como la misma foto que nos lleva al recuerdo.

El Estadio Olímpico Universitario, ubicado en la Avenida de los Insurgentes, se encuentra semivacío. Vacío como la justicia de los mexicanos y de los negros víctimas del racismo. Vacío como el corazón de aquellas familias que no volverán a ver a sus más cercanos.

Abajo del pódium aparece un juez vestido con un saco rojo y a su lado otro oficial con traje azul marino. Parece que hay una venganza, el “Black Power” está arriba de aquellos jueces, superándolos y demostrado al mundo ser los mejores atletas.

Asimismo parece que el rojo del saco hace juego con la sangre derramada diez días antes. Parece ser parte de un contexto de violencia racial.

Así, con el puño cerrado y con el brazo extendido, mexicanos y negros son iguales ante protestas de las cuales no hay justicia, solo la ilusión de un cambio…

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