¿Se te va la vida en berrinches?

Por Astrid Perellón

 

Seamos francos: tus hijos son insoportables pero son tus hijos. Permíteme ser más franca: son resultado de lo que sus adultos hacen de ellos.

 

Tienes que quitarte la idea de que los berrinches son una etapa y que son algo ineludible o que hay que aprender trucos para ganar la partida. Lo cierto es que son resultado de no saber qué hacer con la frustración.

 

Dicho de manera tan llana podrías pensar en adultos que aún no saben qué hacer con su propia frustración. ¿Cuál es la diferencia entre ellos y tu juguete chillador que se activa en el piso del centro comercial (tu hijo, pues)? Que los adultos pueden usar palabras para ventilar su malestar, pueden bloggear, pueden twittear, pueden beber. Tú niño sólo tiene su frustración por un lado (interior) y tu frustración por su frustración, por el otro (exterior). Siente como estar ahogándose en una alberca donde, sin importar hacia donde voltee, sólo hay más agua, misma que lo está ahogando.

 

Tal vez no te quedó clara la analogía. A lo que me refiero es que siente dentro lo mismo que percibe afuera. ¿Hacia dónde voltea por solución si sólo hay más agua? Y con agua me refiero a adultos ofreciéndole soluciones (más razones de ahogo pues ninguna de esas soluciones lo habilita para lidiar con su frustración; únicamente distraen sus mecanismos naturales de autoconocimiento). ¿Cómo podría ser de utilidad para alguien que se pegó en el dedo chiquito del pie que le digas que si se calla le compras algo? Eso no le dice para nada cómo atender el estado interior que se desencadenó. <<¿Qué hago con este ahogo, papá? ¿Qué hago con esta creciente explosión que me molesta, mamá?>> Pero no tienen palabras para expresarte esto.

Tu hijo no quiere el juguete ni los 5 minutos más en el parque. Tu hijo lo que desea en verdad es saber qué hacer cuando se siente mal. ¿Te imaginas que el único remedio para sentirse mal fuera obtener la gratificación exterior? ¡Significaría que sólo podrías ser feliz hasta tener la casa de tus sueños, la pareja ideal, el trabajo sobresaliente, los viajes y la lana!

 

Ahora notas el absurdo. Déjame entonces rematar con una fábula del aquí y del ahora que calme las aguas. En ésta, una gota se estremeció por desprenderse de la nube. Temía lo peor pero su caída sólo fue en una montaña. Pronto, se unió a otras más en un riachuelo que se extendía más allá del horizonte. Pasado algo de tiempo, desembocó en el mar que la recibió con un abrazo junto con toda la corriente de agua. Pensaba la gota que todo había pasado pero sintió la caricia invitadora del sol, haciéndola evaporar y ascender hasta formar parte de una nueva nube; con lo que todo volvía a comenzar y su inquietud o preocupaciones no tenían sentido pues comprendió que cada momento era parte del ciclo natural de su vida.

 

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One Thought to “¿Se te va la vida en berrinches?”

  1. LobaLuna

    Más claro, ni el agua, ;D
    Gracias por la excelente fábula, la bien pensada analogía. No vivo con mis hijos, pero imagino cómo es con los chicos berrinchudos que hay a mi alrededor.

    ¡Felicidades por tu artículo, Astrid Perellón!

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