Tacos Chucho, el manjar chilango que se anida en una canasta

Por Héctor Meza

Son tradicionales en cualquier esquina chilanga. Todos los han probado alguna vez y, ¿quién no?, consideraría que es una obligación darles el beneficio de la duda.

Muchos los piden diciendo: “Deme uno, dos”, o inclusive los más arriesgados se van de hasta “seis para empezar”.

En época de promociones se terminan rápido. En esas ocasiones las palabras comunes son: “Deme tres y un chesco”. Todo, por una módica cantidad.

Estos son los diálogos que se escuchan a diario en Tacos Chucho, un lugar para disfrutar los suculentos y muy chilangos tacos de canasta.

Desde muy temprano, Ignacio Zetina despierta para abrir su lugar de trabajo junto con Griselda Sulvarán, quien despacha. Están ubicados en la calle 5 de Mayo esquina con Filomeno Mata. Es un lugar con la tradición de este platillo mexicano desde 1968.

“Entre las personalidades que han pasado por este lugar destaca Paco Malgesto, quien tiene su foto a un costado de la entrada del restaurante, diputados y senadores antes de que se convirtieran en funcionarios públicos”, explica el señor Cerón, encargado del lugar desde su apertura.

Su menú es sencillo pero para la clientela es atractivo porque no sólo se encuentran los tradicionales tacos de canasta, sino también de carne adobada, mole verde y papa con huevo, además de contar con una variedad de jugos, malteadas y vasos de fruta con yogurth natural, miel, granola y combinados para tener un desayuno balanceado.

“Son muy buenos e ideales para toda la familia, nosotros cada vez que venimos al centro de la Ciudad de México tratamos de pasar a comernos unos tacos, porque desde chica venía con mi mamá a comerlos”, comentó Claudia,  una señora que trae ahora a sus hijos a disfrutar de este manjar mexicano.

Mencionó que tienen un precio accesible y que sus favoritos son los de chicharrón, además de que la salsa, no solo para ella, sino también para su familia es buena.

El local es pequeño y modesto, no obstante no deja de tener un ambiente familiar y agradable de convivencia.

Ejemplo de ellos unos oficinistas del Banco de México que salen a comer algo tradicional, y en medio de risas y una plática a gusto, disfrutan del sabor del taco de canasta de la mano de un refresco.

Pero las salas son otro factor importante, ya que son hechas en el lugar, lo que hace que los guacamoles y los chiles tengan ese sabor casero que varios anhelan.

Cumplen ya 49 años de hacer tacos de canasta, y Zetina no oculta su orgullo al saber que este lugar ya es una tradición en el primer cuadro de la Ciudad de México.

Su tío, Jesús Cerón, es uno de los pioneros del taco de canasta. En el año de 1948 ya los vendía, incluso adentro de Palacio Nacional.

Además, citó cinco locales a lo largo de la historia de “Tacos Chucho”. El primero ubicado sobre Venustiano Carranza, y los siguientes en Palmas, Donceles, un restaurant, en 1968, ubicado en 20 de Noviembre, y actualmente en 5 de mayo.

Para el encargado del lugar las ventas de tacos de canasta ya no son las mismas de otros años, porque en “los buenos tiempos se llegaban a vender hasta cinco canastas diarias, cada una con un estimado de 850 tacos.

Ellos normalmente terminan sus tacos a más tardar a las cuatro de la tarde. Aunque admitió que otro factor que para él ha causado la baja en las ventas es que antes eran los únicos en la zona y ahora ya hay más competencia.

Ejemplo de ello, los tacos de canasta “Los Especiales”, ubicados en Madero 71, que para Luis, un estudiante que consume aquí los tacos de mole verde, son sus favoritos.

No obstante, Zetina citó una problemática, y es que hoy en día la mayoría de los tacos de canasta son comerciales y que nada más los hacen para “llenar la panza”.

En su local al entrar a la hora que la gente pide sus tacos, Sulvarán abre la canasta y se puede ver un manjar mexicano ahí adentro, que al momento de sacarlos y ponerlos en el plato, se observan con un deseo voraz de consumirlos.

Otra cliente, como Rocío, destacó que a ella no le gusta consumirlos con refresco. Le fascina tomarlos acompañados de un  jugo de frutas porque para ella cada vez que entra al local y ve toda la fruta a los alrededores se le antoja y le es inevitable consumir algo natural.

A la hora de pagar, a los clientes les llama la atención la antigua máquina de cobrar color plateada, ya que cuando se hacen las cuentas de lo consumido se apachurra unas teclas de máquina de escribir.

El local cuenta con estantes que contienen piñas, melones, papayas, sandías y plátanos en la parte superior de la barra, donde los clientes pueden disfrutar de su taco. 

Con una tradición de 85 años, Zetina dice que estos tacos son los originales,  los mejores del mundo y, como prueba de ello, reta a los amantes de los tacos sudados: “remítanse a las pruebas”.

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