Pérdida y desperdicio de alimentos

Por Luis Poceros Vazquez

En nuestro país viven más de 24 millones de mexicanos en pobreza extrema. Uno de los problemas que conlleva esto es que no hay una adecuada alimentación de la personas, llegando a comer sólo una vez cada determinado tiempo, es decir, no hay una alimentación adecuada, lo que pone en gran riesgo la integridad de las personas.

En 2012, a través de la iniciativa Save food, la FAO dio a conocer el estudio denominado “Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo. Alcance, causas y prevención”, en el cual se establece que aproximadamente una tercera parte de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o desperdicia.

Esto representa alrededor de mil 300 millones de toneladas al año (FAO, 2012), que tienen un valor de mercado de alrededor de 750 mil millones de dólares. Además de los daños que provoca a los recursos naturales (clima, agua, suelo y biodiversidad).

En el mismo estudio se expone que más de la mitad de la población mundial habita en las ciudades, y se estima que para el 2050 será un 66 por ciento. Por lo tanto es importante plantear el problema del desperdicio de alimentos, de tal forma que en el futuro más próximo se tenga una cultura de aprovechamiento de estos productos.

El estudio de la FAO de 2012 establece una distinción entre “pérdida” y “desperdicio” de alimentos. La primera ocurre en las etapas de producción, poscosecha y procesamiento. En tanto que el desperdicio se ubica en la venta minorista y el consumo final.

Varias ciudades del mundo ya le están prestando atención al problema anterior. El ejemplo más claro es el Pacto de Política Alimentaria Urbana, mismo que hasta octubre de 2016 fue firmado por 130 ciudades.

Este acuerdo se aprobó en la Expo 2015 de Milán, y con él se busca desarrollar sistemas alimentarios basados en la sostenibilidad y justicia social, es decir, promover que la población vulnerable tenga acceso a alimentos saludables y que al mismo tiempo se proteja la diversidad biológica y se promueva la reducción del desperdicio de alimentos.

El Pacto por Milán tiene el objetivo de promover una alimentación sostenible alrededor del mundo, y para ello busca que en cada una de las ciudades que firmaron, y las interesadas, se comience a crear vínculos entre sectores públicos, privados y consumidores que tengan el objetivo de poner en práctica un consumo y aprovechamiento de alimentos.

Es decir, que los tres actores mencionados sean conscientes de lo que adquieren, así como ser capaces de reconocer cuando un producto no va a ser consumido para poder donarlo a tiempo a aquellos que lo necesitan.

Posterior al Pacto surgieron diversas iniciativas para proponer soluciones. Una de las más reconocidas es la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), que en colaboración con Messe Dusseldorf conforman la iniciativa mundial para la reducción de la pérdida de alimentos: SAVE FOOD, misma que incluye actividades como educación, difusión de información, creación de campañas y recolección de alimentos.

El mayor porcentaje de donaciones de alimentos (60 por ciento) proviene de las centrales de abasto y el total de lo recabado beneficia a más de 1.3 millones de personas en 27 estados del país.

En 2015 la Asociación reportó un total de 111 millones 164 mil 530 kilogramos de alimentos acopiados: 62 millones 389 mil 886 kg (56 por ciento) de frutas y verduras, y 48 millones 774 mil 644 kg (44 por ciento) de no perecederos, lo cual representan 555 millones 822 mil 650 raciones de alimento, que benefició a 272 mil 056 familias.

En los próximos días se presentará ante el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal una iniciativa con la cual se busca contribuir en la lucha contra las pérdidas de alimentos en el mundo, la cual busca promover el diálogo entre la industria, la investigación, la política y la sociedad civil con el propósito de buscar soluciones, de tal forma que se desperdicien menos alimentos, que los consumidores planifiquen sus compras y que las industrias se sensibilicen al respecto.

Sin duda, es un tema que debe de importarnos a todos, haciendo una reflexión sobre las cosas que consumimos y el adecuado aprovechamiento de los alimentos.

Si se logra hacer conciencia entre las personas sobre sus hábitos en el manejo de los alimentos, con un ligero cambio en formas de actuar, se logrará que se recuperen miles de toneladas de alimentos, que podrán ser utilizadas en la alimentación de mujeres, hombres y niños en pobreza extrema en nuestro país.

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