El retiro del ring de Orlando “El Siri” Salido

Por Melissa Romero

Cada cuerpo tiene una reacción distinta a los estímulos deportivos, cada uno tiene que pagar una factura distinta de acuerdo a los riesgos que se asumen. El pugilismo es un deporte breve, el boxeador sabe de ello, es la crónica de un retiro anunciado.

Tras una larga, exitosa y difíciles 21 años de carrera en el pugilismo, la noche del pasado 9 de diciembre, Orlando Salido anunció su retiro de los cuadriláteros.

El sonorense, guerrero mexicano que peleo arriba y abajo del ring, fue de los pocos verdaderos campeones que forjaron su nombre en el arte del golpear sin necesidad de los reflectores. Su hambre por gloria y éxito lo llevó a dar unas cátedras del estilo mexicano en la casa de sus oponentes; los noqueaba antes de que las tarjetas le despojaran del triunfo.

Grandes batallas protagonizó con Juan Ma Márquez, Juan Ma López y Mickey Román. Con el boricua prendió a la nación entera: noqueo al rival en sus cuerdas, en su casa, ante su gente; y para cualquier deportista no hay una satisfacción más grande que cargar los colores de la bandera mexicana en el extranjero.

Y qué decir de Vasyl Lomanchenko, a quién devoró y le ganó el título OMB en los súper plumas.

Pero, más allá de los triunfos y derrotas, Salido salía a cada combate con el corazón en la mano:

Daba todo y más por salir adelante en el combate. Rompía las expectativas, no sólo se enfrentó a deportistas, también debajo del ring seguía en un contante combate con promotoras, reglamento, peso y la prensa, pues cada vez más se criticaba su desempeño deportivo.

Sin embargo, este artista del ring conoce sus límites, fue una sabia decisión que, si bien pudo haberla meditado previamente con su equipo deportivo, su cuerpo, el elemento principal,  ya le estaba pasando factura.

En una noche el boxeo mexicano perdió a uno de los grandes, pero alimentó esta gran reserva de campeones, donde hay un espacio cada vez más grande para resguardar en gloria entera a los que nos regalaron treinta y tres minutos de su tiempo arriba del encordado.

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