San Sebastián, símbolo de sensualidad y erotismo

Gloria Reyes

Este 17 de mayo fue el Día Nacional contra la Homofobia, Lesbofobia, Transfobia y la Biofobia, y para celebrarlo el Museo Nacional de San Carlos ofreció una charla virtual con Mariano Meza, jefe de Curaduría, quien desmenuzó la figura de San Sebastián como un icono del erotismo del cuerpo masculino.

En la charla que llevó por nombre San Sebastián. Un icono; Mariano Meza recordó que fue a fines del siglo XIX y principios del XX que la representación de San Sebastián comenzó a utilizarse como punto de partida para hablar del erotismo del cuerpo masculino, lo que desemboca en la resignificación de su imagen para convertirla en icono de unidad en los ámbitos espiritual, corporal e intelectual.

El investigador abordó diferentes momentos de la historia, que van desde el siglo V hasta nuestros días, al analizar la forma en que varios artistas tomaron a San Sebastián como figura central de sus obras, ya sea en piezas realizadas al fresco, al óleo, modelado en mármol, fotografía o, incluso en la actualidad, a través de expresiones artísticas, entre ellas el performance o el drag.

Si bien podemos pensar que es la hagiografía de San Sebastián lo que lo hace tan especial, explica Meza, es en realidad su recontextualización contemporánea en la que podemos encontrar el verdadero valor de la figura de este santo que se ha diversificado como estandarte de distintas causas, especialmente dentro de aquellos círculos que han sufrido discriminación en la sociedad.

A través de esta el público conoció que en la baja Edad Media (s. XI al XIII) el culto a San Sebastián creció con fuerza debido a las transformaciones sociales que se desarrollaron después del siglo XIII, a partir de una peste que azotó Europa y que impulsó la advocación como el protector de las ciudades. La imagen del cuerpo lleno de flechas se convirtió en la metáfora del receptor de las desgracias que es capaz de frenar la enfermedad.

Durante el Renacimiento la figura de San Sebastián comenzó a representarse con cierta belleza, al hacer del martirio una suerte de éxtasis y del cuerpo desnudo un símbolo de sensualidad. En adelante, el modo clásico de representarlo será él desnudo, apenas con un sendal en la cintura, flechado en el momento en el que está atado a un árbol.

Mariano Meza recordó que en la década de los años ochenta del siglo XX se conoció públicamente el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), siendo la comunidad LGBTQIA+ la principal afectada por la enfermedad y vulnerada en sus derechos humanos. Es aquí como la comunidad ve en la figura de San Sebastián no sólo a un hombre hermoso en éxtasis, sino además un parangón entre la figura atacada con flechas, que sobrevive y estoicamente se presenta ante su victimario para confrontarlo, con la lucha que diariamente lleva a cabo la comunidad LGBTQIA+ tiene en la defensa sus derechos más primordiales.

Parte fundamental de la tarea del Museo Nacional de San Carlos es proponer nuevas lecturas de su acervo, que acerquen las obras a miradas contemporáneas en las que queden de manifiesto temas que aborda nuestra realidad social, concluyó Meza para dar cabida a preguntas y dudas de los internautas que participaron de la amena charla.

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