El socavón que socaba, la socabada credibilidad

Por Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

Segundo llamado

la necedad es la madre de mi consuelo…

pensando en la aventura del Rey Hielo

y provocando al bigotón.

 

 

Lo gritan las Maras centroamericanas

cuando machacan hasta hacerle sangrar

a un nuevo afiliado. Respect.

Lo silabean unos gangsta-rappers gordos,

Cargados de cadenas de oro

y rodeados de chicas contoneándose.

Respeto, hermano.

Sin embargo, esta palabra violada y ridiculizada

sigue significando algo esencial.

La certeza de tener, por derecho,

un lugar en el mundo y entre los demás,

dondequiera que uno se encuentra.

Roberto Saviano  (2014)

Hace algunos años terminé de leer Gomorra (2007), el lúcido y desgarrador texto de Roberto Saviano sobre la Camorra, la mafia italiana, que ha traspasado los límites del trapicheo con drogas, y concurre en una extensa red de actividades ilegales, que van desde la moda, el contrabando de residuos tóxicos, que acaban enterrados en el campo italiano donde se siembran manzanas, hasta negociar con mujeres e intervenir en la democracia electoral.

La toxicidad del crimen organizado italiano, de la Camorra, penetró a las esferas de gobierno, develando su poder enfermizo. Pero el mismo Saviano apunta, deja entrever que no sólo se trata del estereotipo del criminal, sino de una especie de nueva “naturaleza” de lo humano (si es que cabe hablar de ello), de nuestra condición actual, es decir no es una anomia, sino algo que se extiende más allá de la excepción. La fase superior del capitalismo, la financiera, ha llevado a la humanidad a una espiral extremadamente decadente, la ganancia es la premisa racional con la que funciona no sólo el crimen organizado, si no también sectores de la clase política y ese uno por ciento de la población que controla la riqueza de más del 50 por ciento de la población mundial, que está en la pobreza.

Camorra es el punto de partida de Roberto Saviano, le sigue el aporético texto CeroCeroCero. Cómo la cocaína gobierna el mundo (2013), allí el perspicaz escritor no duda en develar la relación entre las drogas, el crimen organizado, el poder político y el financiero. Sí la cocaína gobierna el mundo, pero no es la droga necesariamente la que lo hace, sino una dinámica que lleva a que sectores de la sociedad tengan la certeza de que cuentan con el derecho del eliminar al otro. Los mismo el corredor de bolsa, que el millonario empresario transnacional, el político municipal, estatal y nacional, que aquel que trapichea con coca, lo mismo que con el hígado de una mujer. Todos comparten la misma rational choice.

Es cierto como bien lo develó Karl Marx el origen de la riqueza capitalista era el robo que el dueño de los medios de producción hacían a aquel que sólo proporcionaba su mano de obra. Sin embargo esa ética protestante (capitalista), se ha transformado por una vertiginosa espiral donde lo que gobierna nuestros actos es la sobrevivencia absoluta, que pasa necesariamente por joderte al otro. Respect. Los límites del asombro, de lo imposible se han traspasado. Es como si de tanto joder con el pecado original y los 10 mandamientos éstos hayan perdido todo sentido. Sí Dios ha muerto, entonces la superación de esa orfandad, nos lleva a un empobrecimiento rapaz de nuestra conditio humana. Somos tóxicos, estamos enfermos y no queremos ser concientes de nuestra miseria.

No hay límite para la ganancia, enterrar residuos radioactivos como si se tratara de basura orgánica, hacer autopistas con materiales para casa habitación y venderlos como alta tecnología. La modernidad que las élites económico-políticas venden a los pueblos es el artilugio en el cual se encierra el engaño de nuestra putrefacción. Los políticos nos entregan cachitos de vidrio por diamantes, y el brillo que desprenden enceguece orgiásticamente, somos cómplices de la barbarie, porque nuestros engañabobos saben que dulcemente compraremos con nuestros impuestos una obra multimillonaria, que sólo vale unos cuantos pesos.

Los bancos viven de nuestros impuestos, error de diciembre (1994) y el artificio del Fobaproa; hoy cobran cuotas demenciales por frusleros préstamos Los bancos viven de nuestros impuestos, Lehman Brothers (2008) y la deuda pública que el pueblo norteamericano tendrá que pagar en 2015 ascendía el 105,61 por ciento del PIB. Los empresarios viven de nuestros impuestos (Telmex, 1989), no sólo compran paraestatales como empresas en quiebra, sino impunemente venden el servicio más ineficiente y caro del mundo. El señor empresario, ingeniero Carlos Slim, es un ladrón arrapiezo, que se volvió multimillonario sisándole a los mexicanos cínicamente. Televisa y TV Azteca, viven de nuestros impuestos, porque son empresas ineficientes, no saben competir y cuando lo hacen pierden como el PRI; viven de nuestros impuestos porque Hacienda se los condona sistemáticamente, porque la publicidad oficial que les compramos la venden a precisos descomunales.

No hay límites para la ganancia… o tal vez sí, la pérdida. Respect, es la consiga que el Mara exige, pero también los Zetas. Respect es lo que el ladrón Slim demanda a sus usuarios y al Estado mexicano. Respect reclama el cuatrero empresario Emilio Azcárraga Jean. Respect es lo que exige el burro de Peña Nieto y su cómplice corrupto (hoy asesino), el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, Respect para Juan Armando Hinojosa Cantú y sus amplios negocios, a través de sus múltiples filiales Higa, Grupo Aldesa… Respect para el obsequioso empresario “dueño” de la Casa Blanca del burro de Peña. Respect para la construcción de cientos de kilómetros de carreteras modernas… que con lluvias caen, Respect para el faraónico aeropuerto que a la primera de cambios se volverá inservible. Todos respetamos, callamos… la indignación la hemos vuelto un murmullo, un dato de desaprobación, sin embargo ellos siguen robando y nosotros respetando. Ellos nos siguen matando y nosotros respetando. Respect exige el Mara. Respect exige el burro de Peña… Respect exige el Z.

El respeto nos señala Saviano es: La certeza de tener, por derecho, un lugar en el mundo y entre los demás, dondequiera que uno se encuentra. Hasta en la nada de un agujero bajo tierra o en el vacío de una celda de aislamiento. El respeto debe entenderse en su verdadera dimensión, la superación del mundo de la ley (Constitución)… por el darwinismo social neoliberal; donde no es el más fuerte el que sobrevive, sino el menos imbécil. En Las mil y una noches, Sherezada nos cuenta, el oficio de Alí Babá y los cuarenta ladrones, se trata de la poética del absurdo, hoy tristemente la poética ha muerto, como Dios, y nuestro desabrigo nos lleva al Respect.

En CeroCeroCero, Saviano, nos llama a la reflexión sobre cómo la cocaína se ha vuelto un insumo de uso corriente, ya no es signo de status social, sino una mercancía que se ha abaratado para un target, es decir se diluye. En CeroCeroCero, Saviano, nos traza una nueva pregunta ¿Cuál es la diferencia entre la Mara, los Zetas, la Camorra, la ndràngheta, la Bratva… o los multimillonarios del mundo? ¿qué es lo que distingue al burro de Peña Nieto con el Mayo Zambada? ¿quién es peor Carlos Slim o el Licenciado? Es decir, detrás de este nuevo cuestionamiento está la rational choice de quien gobierna, quien se enriquece, quien asesina impunemente y si de verdad hay diferencias entre ellos. La actual clase política mexicana es tan criminal como un Mara o miembro de los Zetas, asesinan, roban… bajo la misma lógica… su moral es la sobrevivencia. Y Dios los salva, aunque el burro de Peña no sepa citar una parte de la Biblia. Y Dios los salva porque Malverde y la Santa Muerte los acompañan.

Pero no es la suerte de Juan Mena Romero y su padre Juan Mena López, como tampoco la de los más de 200mil muertos en la infausta guerra del panista Calderón Hinojosa y el burro priista, tampoco la de las más de 30mil familias rotas por los desaparecidos. No es la suerte de los más de 57 millones de mexicanos en la pobreza. ¡No! el rezo no alcanza. La cobija del Santo Hinojosa sólo resguarda a sus aliados. ¿y quiénes son los criminales? ¿quiénes inundan las cárceles? ¿quiénes los que mueren? Los que van a caer a una fosa común ¿quiénes?

Las más recientes encuestas de aprobación al burro de Peña indican que 9 de cada 10 mexicanos rechaza su administración, desde la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la calificación al ejecutivo inicio una caída estrepitosa que se volvió tendencia, pasó por los escándalos de corrupción, la Casa Blanca del señor Hinojosa, el gasolinazo, pero también una sistemática incapacidad para gobernar.

La actual clase política solo sabe robar. Lo mismo el aprendiz de canciller, que la presidenta azafata del nuevo partido de derecha (PRD). Lo mismo el clan de los Chuchos que la familia Calderón-Zavala. Priistas, panistas, perredistas, del verde… o ciudadanos como el racista y doctor, Lorenzo Córdova Vianello, que bajo el amparo de tecnicismos legaloides encubren a la nueva y moderna delincuencia organizada.

Sí el socavón desnudó la frágil modernidad de la actual clase política, el hoyo de más de 10 metros cuadrados develó su corruptibilidad y cinismo. El complejo entramado de la institucionalidad mexicana, ese Estado harto complejo, es la cobija que da refugio a la existencia inmoral e impune de los Duarte, Ruiz Esparza, Videgaray… el virrey Del Mazo. Pero también que a los engañabobos les tiene sin cuidado el bobo ciudadano.

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