Platonof, el trabajador arrollado en las vías del Metro

Por: J. Tonatiuh Pérez Cisneros

La siguiente historia es de un trabajador del Metro que falleció arrollado en las vías de la Línea 3 del Sistema de Transporte Colectivo. Cada quien su experiencia y vivencia. Lo cierto que Platonof merece un capítulo entero en la historia del Metro de la Ciudad de México.

En esta ocasión les contaré una historia, de las cientos que hay sobre Platonof. Cabrera, nuestro testigo de los hechos, nos narra su experiencia. De inicio pasó desapercibida, minutos después y al enterarse de la verdad su desenlace es tan trágico y triste como la historia misma.

Marzo de 1992. Una jornada laboral como cualquier otra. El recorrido nocturno fue de la estación Tlatelolco a La Raza, Línea 3. En su caminar se encontraron con un compañero que portaba su uniforme reglamentario: traje, camisa, corbata y botas, que saludó a la comitiva de vigilantes y policías que recorrían los túneles del Metro en busca de cualquier anomalía.

El trabajador le devuelve el saludo a Cabrera, segundos después el policía auxiliar le toma sus datos. Se le pregunta a dónde se dirige y responde: “Voy a la estación”, señalando rumbo a Tlatelolco. El trabajador se identificó con la credencial del Metro, así como dando su nombre completo y expediente. Siguen su camino y, al llegar a la estación, Cabrera gira instrucciones al policía de dar los datos del trabajador al PCC I.

Algo raro que sintió Cabrera durante el encuentro con el trabajador fue un escalofrío que le recorrió desde la nuca hasta las piernas.

Al llegar a la siguiente estación y al volverse a comunicar al PCC I les piden que dejen de bromear y se pongan a trabajar. Les comentan que el nombre del trabajador que aportaron tiene tiempo de haber fallecido, noticia que tomó por sorpresa a los trabajadores. Un silencio y nerviosismo los rodeó. Sorprendidos siguieron su jornada laboral.

El que peor recibió la noticia fue el policía auxiliar que tomo los datos. Su color de piel paso de moreno a pálido y un intenso temblor se apoderó de su cuerpo. Al día siguiente no fue a trabajar. Después de 15 días su esposa se presentó a darles la noticia que había fallecido. Comentó que los doctores no le encontraron ninguna enfermedad o padecimiento grave, cosa aún más rara.

Los que conocen la historia dicen que Platonof se lo llevó. Es importante mencionar que ninguno de los policías y vigilantes conocía la historia de las múltiples apariciones de Platonof.

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