¿Cómo se vive la vida mientras ocurren tragedias?

 

A la memoria de las víctimas del atentado en Barcelona

 

Por Karenina Díaz Menchaca

 

Este no es un manual de cómo vivir mejor, creo que ya hay demasiados tratados al respecto, ni de cómo hacer la vida más llevadera partiendo desde un gurú de desarrollo humano, ¿cuántos más “maestros” de estos se necesitan para ser mejor?, Habría que exportar ya muchos de éstos para otra galaxia, poblando otros planetas ¿no creen? Comencemos pues, pero a la voz de ya, para comprobar qué tantos Jodorowskys logran hacer un mundo mejor, lejos de aquí.

 

El recién atentado en Barcelona…

 

¡Ah Barcelona! Aquí permítanme un suspiro a la que considero una de las ciudades europeas más bellas, cosmopolita, tan llena de vida, de cultura, de arte, de esas ciudades que al caminarla y justamente en Verano, te hace sentir joven siempre, que no sabes si mirarla a ras del ojo, es decir, con la mirada recta o despistar oteando hacia arriba, pues no sólo su cielo pincelado con mechones blanquiazules te  acompañan con brisa mediterránea, sino además te sorprende el  sombreado de sus balcones y las puntas de sus edificios con amorfos detalles que pueden dar la sensación de unos conos que parecen de caramelo,  o una Sagrada Familia que poco entendemos pero que nos atrapa, como una paloma tras migajas de pan.

 

Buscas a Miró, a Picasso, a Dalí, a Gaudí, los encuentras, y también a mujeres y hombres que caminan libres, alegres hablando muchos idiomas, desfilando por la Rambla porque es justo esa pasarela la que ha hecho de Barcelona la más exquisita de las ciudades españolas. Y…

 

Volviendo a la realidad…

 

Pues uno tiene que tragarse estos desastres humanos de una manera tan poco humana, paradójicamente. De por sí, me parece, los mexicanos estamos desarrollando desde hace algunos años, una resiliencia al borde de la indolencia, a la frustración, a la desaparición, a la nota roja, a la muerte misma. Sin dejar de agregar nuestros propios desastres caseros, por llamarlos de alguna gentil manera, ya sabes, o padecemos alguna enfermedad incurable, o tenemos que soportar a los malos vecinos, o tenemos malos salarios, o vivimos en una pésima ciudad llena de tráfico e inseguridad, y nos vamos sorteando la vida con gentuza que ya ni sabemos su proceder, nuestras quejas por tonterías, algunas muy importantes y otras que francamente son sólo por convivir o quizás por costumbre. Y encima de todo, el reggaeton domina al mundo musical y ha sido capaz de comprar hasta al cantante más reservado. ¿Cuántos más Maluma?

¿Recuerdan al personaje de Albert Camus en El Extranjero, ya saben, el buen Meursault?, algo así como la descripción del señor sangre de atole, creo que a eso estamos a punto de llegar, y les confieso que los prefiero a los sacados de templos y sectas raras que ven al anticristo y al apocalipsis desde que las Torres Gemelas se derrumbaron, van por la vida, ellos sí, contando los sucesos como periódicos murales ambulantes.

 

¿Cómo continuar en la vida mientras ocurren tragedias? Las tragedias van a continuar con nosotros o sin nosotros, quizás en lo que tengamos un poco más de control es en nuestros pequeños infiernos caseros: el pleito con el marido porque cada vez que se pinta el cabello deja todo manchado, o que el chamaco no quiere ir a la escuela, o con el taxista que no puso el taxímetro, o con el automovilista que olvida que también es peatón, o cosas que nos van picando el hígado día con día, todo esto que le pone el sabor al caldo, pues.

 

Las oraciones son bienvenidas en un mundo de terror, pero sobre todo pequeñas cosas en donde no afectemos a los demás, ni con nuestra mala actitud, ni con nuestra mala leche. Es curioso, aunque este párrafo les parezca tremendamente cursi (lo acepto) no estoy tan equivocada, tuiteros de todo el mundo llenaron de gatitos amistosos las redes precisamente para no incentivar a imágenes explícitas de los cuerpos que quedaron en la Rambla de Barcelona; y por otro lado, para no dar más detalles a los terroristas sobre el actuar de la policía, así como hicieran en su momento con los atentados en Bélgica, usuarios belgas con patatas fritas, en twitter.

 

Gatitos tiernos es lo de hoy, quiero pensar que la dulzura más encarnizada sea un método de tortura para los verdaderamente malos del mundo… ¡Ojalá!

 

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