Día 35: Fase Tres, la que se pedía a gritos

  Por  Rivelino Rueda «Saben que estoy lleno de odio», pensó, con una angustia oscura y dolorosa, como un juez, consciente de su propio pecado secreto, y que, sin embargo, está obligado a seguir allí sentado,  condenado. «Me temen, tratan de enloquecerme». Graham Greene/Campo de batalla   “Ahí va… un rollo de papel de baño. Tres cervezas. Una lata de frijoles. Dos latas de atún. Medio de limones yyyyyyy… Péreme tantito. Ah, tres bolsas de papas. También le echo aquí la cuenta”. Jaime todavía le echa aguas a la señora…