Pragmatismo: la verdad y la investigación científica

Por Napoleón Estrada/Sarvan Mangalam

La búsqueda de la verdad es uno de los más bellos e intensos desafíos. Distintas escuelas de pensamiento se han constituido en auténticas tradiciones de filosofía a lo largo de la historia de las ideas. El pragmatismo de principios del siglo XX es la primera contribución angloamericana al pensamiento occidental.

En el verano de 1904 Charles S. Peirce, destacado erudito en lógica, filosofía y ciencias, publicó el artículo: Qué es el pragmatismo. Con este texto pretendía aclarar algunos aspectos de esa influyente corriente de pensamiento.

Cómo pensar la verdad, en un momento en que ya no es posible recurrir a un fundamento univoco y universal; sin sustancialismo; sin pensar la verdad como una adecuación a una Idea fija; sin naturalismos: he ahí el problema. ¿Cómo pensar la verdad sin caer en banales utopías o en un árido escepticismo?

¿Acaso hemos perdido el interés por la verdad? ¿Es la verdad susceptible de ponerse en práctica? ¿Cómo nos relacionamos con lo verdadero cotidianamente? ¿Cómo es que confiamos en nuestros actos? ¿Es pertinente buscar la verdad?

¿Cómo sería la mejor manera de alcanzarla, discernirla, preservarla? ¿Por medio de la ciencia? ¿Está en crisis la creencia en la verdad? ¿Qué sabemos de la verdad? Buscamos la verdad, sí: ¿para qué?

Para Peirce la búsqueda de la verdad es el sentido de toda auténtica investigación científica. Pero una investigación“en la que todo conocimiento parte de la experiencia y tiene en la práctica su confirmación última”.

La verdad no sería tanto una propiedad que comprender o poseer, sino algo que comunicar, que se expresa específicamente en la conducta razonable, forma parte de nuestras creencias, hábitos, dudas e hipótesis, de todo aquello con lo que nos enfrentamos al mundo.

Lo verdadero, lo satisfactorio y lo útil, son formas que experimentamos y nos abren distintos puntos de vista, siempre en juego. La verdad es razonablemente deseable, y es la base de todo diálogo, porque creemos que podemos llegar a un acuerdo y partimos de la premisa de que queremos comprobar nuestros argumentos.

Charles S. Peirce escribió lo siguiente:

“…las personas precisan verdades que les permitan gestionar su estar en el mundo de manera efectiva y atravesar el cúmulo de obstáculos y oportunidades con los que todas las personas se enfrentan, invariablemente, a lo largo de sus vidas.”

El deseo de entender para qué investigamos y discutimos nos lleva a ser permanentes buscadores de la verdad para desde ahí imaginar mejores formas de vida.

La sesión fue presentada el pasado miércoles 8 de mayo por el doctor en filosofía Édgar Sandoval, en la UACM Plantel Del Valle. Es autor del libro La recepción de Charles Sanders Peirce en la obra de Mauricio Beuchot: semiótica, pragmática y hermenéutica; Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), 2016. Actualmente es profesor de filosofía en la UACM.

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