¿Posible militarización estadounidense de la frontera?

Ilustración: Ricardo Camacho

 

No es nuevo el despliegue de fuerzas militares norteamericanas a la frontera con México; tampoco son nuevos los distanciamientos con México de parte del Gobierno estadounidense a lo largo de la historia, han habido algunos y de mucha consideración.

 

Es más, en torno a los dos países han acontecido ataques militares para ambas naciones desde ambas naciones, desde luego, resultando más significativa la llegada de tropas norteamericanas a la Ciudad de México en 1847.

 

Lo que ha venido pasando el recientes días con la posible disposición de la Guardia nacional estadounidense en la frontera con nuestro país se trata de una respuesta de Estado, de parte de Donald Trump, muy grave, porque independientemente que pudiera significar una estrategia electoral pensando en la reelección del 2020 en Estados Unidos, el hecho de que los recursos diplomáticos y los consensos políticos se agoten y como medida de supuesta seguridad nacional se emplee el recurso de enviar soldados a la frontera habla de una crisis diplomática internacional donde la capacidad de acuerdo se agota.

 

¿Está sitiado Estados Unidos globalmente?, Quizás, existen significativos escenarios de hecatombe económica, social y política al interior de aquel país. Trump ha perdido fuerza mediática e incluso existe una crisis en su gabinete de mayor élite; ha habido salidas de personajes trascendentales en la estructura de mayor jerarquía del gobierno norteamericano. Internacionalmente prevalece una guerra comercial aún no declarada con China, hay distanciamientos puntuales con Europa occidental (cada vez más vinculado a China), existe una línea de separación (desde hace quince años a la fecha mínimo aproximadamente) con Latinoamérica (aún con esta nueva oleada neoliberal), y con México las relaciones diplomáticas no están en el mejor de los escenarios. Podríamos calificar al mundo bajo un posible esquema de liderazgos multipolares (este ya pudiera ser un orden multipolar).

 

¿En torno a una crisis internacional con México, quién pierde más?, desde luego que nosotros (México), porque según cifras de la OMC a 2017, el 86,8% de nuestra producción se comercializa en Estados Unidos, mientras que los estadounidenses mantienen una versatilidad en sus relaciones comerciales con el mundo entero. Prevalece una asimetría cabal en torno a un rompimiento agudo en las relaciones diplomáticas con afectaciones a la dinámica comercial. Además una tensión en la zona de Norteamérica sería visto con ojos de crisis regional por el planeta entero.

 

A México no le convienen convulsiones agudas con Estados Unidos, en automático esto generaría una fricción negativa a nivel social, económico y desde luego un desgaste político inminente.

 

 

¿Es acertada la respuesta del Presidente Peña y los candidatos a la Presidencia de la República en México, ante los pronunciamientos de Donald Trump?, Sí, porque además estamos en año electoral federal, tenemos un año de muchas dinámicas y posibles cambios en el tipo de gobierno.

 

Se nos viene una era de definiciones trascendentales en nuestro país, y mostrarnos, por lo menos, sin miedo y cabales ante una respuesta poco diplomática de parte del Gobierno de Estados Unidos nos nutre de energía social para no responder con ese mismo miedo ante una embestida estadounidense.

 

No sobra recordar que Estados Unidos es históricamente un país que ante el agotamiento y la consecuente ausencia de recursos políticos y consensos diplomáticos responde con brazos y maquinarias militares de primer orden, independientemente de anidar crisis estructurales al interior de su territorio y su  sociedad. Es parte de su genética política y social desde su devenir histórico inicial.

 

No estamos ante un asunto fácil de resolver, más aún cuando estamos en plena negociación y reconfiguración del TLCAN con Estados Unidos y Canadá, en rasgos estratégicos e incluso ideológicos de este tratado comercial.

 

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