Quike saurio, “cuántas cosas por descubrir”

Por Karina Maya

 

Es hora del paseo.  Quike está emocionado, le encanta escuchar ¡vamos!. Sus pies se aceleran. Cada que sucede no se preocupa sobre si ponerse short o pantalón, calcetines rosas o morados, botas o tenis. Solo se preocupa de tener atentos sus ojos y oídos para recordar todo lo que suceda a su alrededor.

 

Hoy irá al parque cerca de su hogar, un lugar muy colorido, hasta en los días nublados. Ahí acuden a trotar, andar en bici, conversar, comer antojitos y otras actividades más. Acuden personas y perros de todas las edades.

 

En el parque hay una zona de juegos infantiles con toboganes, resbaladillas, columpios, pasamanos, balancines y laberintos. Son de color amarillo, azul, rojo, mostaza, beige y rosa. También hay una sección de aparatos para que los adultos realicen ejercicio.

 

La mayoría de la gente acude a comer hamburguesas y perros calientes en el carrito de la esquina, en lugar del negocio ubicado en frente. Tal vez sea porque la gran nube de humo que recorre el parque, abre el apetito de todo mundo.

 

Las familias, novios o amigos se sientan en las bancas metálicas de color azul con hoyos por todos lados; la mayoría al pie de un árbol.

 

Los árboles son inmensos y frondosos. Hay jacarandas, pinos, pirules, entre otros. También hay flores blancas con un aroma muy rico. El aire que se respira a esta hora es fresco y húmedo, ayer llovió mucho.

 

A Quike le gusta acercarse a los troncos de los árboles para apreciar hormigas recorriendo sus cicatrices. Si cierra sus ojos, elimina el murmullo de las personas, así, escucha a las aves pelear, cantar o llamar a sus madres.

 

Las lámparas se encienden a las 20:00 horas, algunas tienen un foco verde, su luz lástima los ojos de Quike, porqué ese color. El momento asemeja a un salón de fiestas, con sus tonos fluorescentes, es un momento poco común en esta ciudad.

 

A veces se encuentra con otros niños, les regala una sonrisa. Le encanta ver los rostros porque le provocan cosquillas en el corazón. En esta ocasión ha saludado a Laurita, ella lo abrazo muy fuerte; le comparte de su helado, él con el dedo índice toma un boca, se lo lleva a la boca, saborea y observa a Laurita tímidamente.

 

Hoy su papá lo llevó al parque. Le puso un short gris con una playera rayada de color rosa con blanco; tenis azules y calcetines grises; una cachucha y chamarra para la lluvia. Lo llevó en su carreola. Le ha descrito todo lo anteriormente relatado. Su padre, ahora le habla de cómo las hojas en los árboles se mueven entre las nubes. Sin quitar la vista, Quike escucha a su padre – “Se mueven porque se mueve el planeta y nosotros con él, cuántas cosas por descubrir, verdad Quike saurio!- Luego, su papá toma camino mientras las nubes grises hacen presencia.

 

Para la reflexión: Que las niñas y niños tengan entornos saludables y seguros, es una condición necesaria para su desarrollo. De todas y todos depende que puedan disfrutar de ello.

 

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