El renacimiento de Rubens Sambueza

Por Víctor Del Real Muñoz

Poder apreciar en la actualidad los partidos y los entrenamientos del Toluca es un deleite, sin embargo, en la inmensa mayoría de los mismos este placer no se da como años atrás por el funcionamiento colectivo en torno a un once perfectamente dinamizado en la sincronía táctica, recordando viejos tiempos de éxito en las épocas de Pepe Cardozo, Víctor Ruiz, Hernán Cristante, José Manuel Abundis, etc.

El placer de mirar al Toluca de la actualidad te lo ofrece el espectáculo por la parte que te otorga en la cancha Rubens Sambueza, un tipo que por alguna extraña razón y en plenitud cabal de su carrera, abandonó por decisión propia al América, siendo la última leyenda de dicho club. Optó por un sitio tranquilo, donde la ausencia de tantos reflectores y el quitarse de encima la presión de ser empleado de Televisa, le devolvieran la paz y la armonía que un futbolista de alto nivel como él precisa, para derrochar talento, astucia, inteligencia, pero sobre todo impecable técnica individual.

Rubens es un jugador distinto y diferente. No es pleonasmo. Es distinto porque es capaz de conducir la conjunción ofensiva de un equipo dinámico como el Toluca de la actualidad, y diferente porque esa conducción la administra desde la sobriedad en vínculo estrecho con la intensidad y el suficiente cacumen, para poder filtrar pases con amplia ventaja en diagonal y recto hacia los delanteros; centrar con precisión hacia lugares estratégicos del área enemiga y, sobre todo, destacando una gran virtud: poder reunir marcadores adversarios en espacios cortos, para abrir espacio y tiempo a sus compañeros de ataque, como Gabriel Hauche, por citar un ejemplo, en la búsqueda de opción de gol.

Sambueza necesitaba rehacerse, refrescarse y quizás renacer, y no había lugar más perfecto que no fuera en el Toluca, esto sin asumir que su paso final por el América haya sido fallido. Mal haría el americanismo de olvidarse de todo lo que Sambueza fue para el club capitalino.

Renacer en el Toluca para el argentino ha significado jugar futbol sobrio, liviano, potencializando el uso de lo más preciado de su talento al servicio de un equipo con amplias aspiraciones colectivas, pero también con serias falencias en otros sectores del campo.

Hoy, Rubens Sambueza es el jugador más importante del Toluca, viniendo de ser la última leyenda del América. Eso significa que el sudamericano está en plena construcción de una historia exitosa que se pudiera dar en el Estado de México con amplias proyecciones legendarias.

Sambueza le demuestra al futbol mexicano, con su nivel y talento de por medio, que es un jugador extranjero que vino a México a dejar huella, y que pretende ser recordado como un señor futbolista en toda la extensión de la palabra.

El mejor futbol latino es el mexicano

 

En muchas ocasiones, a lo largo de este espacio periodístico, he defendido a carta cabal una postura crítica hacia los manejos monopolísticos,  deportivos y administrativos del futbol mexicano. No estoy de acuerdo con muchas cosas que suceden y repercuten negativamente y de manera directa por sobre el espectáculo, la afición, los jugadores, los entrenadores con sus respectivos cuerpos técnicos, e incluso la Selección Nacional.

Sin embargo, a pesar de lo mencionado en otros textos de este mismo espacio, resumido en el párrafo anterior, me queda claro que en lo deportivo y en la medición cualitativa del espectáculo visto sobre las canchas, la Primera División de México es la mejor Liga de América Latina.

Tenemos a muchos jugadores de primer nivel, tanto nacionales como extranjeros; la mejor infraestructura de América Latina, asumiendo que los estadios no juegan, pero benefician al espectáculo que nace en la interacción entre 22 jugadores y una pelota vigilados por un silbante. Asumo con total respeto y responsabilidad que deportivamente tenemos mejores equipos colectivamente hablando que el futbol chileno, el futbol colombiano, el futbol argentino, e incluso el futbol brasileño.

Nuestros equipos, inclusive los que pelean temas porcentuales, tienen mejores argumentos en lo deportivo, reiterando la interacción colectiva, que muchos de los equipos, inclusive grandes, del futbol sudamericano. No creo que San Lorenzo, River Plate, Racing, Independiente o Boca Juniors, sean mejores equipos que el Monterrey.

No estoy de acuerdo en asumir que Colo Colo, la U. de Chile o la U. Católica sean mejores equipos que el América. No pensaría que el Corinthians, el Palmeiras, el Santos o el Atlético Mineiro sean mejores equipos que los Tigres. No asumiría que el Nacional de Medellín, el América de Cali, los Millonarios o Santa Fé sean mejores clubes que Cruz Azul, Pumas, Toluca o Chivas.

Con toda responsabilidad, y a reserva del debate, asumo que nuestro futbol a nivel de clubes es total y absolutamente superior al futbol sudamericano. Sobra decir que estamos por encima de toda la zona de Concacaf.

Mal hacen muchos periodistas sudamericanos, sobre todo argentinos, chilenos y brasileños, en menospreciar nuestro futbol. Sin embargo, me queda claro que asumen su rol indiferente hacia nuestra liga porque tienen claro que acá se juega mejor a la pelota, se pagan mejores honorarios y muchos jugadores de sus respectivos países logran explotar mejor sus cualidades en México que en sus propias naciones. Así de simple.

No veo en la geografía sudamericana trabucos como Tigres, Monterrey, América, Cruz Azul, Pumas, Tijuana, León (a pesar de su crisis deportiva) e inclusive Toluca.

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