Modernidad capitalista y degradación humana

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

¿Son las expresiones de adversidad en que vive actualmente la sociedad una evidencia de la degradación humana? ¿Acaso la modernidad capitalista nos conduce al sendero de la crisis social? Estas son preguntas que excitan mis reflexiones ciudadanas más íntimas, en la medida en que observo la pudrición en que se encuentra subsumido y condenado el porvenir y el espíritu libre del ser humano en el mundo.

¿Son las aspiraciones de bienestar material pro-norteamericanas las mayores convicciones humanas del disfrute y del placer? ¿Será posible encontrar una postura de sobriedad en las pretensiones de las clases medias del mundo, como medida subversiva para contraatacar el acoso mercadológico del capitalismo moderno?

¿Habrá soluciones pacíficas desde la sociedad civil mundial, para atenuar las crisis generalizadas por inercia propia? ¿O son necesarios los escenarios de levantamiento obrero/civil, con sus liderazgos políticos y partidistas anticapitalistas?

Lo anterior responde a pequeños ejercicios de campo de sociología propia que uno puede aplicar en el metro, en la interacción humana de la calle, en el amor, en los partidos de futbol de barrio, en el barrio mismo, en el mercado, con los amigos, en los tacos, etc., para poder vislumbrar esas expresiones y esos cambios de actitudes, de valores, de costumbres, de sentimientos humanos, donde prevalece la degradación de la conciencia, la erradicación de la comunicación afectiva, la superficialidad y el intercambio mecánico del trato humano, la nula conciencia social dentro de la sociedad actual, etc.

Distingo un mundo de personas convertidas en máquinas programadas, que operan de manera condicionada para un sinfín de funciones que dinamizan este sistema económico capaz de mostrar las uñas del salvajismo total.

¿Qué es la modernidad en los tiempos actuales? ¿Es acaso el nuevo slogan material e intelectual de legitimidad para el consumo dentro de los estándares capitalistas actuales? ¿O románticamente, es el nuevo concepto de unificación del pensamiento humano y de las inquietudes más intimas de la sensibilidad humana?

¿Para qué sirve la filosofía en la actualidad? ¿Para legitimar el modus operandi  de la fase más perturbadora del capitalismo, léase el neoliberalismo? ¿Acaso la filosofía, la ciencias políticas, la economía, fueron despojadas de su razón crítica para ser voceras del oficialismo internacional, con el cual opera la defensa cultural y social del capitalismo contemporáneo?

El mundo vive grotescas expresiones de dominio, donde las grandes poblaciones están amarradas a los efectos y la dinámica de la subordinación. Resulta catastrófico que no tenemos por ahora una dirección política alternativa internacional, que funja como reducto para cambiar este status quo dominante.

La vida intelectual se reduce al azar de los sueños y las aventuras mentales que cada creador define y construye; pero en la generalidad, esta vida intelectual global coexiste ajena a la realidad social, ajena a expresar una posición favorable al bienestar humano y se muestra indispuesta a construir un escenario crítico, desde sus capacidades y sus talentos intelectuales, de la situación humana.

Observo con azoro que mi generación vive una realidad más caótica; sin miedo a enfrentarla, esto me obliga a transitar el camino de la salvación y la sobrevivencia sin credos religiosos de por medio.

Hoy, mis anhelos ideológicos y mis convicciones políticas quedan en el estrecho romance entre mi almohada, mi cabeza y mis sensaciones nerviosas, porque el mundo no me ofrece un panorama alternativo de transformación. Su único ofrecimiento es aquel que termina diciéndome: “Sálvese quien pueda”, y dentro de esa libertad está la opción de morir de hambre o de vivir en la marginalidad.

Sí, esta es la cara del capitalismo del siglo XXI. Esta es la modernidad que nos obligan a valorar. Esta es la realidad que nos enseñan a apreciar y que cínicamente nos concitan a apreciarla de manera desapercibida e indiferente.

Saquemos cada uno nuestras propias conclusiones.

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Un comentario en “Modernidad capitalista y degradación humana

  1. Francisco

    Excelente opinión, bastante contemponránea.

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