Día 100: Tiempo sobrará para apretujarnos de nuevo

Por Rivelino Rueda Y paréceme sentir dentro de mi tales energías, como para desafiarlo todo, todos los sufrimientos, con tal de poder decirme a cada instante: «¡Existo! En medio de mil tormentos…, existo, amarrado a la picota… ; ¡pero existo! En el patíbulo estaré, pero existo; veo el sol pero no lo veo, pero sé que existe. Y saber que existe el sol… es ya toda la vida». Fiódor Dostoyevski/Los hermanos Karamasov Cien días de encierro. Semáforo Naranja para la Ciudad de México. Una señal confusa. La peste deambulando a…

Día 99: Los postes gritan más que cualquier red social

Por Rivelino Rueda Qué disparate. Hay que mudarse, sobrino, cambiar de espacio, cambiar de piel. Ponerse otro pellejo sobre la carne. Disfrazarse de alguien mejor o peor, no importa con tal de que sea diferente el ropaje y el pasado. De niño aprendí que cualquier palacio debe ser primero la abstracción de un ladrillo. Eliseo Alberto/Esther en alguna parte En cada poste una tabla de salvación, un resquicio de tierra para asirse del abismo. En cada estaca de concreto, de acero o de madera la posibilidad de subsistencia. Carteles que…

Día 98: La caracola despertó y se encontró convertida en un monstruoso ser humano

Por Rivelino Rueda Una mañana, al despertar de sueños intranquilos, Gregor Samsa se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba boca arriba, sobre la dura coraza de su caparazón, y, si levantaba un poco la cabeza, podía ver su abovedado vientre, marrón y dividido por surcos arqueados. Franz Kafka/La metamorfosis Lo verdaderamente monstruoso para cualquier insecto en esta peste es que la premisa kafkiana se diera a la inversa. Que después de un sueño intranquilo la caracola, por ejemplo, se despertara convertido en ser humano. Que se…

Día 97: Aquí me quedo, aquí nací; el sismo que acurrucó nuestro miedo más profundo

Por Rivelino Rueda (…) y respira la madrugada de la ciudad,  el vapor de trenes, la somnolencia de la carne, los tufos de gasolina y alcohol y la voz de Ixca Cienfuegos, que corre, con el tumulto silencioso de todos los recuerdos, entre el polvo de la ciudad, quisiera tocar los dedos de Gladys García y decirle, sólo decirle: Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire. Carlos Fuentes/La región más transparente Los terremotos en la Ciudad de México siempre han venido acompañados…

Día 96: Mónico comenzó a olvidar; nosotros no olvidaremos

Por Rivelino Rueda Me gustaría hablarte de él y de su vida (…) Casi todo el mundo consideraba a mi padre indestructible, un hombre de piel dura y genio vivo, que se irritaba fácilmente. Nada más lejos de la verdad. No todo el mundo sabía lo mucho que sufrió debido a los golpes que le dio la vida a sus seres queridos. Philp Roth/Pastoral americana Mónico de nuevo no me reconoció. Una vez más me confundió con Tío Nando, su hermano menor. No me preocupa. La funesta licuadora que tiene…

Día 95: Encierros sobre encierros y pestes sobre pestes para los gemelos ermitaños

Por Rivelino Rueda Aquí, donde el eslogan de la ciudad habla de los gemelos, tener un hermano idéntico te sube de categoría: como ser sicario en Ciudad Juárez, músico en Liverpool o llevar tetas operadas en Medellín. De alguna forma, si tienes un doble, eres más parte de la ciudad que el resto. Protagonista del lugar, en vez de actor de reparto. Juan Pablo Meneses/El pueblo de gemelos Para los gemelos Galarza el confinamiento por la pandemia sólo es un trámite pasajero. Las ventanas tapiadas de su lúgubre hogar, la…

Día 93: El miedo a tener miedo en la peste de todos los tiempos

Por Rivelino Rueda En la guerra me convertí en una persona mejor… ¡Indudablemente! Me hice mejor persona porque allí había mucho sufrimiento, y yo también sufrí mucho. Allí lo nimio se desechaba enseguida, era superfluo. Allí todo estaba muy claro… Pero la guerra se vengó de nosotros… Nos da miedo reconocerlo incluso ante nosotros mismos… La guerra nos alcanzó… Svetlana Alexiévich/La guerra tiene rostro de mujer Pasa que en casi cien días un bichito invisible ha causado más estragos en la tierra, quizá desde la Segunda Guerra Mundial. Pasa que…

Día 92: “Si tienes síntomas de Covid, vienen por ti y te matan como puerco”

–“Puesto que este asesino o asesinos” —dijo Perry leyendo en voz alta–. No es correcto. Hay un error gramatical. Debería decir: “Puesto que este asesino o estos asesinos  –y sorbiendo su roof beer con aroma de aspirina prosiguió–: Bueno, de todos modos, no me lo creo. Ni tú tampoco. Confiésalo, Dick, honestamente. Tú no te crees todo eso de la “falta de indicios”, ¿verdad? Truman Capote/A sangre fría Por Rivelino Rueda Don Fabián ya llegó al límite de su paciencia. El confinamiento lo tiene al borde de la esquizofrenia y las medidas implementadas…

Día 91: La fosa común, el inevitable destino de Zoila

Por Rivelino Rueda Las suplicantes desnudaban su miseria, sus sufrimientos, ante aquellos ojos esmaltados, inmóviles. Y su voz era entonces la del perro apaleado, la de la res separada brutalmente de su cría. A gritos solicitaban ayuda. En su dialecto, frecuentemente entreverado de palabras españolas, se quejaban del hambre, de la enfermedad, de las asechanzas armadas por los brujos. Rosario Castellanos/Balún Canan Zoila se desvaneció cuando abrió el primer recipiente de comida. Eran una rajas poblanas que minutos antes le habían obsequiado unos vecinos de “a la vuelta”, en la…

Día 90: Lucy, la muchachita sexoservidora que no conoce el encierro

Por Rivelino Rueda Quédate tranquila; cuando salga de la cárcel, después de diez años, estará más arruinado que un viejo, habrá perdido el pelo y los dientes. Puedes estar contenta, es una buena faena. Hasta ahora les sacabas el dinero de los bolsillos; esta vez, has elegido al mejor y le quitas la vida. ¿No dices nada? ¿Es que estás podrida hasta los huesos? (La tira de rodillas). ¡De rodillas, puta! ¡De rodillas ante el retrato del hombre al que quieres deshonrar! Jean-Paul Sartre/La puta respetuosa Lucy se deshizo del…