Siqueiros, un impulsor del arte al servicio del pueblo

Redacción

A 46 años de su partida, a David Alfaro Siqueiros se le recuerda como impulsor de un arte público al servicio del pueblo, principalmente por medio de la pintura mural; creador de composiciones dinámicas, de inquietud incesante por experimentar con materiales, técnicas y conceptos; crítico de la enseñanza de las artes en México e impulsor de una formación artística mediante la educación no formal; editor de publicaciones periódicas, fundador de organizaciones de artistas dentro y fuera de México.

El artista murió el 6 de enero de 1974 en la Ciudad de México, pocos días después de haber donado al pueblo mexicano la Sala de Arte Público y La Tallera, su escuela-taller de Cuernavaca. El deseo expreso de Siqueiros fue que estas instituciones, creadas en los inmuebles que fueron sus casas, se dedicaran a preservar y difundir sus obras e ideas, y que fueran centros de análisis y de experimentación para el arte público del provenir.

Al mismo tiempo, el artista donó una colección de obra integrada por pinturas, bocetos y grabados, un importante archivo fotográfico y documental, además de una amplia biblioteca. En 1988 el INBAL asumió la responsabilidad de cuidar ambos museos y estos acervos.

Por ello, para este 2020 el Instituto tiene previstas las siguientes acciones concretas que Proyecto Siqueiros: Sala de Arte Público Siqueiros – La Tallera llevará a cabo para fortalecer la difusión del legado del maestro:

El fortalecimiento de la difusión de su obra a partir de la creación de un nuevo programa editorial que buscará revisar su legado teórico por medio de textos y otros formatos, como periódicos, así como la circulación de manifiestos. Difundir nuevas investigaciones en torno a los conceptos centrales de su pensamiento (como fuera la función pública del arte); integrar muestras itinerantes, además de revisar y exponer de manera continua, en ambos museos, obras del acervo plástico.

Asimismo, en 2020 iniciarán los trabajos preparativos de una propuesta de exposición itinerante de perfil internacional. El nuevo plan de trabajo también contempla realizar exposiciones históricas en La Tallera que estimulen nuevas aproximaciones a los murales, así como un centro de documentación que permita revisar la vocación del Taller-Escuela que ideara el maestro Siqueiros, con el objetivo de revisar y difundir su visión pedagógica del arte público al servicio de la ciudadanía.

Proyecto Siqueiros conmemorará el aniversario luctuoso de su artista fundador con un acto solemne en la Rotonda de las Personas Ilustres, en el Panteón de Dolores, en la Ciudad de México, el próximo jueves 16 de enero de 2020, a las 10:00 horas, en el que asistirán como invitados, familiares, autoridades y representantes de los medios de comunicación.

Habrá una conferencia que impartirá la maestra Guillermina Guadarrama, especialista en muralismo mexicano y en la obra de Siqueiros. La conferencia se realizará el 16 de enero a las 19:00 horas en la Sala de Arte Público. Abierto al público en general.

El 30 de octubre de 2019, en el marco del plan de trabajo antes mencionado, se inauguró en la Sala de Arte Público: Laboratorio de mediación. Colección Proyecto Siqueiros, primera exposición que propone crear interlocuciones en torno al acervo, así como la primera muestra itinerante, titulada David Alfaro Siqueiros. La marcha de la humanidad. Última etapa de producción 1965-1971, en el Centro Roberto Garza Sada de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Monterrey, el 10 de diciembre de 2019.

David Alfaro Siqueiros (1896-1974). Fructífero artista y activista político. En el arte destacó como miembro de la Escuela Mexicana de Pintura al lado de Diego Rivera y José Clemente Orozco. A principios de los años veinte, bajo el patrocinio gubernamental, realizó obras murales en diversos edificios públicos. Promovió un arte al servicio del pueblo, principalmente a través de la pintura mural. En ese sentido empleó espacios amplios y superficies cóncavas y convexas que pintó con el objetivo de captar la atención de un espectador en rápido tránsito; de ahí el carácter dinámico de su composición para la cual tuvo presentes los valores cambiantes de los cuerpos geométricos en el espacio y la importancia de los fenómenos ópticos.

Apasionado por la experimentación, utilizó materiales plásticos modernos, silicones, vinelitas, piroxilinas y acrílicos, y realizó un estudio escrupuloso de la química de los pigmentos. A su empeño se debió la constitución y funcionamiento del taller para la investigación química plástica, establecido en el Instituto Politécnico Nacional.

Con determinación usó la pistola de aire, el proyector eléctrico, la cámara fotográfica para el análisis del movimiento, los aerógrafos y muchas otras herramientas. Fue pionero en el uso de chorreo, goteo y aspersión de pintura, técnicas que en conjunto definió como “accidentes controlados”, adoptados por pintores abstractos como Jackson Pollock. En ocasiones, este nivel de experimentación lo llevó muy de cerca del abstraccionismo, aunque él se consideró siempre defensor del arte figurativo, realista y de compromiso social.

Formó diversas organizaciones de artistas tanto en México como en el extranjero, en las cuales promovió el trabajo en equipo. En política comulgó con las ideas comunistas; fue miembro del Partido Comunista Mexicano. Luchó en la Revolución Mexicana, en la cual obtuvo el grado de teniente coronel, así como en la Guerra Civil española al lado del bando republicano. Fue también promotor de diversas agrupaciones sindicales. Su activismo lo llevó en varias ocasiones a la cárcel y al exilio.

Expresó apasionadamente sus ideas tanto artísticas como políticas a través de conferencias y artículos; tuvo acaloradas discusiones con Diego Rivera y José Luis Cuevas, entre otros personajes. A su vez, fue un prolífico editor y creador de publicaciones periódicas.

Siqueiros cuestionó la enseñanza de las artes en México e impulsó una formación artística a través de la educación no formal. Fue maestro de generaciones de artistas; promovió la enseñanza de la práctica muralística mediante cursos, conferencias, talleres, sesiones de trabajo y publicaciones, en las cuales plasmó una nueva metodología que llevó a cabo hasta el final de su vida.

Sus aportaciones en el arte lo hicieron merecedor de importantes distinciones y reconocimientos dentro y fuera de México. Fue amigo de destacadas personalidades de la política, el arte, la literatura y la ciencia. Legó dos instituciones fundadas por él para que se dedicaran a la preservación y difusión de su legado artístico y documental: la Escuela Taller Siqueiros en Cuernavaca, Morelos (hoy conocida como La Tallera), y la Sala de Arte Público en la Ciudad de México, las cuales conforman actualmente Proyecto Siqueiros, perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

 

 

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