Día 61: La abominable repetición de objetos (y de uno mismo) en las horas de la peste

Por Rivelino Rueda Hacía rato que a Oliveira le importaban las cosas sin importancia, y la ventaja de mediar con la atención fija en el jarrito verde estaba en que a su pérfida inteligencia no se le ocurriría nunca adosarle al jarrito verde nociones tales como las que nefariamente provocan las montañas, la luna, el horizonte, una chica púber, un pájaro o un caballo. Julio Cortázar/Rayuela La pequeña cubeta anaranjada que está debajo del excusado llega a su tope con la gota número 2,187. Luego viene el caótico desbordamiento. La…

Día 60: Una bocanada de aire fresco en medio de la tragedia

Por Rivelino Rueda Todo me pareció encantador en aquella tierra lluviosa: las franjas de bruma en el flanco de las colinas, los lagos consagrados a ninfas aun más fantásticas que las nuestras, la melancólica raza de ojos grises. Marguerite Yourcenar/Memorias de Adriano Son tres. Caminan a mitad de la calle. Carcajean. Hacen bromas. Están uniformados con una camisa amarilla, pantalón caqui y botas industriales color negro. El más bajo de estatura rompe la monotonía agria de la cotidianidad pandémica… –¡Pero todo va a estar mejor en unas semanas! ¿Verdad?—lanza con…

Día 59: A Fede, el fontanero de guantes rojos, sus nenas lo cuidan de la peste

Por Rivelino Rueda No soy un hombre débil. No he sido nunca ni un castrado ni una rata; he luchado siempre. No seré el más duro de los malnacidos que corren por ahí, pero siempre he dado la cara y contado entre los hombres. Norman Mailer/La canción del verdugo Parte de la indumentaria de Federico Zamora se debe a la angustia de sus dos pequeñas. No es que tenga la fiebre escarlatina ni que en sus tuétanos habite el hielo. No. Los guantes tejidos con estambre rojo, el suéter de…

Día 58: Pandemia supera los decesos de todas las tragedias del México contemporáneo

Por Rivelino Rueda Tengo el derecho a no llevar la cuenta y de olvidarlos.  ¡No! –repuso otra voz dentro de él–. «No tienes derecho de olvidar nada, ni de cerrar los ojos ante nada, ni de hacerlo más agradable, ni de cambiar nada.  Ni siquiera tienes el derecho de engañarte a ti mismo  acerca de ello». Ernest Hemingway/¿Por quién doblas las campanas? Alguien llegó gritando sobre lo horrorosa que era la escena, creo que fue Jerónimo, el amigo guerejo que vivía en la fábrica que tenía como giro la venta…

Día 57: Ticho, el cosmonauta que aplasta el virus con las manos

Por Rivelino Rueda ¡Ahí están! ¿De dónde vienen? Cuelgan del techo como racimos de uvas negras, y son ellas las que oscurecen las paredes; se deslizan entre las luces y mis ojos, y son sus sombras las que me hurtan tu rostro. Jean-Paul Sartre/Las moscas Ticho Uribe aplasta el aire con las palmas de sus gruesas manos. A veces tiene suerte y tritura moscas y palomillas de temporada. A veces sólo es un choque de extremidades a la nada. Doña Nora le dijo que así podía aplastar a varios bichos…

Día 53: Dolores, la mamá que vive en los hospitales

Por Rivelino Rueda –Yo hubiera hecho lo mismo. (…) Ella no ha dado su vida en vano. Lo hizo por su impulso del corazón, por su amor sin egoísmo, y puso el bienestar de los demás por encima de su propia vida. Y no importan los resultados, importa su ideal. –Sobre todo –agregó–, en este tiempo sin ideales. Sergio Ramírez/Adiós muchachos Faltaban trece días para su cumpleaños veintidós. Quizá ese 8 de abril de 1968, María Dolores Frías nunca imaginó que a partir de ese día su vida daría un…

Día 47: La Santa Cruz que no fue por la letal plaga

Por Rivelino Rueda Son tantos los rumores y son los albañiles gente tan poco importante, tan mitoteros, que no se le puede dar importancia a lo que hacen o dicen a menos de lo que hacen o dicen tenga que ver directamente con su trabajo. Vicente Leñero/Los albañiles Esta vez, los cohetones se escucharon lejos, lejos. Parecía más bien cualquier fiesta patronal de barrio que Día de la Santa Cruz. No hubo celebración descomunal ni demencial ingesta de alcohol. Ni siquiera la tradicional cruz de flores en el dintel central…

Día 33: Monotonías en un abril difuso y letal

Por Rivelino Rueda Foto: Camila Rueda Loya   La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del Siglo XX. Eric Hobsbawm/Historia del Siglo XX   Memoria huidiza de tragedias remotas y recientes. Monotonía invisible que enmudece y somete. Las horas de la pandemia avanzan, en algunas ocasiones, al contrario de las manecillas del reloj. En otras ocasiones son vertiginosas. Implacables. El negro cósmico…