Microhistorias políticamente incorrectas.

Por Marco Jiménez

 

En las historias políticamente incorrectas describiré lo qué tal vez muchos mexicanos expresan de los siguientes temas:

 

Migrantes: Ahora resulta que vienen a exigir, sienten que mandan y aquí por verse bien ante la comunidad internacional pues los consienten, quieren darles visa de trabajo, asilo y casi hasta pensión y muy indignados dicen que ya no quieren ver a la ONU, por cierto ¿El ejército dónde está? ¿No esta para evitar invasiones extranjeras? Y no me mal entiendan no lo digo por discriminación pero están muy indignados y hasta sus moños se ponen, pues regrésense a su país de origen y exigían con la misma indigna nación que lo hacen aquí, por cierto así hay muchos mexicanos en Estados Unidos.

CDMX-DF-Ciudad de la Esperanza y ahora quién sabe cómo la quieran llamar: Este caso es de risa ya que ahora Claudia Sheinbaum quiere cambiar la marca que Miguel Ángel Mancera tardó en posicionar y no dudo que hasta su mochada se lleve de ahí. El problema es el gasto que se hará para volver a posicionar la marca.

 

Por cierto, se piratearon algunos logos para nueva marca. Qué pena que no haya tanta creatividad para crear un logro teniendo tantos diseñadores en este país y con tanto talento. Por eso algunas personas creen que diseñar es cortar y pegar y de ahí la crítica del plagio.

 

El Cutzamala: Siete millones de capitalinos, siete días sin agua, 500 millones de pesos y todo para que la famosa “K” invertida no sirviera. Ahí nos damos cuenta de la ineficacia de CONAGUA y sus proveedores de servicios, así como de “ingenieros patito” que contrataron para dicho trabajo.

 

Les faltaron 4 centímetros, el tamaño del cerebro de las personas que lo planearon y pues ahora dicen que no será necesario quitar el suministro de agua para poner su famosa “K”. Entonces ¿cuál es la verdad ¿era necesario quitar el suministro de agua o no? ¿Y los 500 millones valen queso? ¿Se desaparecieron 100 mil millones, 500 son como 5 pesos? Qué más da. Lana hay para aventar.

Teleféricos en la CDMX-DF o el nombre que ustedes sugieran: Nuestra jefa de gobierno o gobernadora, Claudia Saheinbaum, ha decidido mirar al cielo donde las nubes son blancas, el cielo azul y vuelan pajarillos por doquier; donde la contaminación apenas es perceptible (a menos que vayas en el Circuito Interior y veas el Valle de México).

 

Sin embargo, la nueva obra que engrandecerá esta humilde y hermosa ciudad serán unos teleféricos, porque si no puedes con el tráfico, pues el teleférico será un nuevo medio de transporte. Le propongo a Claudia que sea más terrenal, que mire hacia sus pies, que vea  la terracería que es la ciudad, y si quiere ir más abajo, que vea lo deplorable que es viajar en el Metro.

 

Si nada de esto la convence, que se dedique a ver pajarillos, a ver llover, porque las inundaciones están al día, pero gracias a dios ya terminaron para que esto no altere sus planes de crear contaminación visual. Grandes ideas Claudia.

 

Control a los bancos: Esta semana salió Ricardo Monreal a decir que se controlarían las comisiones que se cobran en nuestro país y ¡tómala!, la Bolsa se andaba hundiendo hasta que nuestra cabecita blanca salió a decir que se calmaran, que él había dicho que ese tema no se tocaría en los primeros 3 años de su gobierno y que medio se recupera la Bolsa.

 

Ya nos andábamos quedando sin comer, pero los banqueros no van a ceder tan fácil en eso de enriquecerse en este país y en América Latina en general. Aquí cobran 18 por ciento más que en sus países de origen, esos de primer mundo donde sí regulan y a veces los gobiernos nos les tiembla la mano en meterlos en cintura, por así decirlo.

 

Pero lo que veo es que nadie ha pensado en los banqueros, ¿cómo van a dejar de cobrar tantos intereses, comisiones y regularse para que no haya lavado de dinero? ¿Pues quién se cree ese Monreal? Además, por algo hubo recortes masivos mundiales en los principales bancos y sus CEO´s también se fueron. No hay dinero como para pagar sueldos así, pero sí para cobrar hasta por respirar en los bancos.

 

Me despido amado lector. La verdad incomoda, y si es políticamente incorrecto, con mayor razón. Esos tiempos se terminaron. Ahora hay que hacerlo suavecito, con salivita para que no raspe.

 

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