Regresó el miedo al Barrio de San Pablo, en Iztapalapa

Por Rosa María Vilchis Cano

Eran aproximadamente las de cuatro de la tarde. Las actividades de las personas eran como las de cualquier otro día: ir al mercado, salir a caminar, ir a la estética, salir por las tortillas, cuando se escuchó a lo lejos una descarga de arma de fuero, lo cual comenzó a generar pánico de nuevo en la población. Otra vez los narcomenudistas volvían a enfrentarse entre ellos.

La calle Lerdo Tejada del barrio San Pablo, en Iztapalapa, fue donde se realizó la primera descarga. Los vecinos comentan que llegaron disparando “por donde fuera”. No les importaba si había personas alrededor.

Una puerta color verde está agujerada por los disparos de ese 6 de mayo, que volvió a hacer que los habitantes tuvieran miedo de salir de sus casas. Al igual que la puerta verde, el zaguán color gris está cubierto de orificios. Las balas de la escena “fueron tiradas a la coladera para que no hubiera otra evidencia”, asegura una vecina que vio esta acción.

Minutos después se trasladaron a la calle conocida como “El Pato”, en donde se desarrolló una segunda balacera. Ahí dispararon a una casa. Las personas que iban caminando por allí se refugiaron. En ese lugar una persona perdió la vida. A otra le pasaron rozando tres balazos. Uno de ellos en el pecho, en el cuello y por la oreja.

A la persona que resultó muerta le dispararon por la espalda. Los delincuentes de inmediato escaparon del lugar pero muchos de los testigos no hablan por miedo a que le hagan algo a su familia. La última vez que se habían enfrentado fue en diciembre.

Esa ocasión fue igual y hubo una muerte. El narcomenudeo en esta zona se divide en tres grupos fuertes, los cuales se enfrentan por vender la droga o por vengar la muerte de alguno de sus compañeros. En aquella ocasión, a la persona la rodearon en motocicletas y también le dispararon por la espalda, pero antes se pelearon a golpes. Ahora el grupo que realizó esto debía de cuidarse del otro grupo, que era el del mercado.

Los vecinos recuerdan que frecuentemente se enfrentan por estas razones y que incluso en sus entierros tiran disparos al cielo. De nuevo tienen miedo de salir.

El 6 y 7 de mayo un helicóptero de la Policía Federal sobrevoló la zona, provocando aún más pánico, ya que los vecinos dicen que estas personas no piensan en el daño que causan: “Pagan justos por pecadores”, ya que un vecino de la iglesia de San José recibió un disparo en el hombro en aquel enfrentamiento.

Un joven comenta que por ser del barrio de donde pertenece, una banda de ellos lo ha confundido e incluso lo han correteado, ya que por tan solo vivir ahí corre peligro su vida y la de su familia.

Las personas temen salir al mercado o de noche ya que no se sabe en qué momento va comenzar el calvario que están viviendo. Muchos de ellos dicen que se han acostumbrado a que pasen estas cosas.

No hay quien les ponga un alto a estas personas que festejan su triunfo cuando uno de sus rivales muere. Incluso, pasan muy alegres al siguiente día. Esperan que todo cambie para ser un pueblo donde se respire la paz.

Artículos relacionados

Deja un comentario