Remedios Varo, la pintura como un muro de amor, l´(a)mur[1].

La pintura es una poesía que se ve”

Leonardo da Vinci

 

Por Cinthya Estrada

 

Recientemente el Museo de Arte Moderno (MAM) consagró una exposición a Remedios Varo, “Remedios Varo, Apuntes y Anécdotas”, del 8 de septiembre 2016 al 12 de febrero 2017. Treinta nueve pinturas y dibujos de la artista fueron presentados. Pudimos observar que el universo artístico de Remedios Varo no sólo es fascinante sino inmenso. Estas líneas entonces no tienen por vocación abarcar la totalidad de su obra, ni tampoco se trata de una análisis psicológico de sus pinturas o su persona, sino que se sitúa del lado del “no-todo”, extrayendo únicamente dos elementos que me parecen importantes y clasificadores para el psicoanálisis (siguiendo la lógica propuesta por Jacques Lacan de que el artista es quien enseña al psicoanálisis y no al revés. La invitación es entonces a leer dos resonancias en su obra.

 

 

Primera resonancia: Entre dos mundos un amur. Sobre su carácter inclasificable y transcultural.

 

Remedios Varo (1908-1963) es una pintora que deja caer identificaciones universalistas para mostrarnos en su obra, una invención única de estilo propio. No es posible clasificarla ni con una nacionalidad ni con una corriente artística. No toda mexicana, no toda española, no toda surrealista.

 

Una de las críticas frecuentes que se le han hecho es precisamente, no reivindicarse como mexicana, ni ostentar ni pintar ciertos estereotipos más o menos exigidos en la época de su exilio en México. Recordemos que en 1942 Remedios Varo llegó a este país exilada, huyendo de la barbarie de la guerra civil española y de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Y que en esos años post-revolucionarios se buscaba una identidad mexicana.

 

Para situarnos en el contexto, Remedios Varo fue contemporánea de Diego Rivera y Frida Kahlo  -por citar a los más conocidos. Aunque se sabe que no se acercó mucho a ellos aunque tampoco se extrajo de la vida cultural de ese México del periodo cardenista. Fue amiga por ejemplo de Octavio Paz y de Leonora Carrintong.

 

Su obra refleja una búsqueda alquímica (tema constante en sus pinturas) de algo que por esencia es transfrontera y transcultural[2] . Lo que observamos en su pintura es un mundo que no tiene más fronteras que la imaginación y que nos transporta más allá del tiempo, en un territorio onírico que puede ser un sólo instante universal y subjetivo.

 

Así mismo, a pesar de haber estado muy cerca del surrealismo y haber recibido influencias indudables, su arte tampoco es considerado completamente surrealista, de hecho su mayor producción artística la realizó en México alejada ya de André Breton, Benjamin Péret – quien por cierto fue su esposo y con quien llegó a México- , y de los demás surrealistas.

 

Así pues, podemos ver a Remedios Varo como una mujer que se pinta y pinta, traza el carácter universal del lenguaje del inconsciente que no es colectivo, sino subjetivo. Su arte es una manera

de suplir, de darle forma y color al muro de lenguaje, ahí donde se caen las identificaciones y el sentido hace implosión. Sus telas hacen corte, cada una de ellas es única y no llaman a la interpretación dice lo que hay, “lo que ves es lo que hay”, Entre dos mundos crea un amur de pintura

 

Segunda resonancia.  La letra d´amur

Un aspecto menos conocido pero no por ello menos importante del trabajo artístico de Remedios Varo son sus cartas y la escritura de sus sueños. Trabajo compilado en “Cartas, sueños y otros textos”[3]

 

La producción “literaria” de Remedios Varo desde luego no ocupa el espacio de la pintura pero sobresalen elementos importantes del uso de la letra. Motivo por lo cual podemos aventurar la hipótesis de que la narrativa de sus pintura no alcanza para dar cuenta de lo que la letra deja como marca de goce y que en ese sentido sus cartas apuntarían a decir algo de ello, un modo otro de atravesar, o hacer con el muro del lenguaje.

 

Sus cartas y sueños se inscriben en la tradición surrealista del descubrimiento jubilatorio del inconsciente freudiano, el de las formaciones del inconsciente, de los sueños, chiste, lapsus con sus técnicas de escritura espontánea y la creación de “cadavres exquis[4]” que tanto entusiasmaba a los surrealista.

 

La escritura de sus cartas tenía un elemento lúdico. Por ejemplo, dirigía sus misivas a diferentes personas extraídas del anuario al azar, (no del todo azaroso ya que escogía por ejemplo psiquiatras) y lanzaba su “botella al mar”, su carta al correo, poniendo a prueba la tesis lacaniana (evidentemete sin hacerlo conscientemente, Lacan no figuraba en sus referencias) de que una carta llega siempre a sus destino.

Enviaba el mismo mensaje a diferentes destinatarios y esperaba una respuesta, una cita. Este gesto recuerda a la artista conceptual Sophie Calle, quien al recibir una carta de ruptura con la frase “Cuidese mucho” crea una obra artística, lanzando a su vez la pregunta a muchas mujeres para que le ayuden a interpretar esa frase que quedó para ella enigmática[5].

 

Regresando a Remedios Varo, en una de sus cartas intentando decir su sentir, escribe:

 

“He pensado que el teléfono es una aparato inhibitorio y muy frío para comunicar. Pero escribirse cartas es diferente. Creo que mi alojamiento en un trozo de cuarzo es una experiencia que puede interesaros; otros pequeños descubrimientos también. Yo estoy dispuesta a comunicaros todo[6].

 

A esta frase le sigue la escritura de una formula, una invención, un hueco en el muro del lenguaje

 

Agrega además: “este poema puede parecerle oscuro a primera vista, pero la más sencilla de las máquinas electrónicas, tan usadas hoy en día puede desmenuzarlo y aclararlo”

 

Así, este fragmento de correspondencia no es sin humor, sin una cierta ironía, pero dice algo de lo imposible de la comunicación y la imposibilidad de decirlo Todo, una forma de muro del lenguaje. En esa falla del lenguaje las letras bordean, dejan marca alrededor del muro.

 

En esa misma carta, en otro fragmento, hablando de la dificultad para dejar la nicotina escribe: “En los días de nostalgia, de depresión y cuando todo es un desmadre, ¡bueno! entonces, ¡no sé! Esto debe ser explicado en forma clara y precisa[7].

 

Y escribe otra formula incomprensible[8].

 

Estos dos fragmentos comparten un abordaje por el fuera de sentido del lalengua.[9] Que si bien no resuena, deja marca. La letra queda del lado de lo real y el significado del lado de lo simbólico.

 

Para concluir, me parece que Remedios Varo nos enseña que en esa invención del lenguaje, el inconsciente surge ahí donde no se les espera. Sus pinturas y su letra, dan cuenta del juego significante, del fuera del sentido, la letra como marca de goce y el trazo como inscripción en el muro del lenguaje.

 

Remedios Varo nos enseña que su creación artística es un modo de bordear, tejer, pintar el muro del imposible que sin embargo el arte hace abordable, franqueable para atravesar el amur quizá como esa “Mujer saliendo del psicoanalista[10]“ con sus objetos “a”[11] en la mano dejando caer sus identificaciones[12], saliendo ligera… y como diría el poeta “Con la misma violencia invisible del viento, al dispersar las nubes pero con mayor delicadeza…[13]

 

 

[1] Amur es un neologismos de Jacques Lacan, contracción de la palabra muro (mur) y amor (amour).

[2] Como el inconsciente lacaniano que es también transcultural y transfronteras. Se apuesta a explorar el país del inconsciente .

[3] Remedios Varo, “Cartas, sueños y otros textos”, Era, México, 2014.

[4] En la exposición antes citada del Museo de Arte Moderno tenemos un ejemplo de este juego surrealista en donde ella participó: “El último Romántico ha sido jodido por el Marechal Pétain”

[5] El museo Rufino Tamayo presentó en 1994 esta obra http://museotamayo.org/exposiciones/ver/sophie-calle-cuidese-mucho

[6] Varo Remedios, Cartas, sueños y otros textos, Era, México, 2014, p 72

[7] idem p 73

[8]Al parecer también Benjamin Péret hacia uso de las fórmulas algebraicas para presentar deducciones totalmente incongruentes

[9] Neologismo lacaniano que hace referencia a lo propio irreductible del idioma, langue en francés.

[10] Muher saliendo del psicoanalista, Remedios Varo  de 1960.

[11] El objeto “a” es un concepto lacaniano que da cuenta del vacío y del deseo que nos anima a cada unos sus objetos.

[12] “Dejar caer identificaciones” es una de las posibles maneras de salir (triunfante) de una experiencia analítica, cuando el sujeto esboza a lo largo de sus sesiones una nueva versión de su ser.

[13] Octavio Paz, Apariciones y Desapariciones de Remedios Varo.

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