San Gregorio, Xochimilco, sigue en emergencia

Por Mónica Loya Ramírez

En esta época del año Xochimilco reverdece. Se ven las veredas de los cerros y es muy bonito pasar por San Gregorio para agarrar la carretera a Oaxtepec a mirar el paisaje. Ahora la lluvia no es buena para cientos de personas que se quedaron sin casa. Muchos están toda la noche cubriéndose con plásticos.

Para sus habitantes la ayuda llegó tarde. Al principio fueron los mismos vecinos de los pueblos los que dieron la señal de alarma y se reunieron para rescatar a las personas que quedaron bajo los escombros.

Dos días después del sismo, el delegado Avelino Méndez, intentó realizar un recorrido en este pueblo pero fue abucheado por los ciudadanos y, según declaraciones de testigos, no llevó ningún tipo de ayuda.

 

Informan que el Ejército llegó un día después a petición de los brigadistas de la UNAM que estaban ahí  por convocatoria en las redes sociales o whatsapp. Estuvieron resguardando un centro de acopio ubicado en el deportivo pero se fueron unos días después.

Joselin Chapa, brigadista, dice que según el recuento que han hecho los propios habitantes hay 250 familias damnificadas y 180 casas a demoler. Muchas personas permanecen afuera haciendo guardias por el miedo a que les roben sus pertenencias pues la rapiña ha empezado.

En San Gregorio no hay albergue para esas familias afectadas. Algunas duermen afuera del mercado, ponen lonas y esperan a que les digan qué pasará con sus casas.

No tienen ropa, ni dinero, duermen sobre esponjas y se cubren de la lluvia con plástico.

Para Azucena Serralde “la remoción de escombros y el rescate de personas corrió a cargo únicamente de las brigadas y la buena voluntad de la sociedad civil”.

“No había expertos en demoliciones para desmantelar los edificios y rescatar con más rapidez a las personas hasta que solicitamos la ayuda de una brigada de los Topos Tlatelolco y un perro rescatista de El Salvador, cuando se pusieron en acción fue el momento en que se rescataron más personas vivas y se recuperaron cuerpos”.

No se han reparado todas las fugas de agua. No hay albergue para los sin casa. Además ha proliferado la delincuencia, pues las pocas pertenencias que se tenían quedaron al aire libre y algunos han aprovechado para robar.

En el minisúper Don Neto, la primera planta totalmente colapsada, quedaron al menos ocho personas sepultadas.

Escombros del atrio de la iglesia, un templo franciscano del siglo XVIII

El campanario también se vino abajo y aplastó a una niña y a su papá

Las grietas de la carretera vieja a Tulyehualco hacen que el recorrido para llegar a San Gregorio sea más largo de lo normal. Antes se hacía alrededor de media hora. Hoy, de dos a tres horas dando vueltas.

“La primera semana hubo muchos voluntarios, esta semana han disminuido considerablemente. Ahora sólo contamos con la solidaridad de los menos afectados del mismo pueblo”, dice Azucena.

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