No es fácil decir adiós, Piratas

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

 

Piratas F.C es el mejor equipo de futbol en el que un servidor ha sabido explotar algunos de sus dotes (para bien o para mal) como jugador. No está de más destacar que yo como jugador, específicamente como arquero, soy una cosa verdaderamente impresentable en cualquier cancha donde me presente.

Sin embargo, la chispa de los Piratas hacen que este proyecto que nació en 2015 y del cual deseo que perdure para siempre, sea más que un equipo una auténtica cofradía, una familia, una linda agrupación, de instinto bucanero pero de cierta prosapia toluqueña desde los lares de la Banda del Rojo en el mismísimo Estadio Nemesio Diez de Toluca, y otras anexas como el Gimnasio Lobo de la Nueva Santa María (con ciertos próceres cuasitraidores que optaron por hacer larga la lista de socios V.I.P del Gimnasio Mx de Avenida Jardín, […] ¡Sic!, una ligera broma), los terruños de Tlatilco, la Victoria de las Democracias, los municipios de Tlalnepantla y Naucalpan, y otros lugares más.

Hoy, nuevos caminos de índole profesional me obligan a dejar este equipo que iluminaba las tardes de mis domingos con absoluto deleite y algarabía. Disfrutar del pasto artificial de los campos uno y dos de futbol siete del Deportivo Plan Sexenal así como de la cancha de soccer del mismo centro deportivo, y en ese tenor poder charlar de futbol con absolutamente todos los compañeros, hacían de ello un ritual de sabroso andar.

Hoy me toca irme para buen rato de Piratas, no sé si para siempre, pero esta vez en un contexto diferente al de otras ocasiones donde la SOBERBIA PERSONAL, los malos entendidos, o bien las enfermedades mías hacían de mis retiros pequeños periodos de ausencia y por ende de cabal solución de adversidades.

Hoy la vida me ha regalado una oportunidad genial de poder potenciar mi sendero laboral y funcional, causándome especial alegría y la posibilidad de sobrevivencia, en un mundo donde el trabajo ya no es una cosa de derecho humano, sino una suerte de azar y privilegio para unos cuantos. Algo extraordinariamente antihumano por cierto, saquen ustedes sus propias conclusiones de esto último.

Sin embargo, al mismo tiempo, la inflexión de mi vida en estos días, y teniendo el lunes de esta próxima semana como día de inicio de dicha inflexión, me obliga a sentir pequeños ganchos a mi corazón por dejar a mis Piratas.

Quiero aclarar que en el terreno deportivo mis Piratas no sufrirán ningún desperfecto con mi partida, al contrario, iluminarán mejor su camino y encontrarán un perfil de arquero en proporción diez a uno mejor que yo. Posiblemente el equipo podrá aspirar al campeonato como desde hace dos años se ha soñado con un portero a la medida de la jerarquía pirata.

Sin embargo hacia muy de mis adentros irme del equipo significa la pérdida del pretexto perfecto para encontrarme los domingos con un grupo de extraordinarios seres humanos, de personas de bien, que en mi persona siempre depositaron respeto, cariño y sobre todo confianza.

Creo, por fuera de lo deportivo, entregué buenas cuentas en lo humano y lo amistoso, me considero amigo de todos y aunque alguna vez hubo discrepancias, pequeños infortunios, la vida nos permitió aminorar esas pequeñas turbulencias con lo más genuino de nuestra condición humana y nuestra humildad.

Para cuando este texto se publique habré jugado (en caso de que siga vivo para el domingo 8 de octubre de 2017, porque este texto está siendo escrito a las 11:15 (pm) del viernes 6 de octubre de 2017 desde la Ciudad de México) mi último partido con estos colores, con ese escudo, en plena interacción esa sinergia extraordinaria llamada Piratas.

Me despido de mis muchachos con una mano al frente porque entraré a una fase de mi vida profesional muy importante, pero con otra mano en el pecho para calmar el ligero llanto y las pequeñas sensaciones de tristeza que me causa tener que partir.

Sepan que desde donde esté extrañaré sus regaños, sus llamados de atención hacia mis pifias, sus peticiones hacia mi seguridad como arquero en pleno partido, sus reconocimientos de mis atajadas (mas por suerte que por talento), pero sobre todo extrañaré el verles domingo a domingo en las mesitas junto al campo 1 o en las tribunas del campo 2 haciendo ejercicios de calentamiento, charlando, bromeando, echando desmadre y cotorreo, previo a nuestros partidos. Esos domingos en verdad, créanlo, serán inolvidables para mí.

Con muchos, yo diría con casi todos, la vida y la amistad sigue y seguirá como siempre, desde otros contextos claro está; pero por ahora se interrumpe nuestro vínculo deportivo en la causa de Piratas.

Publica y absolutamente cabal les exijo que sigan defendiendo a muerte estos colores como hasta ahora TODOS lo han venido haciendo. Deseo que Piratas dure muchísimos años, sé que para muchos el ciclo dentro del equipo se acabará algún día, como quizás el mío terminó por ahora, pero así como algunos nos vamos, otros llegarán, pero el escudo del Piratas debe prevalecer por siempre y para siempre.

¡Muchas gracias muchachos por todo! Me llevo Lo mejor de 71 juegos (si es que el domingo vivo y juego mi último) en formato de siete y 13 juegos en formato de 11 “soccer”, sumando 84 juegos totales defendiendo esta camiseta sagrada. Pero lo más importante que me llevo son las risas, las bromas, las cargadas, las burlas, las ironías y aquellos momentos de deleite total. Me llevo lo mejor de ustedes.

Sigamos adelante, desde ahora, pertenezco a la amplia baraja de hinchas del Piratas F.C diseminados por todo el país.

Siempre tendré especial agradecimiento por el Sr. Alfredo Morales “Don Alfredo” y mi amigo y colega Alfredo Morales Jr. “el Freddy” por todo, absolutamente todo. Por brindarnos esta oportunidad de tener un equipo donde poder jugar algo que nos da placer, libertad, alegría, nos quita el estrés y nos abona máxima satisfacción. Creo que por ahora es todo.

#AguantePiratasLaConchaDeSuMadre

#VamosLosPiratasPorSiempre

#EnMiCorazónEstaráElPirataTatuado

Artículos relacionados

Un comentario en “No es fácil decir adiós, Piratas

  1. Ing. Axel Mejia

    Conmovedor ! Gracias amigo.

Deja un comentario